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La piedra fundacional del albertismo 

Fernández armó un gabinete con 21 ministros e impuso una mayoría de leales. Cristina mantiene influencia a través de De Pedro y pidió Ciencia y Cultura. Massa puso a Meoni y se quedó con Aysa.

Fernández armó un gabinete con 21 ministros e impuso una mayoría de leales. Cristina mantiene influencia a través de De Pedro y pidió Ciencia y Cultura. Massa puso a Meoni y se quedó con Aysa.

Por 06/12/2019 19:21

Una mayoría de albertistas leales, algunas pinceladas de Cristina Fernández de Kirchner, participación massista y balance entre experimentados y jóvenes. El gabinete que Alberto Fernández sacará a la cancha el 10 de diciembre estará formado en su mayor parte por integrantes del círculo de confianza del presidente electo y reflejará, en menor medida, otras líneas internas del Frente de Todos, que tendrá, ahora ya como coalición de gobierno, el desafío de mostrar articulación en la diversidad.

Si Cristina se hizo fuerte en el Congreso, con la designación de autoridades de la Cámara alta y las nominaciones de José Mayans y Máximo Kirchner como presidentes de los bloques del Frente de Todos en el Senado y Diputados, respectivamente, Fernández puso los cimientos de su poder en el Ejecutivo, donde designó a una mayoría de dirigentes de su confianza para ocupar cargos de primera línea.

 

 

Así había sido acordado por la mesa chica del Frente de Todos cuando se empezaron a trazar las primeras líneas de conformación del eventual gobierno, durante la campaña. “El gabinete tiene que ser el equipo del Presidente”, le dijo a Letra P un dirigente del círculo de confianza de Cristina, que tuvo en el gabinete nacional más voz para el veto que para la nominación.

 

 

Siguiendo esa premisa, Fernández se rodeó de fieles. Con sello albertista puro, en la Casa Rosada desembarcarán el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra; la ministra de Justicia, Marcela Losardo; el ministro de Educación, Nicolás Trotta; el ministro de Producción, Matías Kulfas; el ministro de Trabajo, Claudio Moroni; el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, el secretario de Medios Públicos, Francisco Meritello; la titular del Consejo Federal de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; el titular del Banco Central, Miguel Pesce; y el presidente de YPF; que después de idas y vueltas sobre su lugar, será Guillermo Nielsen.   

A ese grupo se suman otros dirigentes de trayectoria en el peronismo que responden directamente a Fernández, como el canciller Felipe Solá, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; la ministra de Vivienda y Hábitat, María Eugenia Bielsa, y Ginés González García, que ocupará el Ministerio de Salud, que recuperará su categoría tras haber sido degradado a secretaría por el gobierno de Mauricio Macri.

 

 

En tanto, el titular de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, forma parte del grupo de intendentes del conurbano de diálogo más fluido con Fernández, mientras que el formoseño Luis Basterra, que será ministro de Agricultura, es el único representante entre los ministros del club de los gobernadores. En este caso, del siempre antimacrista Gildo Insfrán. Pero otro cacique provincial tendrá un representante en el Gabinete: el misionero Carlos Rovira logró colocar a Sergio Lanziani como secretario de Energía. A todos se agrega la novedad más joven del gabinete: el ministro de Economía, Martin Guzmán, otra incorporación del equipo presidencial.

Buceando en los nombramientos, a contramano de lo que se especulaba en la previa, puede verse que la vicepresidenta electa tuvo injerencia en pocos nombramientos en los ministerios, aunque ubicó a dirigentes de su confianza y referentes de La Cámpora en organismos descentralizados con importante caja propia. El sello cristinista más fuerte puede verse en el Ministerio del Interior, donde Fernández nombró a Eduardo Wadode Pedro, el integrante de la mesa chica de Cristina que construyó el vínculo más fuerte con el presidente electo.

 

 

La ex presidenta pidió por dos áreas particulares, Ciencia y Cultura, que recuperarán el rango de ministerios. Allí Cristina ubicó a Tristán Bauer y Roberto Salvarezza, respectivamente, dos referentes del Instituto Patria en cada una de sus áreas. El cristinismo también ubicó a los suyos en el PAMI, donde desembarcará la diputada de La Cámpora Luana Volnovich, y la ANSES, donde irá el ex presidente del Banco Central Alejandro Vanoli. Hay que sumar al ex secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, un kirchnerista duro, que será procurador del Tesoro.

En el área de influencia en la que confluyen el presidente electo y su vice se ubican el ministro de Defensa, Agustín Rossi -dejó su lugar como jefe de bloque de Diputados, donde fue reemplazado por Kirchner y volvió al mismo lugar que tenía en diciembre de 2015, cuando terminó la gestión de Cristina - ; la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, que fue funcionaria de la ex presidenta pero forma parte del Grupo Callao; el ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandié – clave en la reconciliación de la dupla presidencial -; y la ministra de Equidad, Elizabeth Gómez Alcorta, habitué del Instituto Patria pero de diálogo fluido con Fernández.

 

 

El tercer socio de la coalición, Sergio Massa, también tendrá su parte. Además de los lugares que ganó en las listas legislativas nacionales y provinciales y de coronarse él mismo como presidente de la Cámara de Diputados, el líder del Frente Renovador logró ubicar al ex intendente Mario Meoni, un dirigente de su íntima confianza, en el Ministerio de Transporte, y a su esposa, Malena Galmarini, al frente de AySa, la empresa estatal estratégica para el despliegue territorial.

Tras triunfar como coalición electoral, el Frente de Todos tendrá ahora el desafío de mostrar su articulación como coalición de gobierno, donde convivirán dirigentes que en el pasado cruzaron críticas y que recompusieron sus relaciones para armar la alianza que derrotó finalmente a Macri. Entre los exiliados y críticos del cristinismo figuran Ibarra, Solá, Arroyo, Bielsa, Béliz, toda el ala massista, Victoria Donda - que irá al Inadi - y, por supuesto, el propio Fernández, que armó un equipo con sello propio que tendrá el desafío de sacar al país de la dura crisis que atraviesa.

El espíritu del armado, dicen en el albertismo, fue cruzar en diferentes niveles a dirigentes de distintos espacios, para que comiencen a trabajar con espíritu de equipo y se comprometan con la gestión todos por igual.