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“La Cámpora no va a ser condicionante del gobierno de Alberto Fernández”

La candidata a diputada por Todos dice que la propia conformación del espacio es la "prueba más cabal del proceso de autocrítica". Niega un plan Máximo 2023 y analiza el uso de recursos previsionales.
Por 04/08/2019 10:45

El cierre de listas nacionales, el 22 de junio, puso su nombre en los titulares. Luana Volnovich, integrante de La Cámpora, diputada del bloque del Frente para la Victoria (FpV), de perfil bajo y trabajo silencioso, especializada en temas previsionales y educativos, apareció segunda en la boleta de candidatos del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, detrás de Sergio Massa, para sorpresa de muchos.

Cuatro años antes, Volnovich había ocupado el puesto número doce en la nómina que encabezó entonces el diputado Eduardo “Wado” de Pedro, camporista como ella, que esta vez quedó relegado al noveno casillero. Muy cercana a Cristina Fernández de Krichner, la diputada que llevó la voz cantante de su bloque contra la reforma previsional que sancionó el Congreso a fines de 2017 habló con Letra P sobre la campaña bonaerense, la relación con Massa, la gestión de María Eugenia Vidal en la provincia, por qué las encuestas muestran que los adultos mayores apoyan en gran medida a Mauricio Macri y la construcción política de La Cámpora. Afirma que el proyecto Máximo Kirchner 2023 “no es parte de ninguna conversación” en el cristinismo y que, así como la agrupación no fue un condicionante para Alberto Fernández “en ningún momento de la campaña”, tampoco lo sería durante su eventual gobierno.

 

BIO. Nació el 26 de septiembre de 1979 en Río de Janeiro, donde sus padres se exiliaron durante la dictadura argentina. Volvieron en 1989 y se radicaron en la Ciudad de Buenos Aires. Es licenciada en Ciencia Política egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) especializada en Gestión y Control de Políticas Públicas (FLACSO). Empezó a militar en la universidad en la crisis de 2000. Se incorporó a La Cámpora y durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue directora nacional de Ampliación y Fortalecimiento de Derechos Educativos del Ministerio de Educación, donde llevó adelante la implementación de los programas FinEs y Progresar. En 2015 fue electa diputada nacional. Es vicepresidenta segunda de la comisión de Previsión y Seguridad Social y se especializa en temas de previsión social, personas mayores y educación. Es la responsable política de La Cámpora en su distrito, Berazategui. Actualmente es segunda pre candidata a diputada nacional por el Frente de Todos.

 

Fotos: Noelia Marone (AGLP)

 

-Usted se dedica en particular a temas previsionales. Tiene contacto con los centros de jubilados, habla con los adultos mayores. ¿Por qué cree que, habiendo sido perjudicados por las políticas del Gobierno las encuestas muestran que, en general, apoyan al Gobierno?

-La verdad es que en las caminatas no encontrás nunca un adulto mayor que te diga que está mejor que antes. Y cada vez encuentro menos que apoyan a (MauricioMacri. Están los que están arrepentidos, los que siempre fueron antimacristas y está el grupo que te lo justifica, que te dice “se robaron todo”. 

-¿Le dicen eso?

-¿Cómo no lo van a decir si es lo que les dicen todo el día en la televisión?

-¿Qué les responde?

-Les pregunto, ¿qué es la plata de los jubilados que se robaron? Y no lo saben. ¿A qué se refieren? ¿Al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS)? Tenía 28.000 millones de dólares en 2008 cuando se creó y lo entregamos con 66.000 millones de dólares. Hoy tiene 40.000 millones de dólares, se perdieron 20 mil. Nosotros lo triplicamos. Entonces, ¿quién se robó la plata de los jubilados? Lo que veo es que se utilizaron algunas cosas históricas, como lo de "la plata de los jubilados" que es más viejo que la escarapela, para instalar ideas que después se utilizan negativamente para hacer política.

-¿Y por qué les llega tanto a los jubilados esa idea?

-Los jubilados, en el marco de algunos patrones de consumo que tienen -no digo que sean todos-, son más vulnerables que la gente de otras edades a la manipulación del discurso. Hay vínculos afectivos que los adultos mayores tienen con el médico de cabecera, con el farmacéutico y también con su periodista amigo. La televisión a veces se abusa de ese vínculo. El jubilado queda un poco vulnerable a eso porque el otro es el que te dice la verdad, supuestamente. Pero ningún jubilado está mejor que hace cuatro años. 

"¿Qué es la plata de los jubilados que se robaron? ¿A qué se refieren? ¿Al Fondo de Garantía de Sustentabilidad? Tenía 28.000 millones de dólares en 2008 cuando se creó y lo entregamos con 66.000 millones. Hoy tiene 40.000 millones, se perdieron 20.000. Nosotros lo triplicamos. Entonces, ¿quién se robó la plata de los jubilados?"

-¿Cree que es sustentable el sistema previsional?

-Como está hoy no, porque hay cada vez menos puestos de trabajo. El problema de la sustentabilidad del sistema de seguridad social tiene que ver con el mundo del trabajo. Si falta trabajo, ahí colapsa la sustentabilidad del sistema. El Gobierno hizo una reforma tributaria y los empresarios pagan menos cargas patronales, hay menos aportes porque hay menos trabajadores registrados y se recauda menos de impuestos. La trampa de decir que no es sustentable esconde en realidad la definición de adónde querés asignar los recursos. Es como la discusión que tuvo Alberto (Fernández) sobre los medicamentos y con qué se pagan. Lo que pone en discusión tiene que ver con las prioridades. Los que dicen que el sistema es insustentable, en realidad están diciendo que debería sustentarse solamente con el aporte de los trabajadores. ¿Y qué hacés con los que no tienen trabajo? ¿Los dejás morir de hambre? ¿Cuál es la propuesta? Nosotros no pensamos individualmente, como el Gobierno, pensamos las cosas como sociedad.

-La gobernadora Vidal lanzó una frase el otro día en un acto con mujeres: "Les dijimos basta a los machos que nos subestimaron durante 28 años". ¿Qué interpretó de eso?

-¿A quién le habla? ¿A los intendentes de la provincia de Buenos Aires? ¿Al peronismo? El peronismo puso la candidata a vicegobernadora de la provincia, que es Verónica Magario. Me parece que Vidal sabe que ser mujer no es condición para ser feminista. Como hace abuso de su condición de mujer para manipular a la gente cuando se pone a llorar en los estudios de televisión, también exacerba su feminismo cuando no es feminista. Y no lo es porque desfinanció los programas de violencia contra las mujeres en la provincia de Buenos Aires, porque destruyó el “Ellas hacen”, que era el programa para mujeres que quieren salir de las garras de los maridos y no tienen plata, porque no tiene una sola mujer en su gabinete, ni a nivel ministerial, ni en secretarías, ni en subsecretarías. Son todos hombres. Porque es parte del gobierno que eliminó la moratoria de las mujeres para jubilarse.

-Esa fue una decisión del gobierno nacional.

-Macri se la llevó puesta y no la vi diciendo nada. No tiene derecho a decir eso y mucho menos a hablarle al peronismo cuando el peronismo siempre ha sido un movimiento inclusivo. No digo que no haya dirigentes machistas en el peronismo, porque somos una sociedad machista y hay machistas en todos los partidos, pero no es justo, tiene que revisar lo que está haciendo ella. Es un acting. Como en 2017, Vidal trata de mostrar la cara sensible del gobierno, se diferencia un poco de Macri, es la vocera del oficialismo cuando tiene que repuntar un poco. 

 

 

-¿No observa diferencias entre las dos gestiones, la provincial y la nacional?

-Los modelos de gestión son iguales. Vidal hace un intento de mostrarse distinta, como la cara sensible en los estudios de televisión y frente a los bonaerenses. Pero es como una engaña pichanga, porque si fuera distinta se hubiera plantado ante el Presidente cuando generó algunas de las consecuencias que hacen que los bonaerenses estemos como estamos. No la vimos plantándose frente a Macri para que no le quite las moratorias a las mujeres ni reclamando por el presupuesto que destina la Nación a la estructura edilicia cuando le explotó una escuela en Moreno, ni diferenciándose de lo que pasa con las pymes.

-Pero pidió por la actualización del Fondo del Conurbano. 

-Sí, que es una desagracia. Ella lo dice orgullosamente pero eso lo pagan los jubilados. Vidal le fue a decir a Macri que quería que le actualizaran el Fondo del Conurbano. Macri le dijo “sí, pero no lo voy a pagar”. Como sale de una masa coparticipable, lo pagan la Nación o las provincias. Los gobernadores dijeron lo mismo, entonces terminaron sacando el Impuesto a las Ganancias que iba a la Anses y lo pusieron en la masa coparticipable para compensar eso. Entonces, el pedido del que se enorgullece tanto Vidal, es plata que les sacaron a los jubilados.

-¿Cuánto de la campaña destina a explicar a La Cámpora como organización y a desmontar estereotipos? 

-Me pasa mucho que alguna gente se me acerca a hablar con alguna duda, algunos que tal vez votaron a Macri y está arrepentida y cuando te conocen te dicen: “Ay, pero vos sos distinta a La Cámpora”. Y entonces pregunto: "¿Soy distinta a La Cámpora o es que no conocés a nadie de La Cámpora más que yo y soy distinta a la idea que te generaste de La Cámpora?". Es muy loco porque la gente cuando me conoce en vez de pensar “me mintieron” piensa que yo soy distinta. Me pasa mucho en ámbitos como grupos de mamis y papis, donde uno se cruza con de todo. Pero sí, hemos sido mala palabra.

 

La idea de la juventud incorporada a la política fue un proyecto de Néstor y de Cristina que estaba pensado para hacerse más paulatinamente. Pero los mismos límites y las mezquindades de la política hicieron que ocupáramos algunos lugares tal vez antes de tiempo. 

 

-¿Cree que esa imagen que se generó tuvo que ver con que hubo una resistencia de la política tradicional a la renovación o con el hecho de que es una agrupación que, a diferencia de otras, nació desde el Estado y eso generó alguna característica particular? 

-Se dijeron muchas cosas. Por ejemplo, que éramos una organización que estaba destinada al fracaso si no tenía los recursos del Estado. Nosotros sabíamos que no era así pero afortunadamente hoy ya nadie lo dice, porque no somos gobierno y hemos crecido como organización. Nos mantuvimos, nos consolidamos. Después, los trasvasamientos siempre generan como ruidos. Nosotros no vinimos a sacar a los más viejos, tal vez nos adelantamos a ocupar las responsabilidades que Néstor (Kirchner) había pensado para nuestra generación. La idea de la juventud incorporada a la política fue un proyecto de Néstor y de Cristina que estaba pensado para hacerse más paulatinamente. Pero los mismos límites y las mezquindades de la política hicieron que ocupáramos algunos lugares tal vez antes de tiempo.

"Máximo 2023 no es parte de ninguna conversación que yo haya presenciado en ningún ámbito formal ni informal. Nosotros queremos que Axel (Kicillof) sea gobernador y que Alberto sea presidente. De corazón, política e individualmente."

-¿No fueron una exigencia de La Cámpora esos espacios de poder?

-No presionamos para eso, tuvimos que empezar a cubrir huecos a veces relacionados con las tensiones que había en la política. Seguramente habremos tenido errores porque somos seres humanos y si bien la organización nos perfecciona -porque ésa es la idea que tenemos, que la organización política nos perfecciona en términos individuales, como todo lo político- seguramente nos equivocamos.

-¿En qué?

-Habremos hablado de más o de menos. Habremos tenido errores, integrantes mejores o peores. Pero después, me parece, fuimos una organización fuertemente opositora al Gobierno, que mantuvo siempre una tensión en la discusión política de las ideas y eso tiene costos. Cuando sos opositor, una maniobra tradicional es que el otro quiera deslegitimar tu palabra. Es mucho más fácil si yo soy una ladrona o una narcotraficante, porque ante la sociedad primero tengo que explica eso. Esas mismas cosas le pasaron a otros colectivos, como los docentes, a algunos jueces o a organizaciones gremiales. No me quiero exculpar, pero creo que fuimos parte de ese manual de deslegitimar la palabra del que te denuncia. 

-Habrá escuchado varias teorías sobre cómo sería la actitud de La Cámpora en un eventual gobierno de Alberto Fernández. Se dice que en realidad el proyecto es Cristina o Máximo Kirchner 2023, o que van a ser un obstáculo o un condicionante. ¿Usted cómo cree que va a ser? 

-Es todos un cocoliche. Máximo 2023 no es parte de ninguna conversación que yo haya presenciado en ningún ámbito formal ni informal. Nosotros queremos que Axel (Kicillof) sea gobernador y que Alberto sea presidente. De corazón, política e individualmente. De ninguna manera eso es parte de nuestras discusiones. No hemos sido un condicionante en ningún momento de la campaña y no lo vamos a ser en el gobierno. Cristina tomó una decisión y cuando lo hizo fue, además, la más acertada para todos nosotros. Es casi ridículo. Incluso Alberto nos ha dado roles a todos nosotros en el marco de la campaña. Máximo ha tenido un rol importante en el armado de las listas en la provincia de Buenos Aires. Tampoco condicionó nada, ha puesto una capacidad infinita que tiene de construir consenso y de un vínculo que ha tejido con muchos actores para una parte del trabajo. Cada uno de nosotros hace lo mismo. De ninguna manera veo que vayamos a ser un condicionante de Alberto. No es una preocupación suya ni nuestra.

 

 

-¿Cómo analiza la integración con otros dirigentes que estuvieron hasta hace poco en la vereda de enfrente, como Massa? ¿Hubo que revisar los conceptos políticos que tenían sobre esos espacios?

-En campaña ya no, obviamente, solo hubo que hacer un esfuerzo organizativo para juntar a los equipos. Una vez iniciada la campaña ya habíamos saldado todo porque la construcción del frente electoral viene siendo un esfuerzo desde hace tiempo. Las elecciones provinciales de hecho fueron como los test para la construcción de la unidad. Pero mirando para atrás me parece que nos junta un diagnóstico común.

-¿Cuál?

-Que Macri es peligroso para la Argentina y Vidal es peligrosa para la Provincia. Eso es tan fuerte que ha hecho que las diferencias queden relegadas. Ese diagnóstico común nos tiene a todos alineados en las mismas propuestas. Pero además todos nosotros hicimos una suerte de maduración y de autocrítica. Nuestro frente electoral es la prueba más cabal del proceso de autocrítica. No estamos en 2015 y la Argentina no es la misma. Si no hubiéramos hecho autocrítica, no hubiera habido frente electoral.

-¿Lo dice por la elección de Alberto como candidato?

-El hecho de que Cristina haya incorporado a Alberto, con lo crítico que fue de su gobierno, es la prueba de que queremos hacer algo mejor, que tenga que ver con las cosas que se hicieron bien, incorporando las cosas que nos criticaban los otros sectores. En ese diálogo que se armó, con el horror del diagnóstico de lo que hay enfrente, estamos bien, no hay roces. Nos dividimos el territorio y los perfiles de una forma muy inteligente, por una cuestión de necesidad, porque tenemos que llegar a todos lados con muchos menos recursos de los que tiene el Gobierno.