GABRIEL KATOPODIS

“Al peronismo le fue mal cuando armó las listas entre cuatro paredes”

Habla desde la villa el intendente que publicó el video de Randazzo con el padre Pepe. La pobreza crónica, la Bonaerense “corrompida”, la renovación “irreversible” del peronismo y el “sectarismo” K.

Parece como si el tiempo anduviera lento en la mañana gris, inestable de este sábado 20 de mayo en la villa La Carcova, la barriada que se formó en la profundidad de la localidad de José León Suárez, partido de San Martín, corazón del conurbano, con los migrantes internos y los inmigrantes vecinos que buscaban trabajo en las fábricas que sustituían importaciones en los setentas. En general, el tiempo pasa lento en éste, uno de tantísimos enclaves de la tragedia social argentina. Aquí, en este tablero de ocho cuadras por otras quince que está tranquilo hasta que deja de estarlo, las cosas cambian de a poco pero, en rigor, nunca terminan de cambiar. La pobreza estructural que resiste gobiernos y modelos “es la deuda más importante de este proceso democrático”, asume y se hace cargo el intendente Gabriel Katopodis, aunque destaca el aporte de su gestión en materia de infraestructura social (pavimento, servicios) que, asegura, mejoró la calidad de vida de 20 mil vecinos hipersensibles a cada espasmo de la economía. Pone como ejemplo -muestra con orgullo- el lugar en el que recibe a Letra P. El edifico –nuevo, impecable, seguro, funcional- quiebra el paisaje de precariedad que lo enmarca. Funciona como jardín maternal por la mañana y como albergue y comedor infantil por las noches, cuando los adultos de unas 70 familias emprenden el viaje diario a la Capital Federal en busca del cartón y el plástico que cambian por ingresos de subsistencia.

 

La Carcova es la villa de los cartoneros del tren blanco, la formación del San Martín que salía –ya no, ahora usan camiones- desde la estación que queda acá nomás, a cinco cuadras. Y es, en la línea de tiempo de la historia militante de Katopodis, una referencia omnipresente. Después de trajinar las villas porteñas de la mano de los curas villeros inspirados en la lucha de Carlos Mugica, llegó aquí en plena crisis de 2001, hizo pie en la política del distrito haciendo base en éste y otros barrios con urgencias similares y desde 2011 los recorre periódicamente como intendente. El miércoles pasado, a dos cuadras del salón en el que charla con este portal, en un encuentro con el sacerdote Pepe Di Paola, uno de los referentes de la nueva generación de curas villeros, produjo lo que, hasta ahora, es lo más cercano al lanzamiento de la candidatura de Florencio Randazzo: en su cuenta de Twitter, publicó el video del momento de esa reunión en el que el ex ministro del Interior dice que se siente “obligado” a postularse, justamente –según le dijo al religioso- por lo que pasa en La Carcova, el barrio en el que las cosas cada tanto cambian un poco para bien pero, de la noche a la mañana, pueden volver a cambiar para mal –para muy mal.

 

Katopodis es uno de los intendentes que han asumido roles protagónicos en el trabajoso proceso de reconstrucción del peronismo como alternativa de poder. En esta entrevista, traza un crudo diagnóstico del retroceso que, en materia social, le adjudica al modelo que aplica el gobierno de la alianza Cambiemos. Acepta que la pobreza “es una deuda que nos interpela a todos”, aunque rescata al peronismo como “la herramienta que logra transformar, incluir, reconocer y ampliar derechos”. Cierra el foco en el problema del impacto de la violencia vinculada al narcotráfico y, en ese plano, pone en pie de igualdad, en términos de responsabilidades, “al gobierno actual y al gobierno anterior”. “La política no vio la magnitud del problema”, señala e identifica a la Policía bonaerense como una fuerza “colapsada” y “corrompida” que constituye, por lo tanto, un instrumento ineficaz para el combate del crimen organizado que proclama el actual oficialismo.

 

Katopodis celebra el protagonismo de los jefes territoriales en esta etapa de renovación “irreversible” del peronismo y considera que “sería muy bueno” que un intendente fuera candidato a gobernador en 2019, aunque evita anotarse. Cuestiona por “sectario” el estilo de liderazgo de Cristina Kirchner y le imputa parte de la responsabilidad de la derrota de 2015 por haber clausurado, con la bendición a Daniel Scioli como candidato único, las internas en el Frente para la Victoria. “Al peronismo le fue mal cuando se encerró, se miró el ombligo y armó las listas entre cuatro paredes”, sentencia y asegura que Randazzo, aunque demore la formalización de su candidatura, está “comprometido” con “generar una PASO potente” para “ponerle un freno al gobierno de Macri”.

 

BIO. Abogado. 50 años. Casado con Nancy, maestra mendocina. Dos hijos. Intendente de San Martín desde 2011. Crece en una familia de clase media del barrio porteño de Belgrano. Su militancia social ligada a los curas villeros comienza en las villas de la Ciudad de Buenos Aires y sigue en las del conurbano cuando se muda a San Martín, a una casa de su abuela, en busca de una vida económicamente viable. Ya en el peronismo, pierde su primera carrera por la intendencia en 2007.  En 2011 gana por afuera del FpV: lo auspician Massa y Randazzo contra la voluntad de Cristina y Scioli. En malos términos con el kirchnerismo, en 2013 participa del armado del Frente Renovador, pero lo deja en 2015: cuestiona el coqueteo del tigrense con el PRO y cree que la prioridad es frenar el ascenso de Macri. Ese año, es reelecto en la intendencia con el 40% de los votos.

 

 

-¿Se acuerda de la primera vez que vino a este barrio?

 

-Recuerdo que fue en 2001 o 2002, en plena crisis. Tengo la referencia de haber caminado el barrio y de haber venido a este lugar, que era un galpón con muchos pibes, porque era un comedor.

 

-¿Qué le quedó de aquel primer registro?

 

-La postal del barrio era otra. No había pavimento, era todo tierra. La imagen de los cartoneros, de la gente saliendo a buscar cartón y plástico a la Capital Federal, el tren blanco, que es una marca de esta zona y de muchos de los vecinos de este barrio que durante muchos años lo usaron porque salía de acá, a cinco cuadras. Llevaba a la gente con los carros, cosa que después fue reemplazada por los camiones. Me parece que el cambio más fuerte tiene que ver con un barrio que estaba parado en el tiempo, con poca infraestructura social.

 

Es un barrio en el que la gente va viviendo las luces y las sombras de la historia económica de nuestro país. Como todo barrio del conurbano, es muy sensible. Cuando la economía arranca y hay trabajo, fundamentalmente la construcción, se ve a la gente saliendo temprano a laburar y volviendo tarde y cuando la cosa se plancha, como ahora, se ve a mucha gente en la calle o en la casa en horarios de laburo.

 

"En 2015 no hay duda de que perdimos, entre muchos motivos, porque no tuvimos las primarias que hubiesen permitido ampliar la representación de nuestra fuerza política."

-¿Qué le pasa cuando ve todo este recorrido de la historia contemporánea de la Argentina, incluso con muchos años de peronismo en el poder, pero siempre con el mismo problema social, sin cambios cualitativos que saquen a estos sectores de esa situación de vulnerabilidad?

 

-Carcova es una representación de cientos de barrios que son núcleos de pobreza estructural profunda a los que ni los años de reactivación y mejora continua de la economía, como tuvimos entre 2003-2004 y 2010-2011, le pegaron. Son la deuda más importante que tiene este proceso democrático.

 

-¿Hay que imputarle entonces al kirchnerismo no haber logrado cambar de raíz la situación de estos sectores?

 

-Esa deuda nos interpela a todos en los últimos 30 años. Y requiere pensar en intervenciones más integrales del Estado, cosa que no ocurrió en los últimos 30 años y no está ocurriendo hoy con el gobierno de Cambiemos. Lo que hay son respuestas aisladas, fragmentadas… presencia de un Estado espasmódico que entra y sale.

 

-La izquierda dice que el peronismo no cambia las estructuras que generan y consagran la desigualdad. ¿Tendrá razón?

 

-No. El peronismo es la fuerza política y la herramienta que sin dudas logra transformar, incluir, reconocer y ampliar derechos. Eso está fuera de la discusión. En la última etapa del kirchnerismo la gente recibió un derecho como la Asignación Universal que le cambió la vida. Fue una decisión de los gobiernos de Néstor y de Cristina de tener un fuerte compromiso con estos sectores.

 

-¿Y cómo está impactando en estos barrios tan sensibles el cambio de modelo económico?

 

-Me parece que esta crisis, que venía de antes pero se ha profundizado en estos 17 meses del gobierno de Cambiemos, también pone de manifiesto la fragilidad del sentido de igualdad en la Argentina y en estas comunidades. Porque la realidad es que, en estos 17 meses, el deterioro del bolsillo y de las expectativas de estas poblaciones se advierte con mucha crudeza.

 

"La Carcova es una representación de cientos de barrios que son núcleos de pobreza estructural profunda. Son la deuda más importante que tiene este proceso democrático. Esa deuda nos interpela a todos."

-La obra pública, que es un factor muy potente de generación de empleo, ¿no arrancó todavía?

 

-No. No hay obra pública que permita ser optimista en cuanto a que estos sectores recuperen la expectativa de laburo y se puedan incluir. En general, lo que hay son obras con poca intensidad de mano de obra. Y la construcción en el ámbito privado no se ha reactivado tampoco.

 

-¿Los gobiernos de la Nación y de la Provincia vienen a barrios como éste a tomar contacto directo con la situación de sus vecinos?

 

-En este barrio y en general en los barrios no hay presencia del Gobierno nacional. Acá hay un jardín maternal que hicimos con fondos municipales. El centro de salud se amplió y se recicló con fondos municipales. Todo el pavimento que se ve –el 80% por ciento de este barrio está pavimentado- se hizo con fondos municipales. En San Martín no hay una sola obra pública nacional o provincial de envergadura que tenga que ver con las necesidades reales de éste ni de ningún otro barrio, más allá de la extensión de la red de agua en uno solo. Hay una agenda de trabajo común con las áreas de Desarrollo Social, pero no hay una presencie fuerte que me permita contar cómo vamos a transformar este barrio con la Nación o con la Provincia en los próximos cuatros años, tres años o dos años. Pasaron ya dos años y nada.

 

 

 

MALDITA POLICÍA. Katopodis saca el tema. Quiere hablar “del otro problema que están teniendo estos barrios”, que “es la violencia vinculada al narcrotráfico”. Dice que “la política no vio venir la magnitud y la gravedad del asunto y no supo, ni sabe en estos momentos el actual gobierno, cómo encarar ese problema, que es muy serio”.

 

-¿Y el anterior?

 

-Ni el anterior ni el actual gobierno. No es una prioridad ni hay una política clara en esta materia. Mientras tanto, lo que tenemos es crecimiento del narcotráfico combinado con el funcionamiento de la Policía bonaerense como lo peor del sistema de seguridad. Un sistema que está absolutamente colapsado. No hay en ningún lugar del mundo una fuerza de seguridad de 80 mil hombres manejada desde un escritorio. Es un modelo que está agotado y que tenemos que cambiar. Se lo he dicho en los últimos cinco años a todos los funcionarios. Del gobierno anterior y de este gobierno. Y no tenemos respuesta.

 

-La diputada Carrió denunció que el ahora ex jefe de la Bonaerense, Pablo Bressi, armó o apañó en este distrito un sistema de recaudación ilegal en connivencia con bandas narcos…

 

-El sistema está absolutamente corrompido. No es solamente problema de un jefe de policía. Cambiemos ganó la Ciudad, la Provincia y la Nación y nos dijeron que, a partir de esa posibilidad de coordinar los tres estados más importantes, iban a desarrollar una política mucho más efectiva. Pero el resultado es el jefe de la Policía de la Ciudad preso y el de la Bonaerense denunciado y echado. Y ningún resultado en 17 meses que nos haga pensar que hay un modelo superador.

 

-¿La Bonaerense es ineficiente o es cómplice?

 

-Las dos cosas. Hay sectores de impericia y muchos sectores que están corrompidos y son parte de los circuitos delictivos.

 

 

 

URNAS, ANTES Y DESPUÉS.

 

-¿Un triunfo de la oposición en octubre puede tener impacto sobre el modelo que aplica Cambiemos o sería simplemente una plataforma para un eventual cambio de manos en el poder en 2019?

 

 -Las dos cosas. Sería un primer paso para construir una alternativa desde el peronismo que pueda disputar el Gobierno en 2019. Pero también es una muy buena oportunidad para poner freno a determinadas políticas, para que el Gobierno tome nota de las demandas que no ha escuchado y de la realidad que no viene reconociendo: después de 17 meses, hay un sector muy importante de la sociedad que está peor. Yo no soy necio: sé que había problemas en la Argentina cuando el gobierno de Cambiemos asumió el poder, pero lo preocupante es que los agravó a todos porque ha sido muy rápido para beneficiar a los sectores que concentran la riqueza y para darles obra pública a los municipios amigos, pero muy lento para tomar medidas que favorezcan la construcción de un país para los 44 millones de argentinos. Para esto último, no tiene voluntad ni decisión.

 

"Estamos planteando un proceso de renovación que es irreversible en el peronismo", pero "me parece muy mezquino levantar el dedo para señalar quién sí y quién no." 

-¿La decisión de Florencio Randazzo de forzar una confrontación interna tiene que ver con la necesidad de fortalecerse para una disputa por la presidencia en 2019?

 

-No, tiene que ver con la necesidad de que el peronismo vuelva a ponerse de pie y a mirar para adelante. Y con la convicción de que es la gente la que debe definir cuál es el estilo de liderazgo que necesita el peronismo y quiénes son los mejores candidatos para este proceso electoral. Al peronismo le fue mal cuando se encerró, clausuró los debates, se miró el ombligo y armó las listas entre cuatro paredes. Y le fue bien cuando supo abrirse de cara a la gente. Nuestro gran desafío es modificar aquellos métodos que nos llevaron a la derrota, porque en 2015 no hay duda de que perdimos, entre muchos motivos, porque no tuvimos las primarias que hubiesen permitido ampliar la representación de nuestra fuerza política.

 

-Esto trae implícita una crítica al estilo de conducción de Cristina Kirchner.

 

-Yo reivindico muchísimas de las políticas de la ex presidenta, pero no hay dudas de que hubo errores en la construcción política y una mirada muy sectaria en el proceso de participación e inclusión de muchísimos sectores. En 2011 sacamos el 54% de los votos y en 2015, el 35%. Hay un 20% que representa a muchos sectores que fuimos expulsando o se fueron desilusionando. Tenemos que volver a generar una propuesta que les hable a esos sectores a los que hoy nos les estamos hablando.

 

-¿Usted le pondría límites con nombres y apellidos a esa construcción, como hicieron la semana pasada algunos intendentes con dirigentes como Amado Boudou y Luis D’Elía?

 

-No, me parece muy mezquino levantar el dedo para señalar quién sí y quién no. En todo caso, que sea la gente la que decida.

 

-¿Entonces usted incorporaría en el espacio de Randazzo a esos dirigentes que fueron cuestionados?

 

-Pero nosotros claramente estamos planteando un proceso de renovación que es irreversible en el peronismo. Y que es natural que haya recambio de dirigentes, de contenidos y de maneras de relacionarnos con la sociedad.

 

-Eso requiere poner límites.

 

-Está claro que nuestra propuesta, alrededor de Florencio Randazzo, pone el eje en este proceso de renovación, de caras y metodologías nuevas que no nos lleven de vuelta a la derrota.

 

-Entonces usted no subiría a un escenario con Boudou y con D’Elía.

 

-No haría nombres, porque no es un problema de nombres.

 

-¿Con el video que publicó en Twitter de una frase de Randazzo dicha en una reunión con el padre Pepe damos por lanzada la candidatura del ex ministro? ¿Fue una jugada planificada?

 

-No, fue una cosa improvisada, del momento. Lo importante es que Florencio haya escuchado al padre Pepe, que fue lo que ocurrió durante dos horas, sobre la realidad de Carcova y otros barrios de San Martin. Por otro lado, me parece importante que un dirigente como Randazzo plantee que tiene la voluntad y la decisión de participar de esta reconstrucción del peronismo desde un barrio como éste y no desde una cancha de fútbol.

 

-¿Por qué parece que no quiere llamar a una conferencia de prensa y anunciar “soy precandidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires”?

 

-El proceso electoral todavía no arrancó. Ninguna fuerza política anunció sus candidatos y ningún candidato está en la cancha diciendo cuáles son sus propuestas.

 

-¿Hay algo de especulación? Frente a la posibilidad de que Cristina compita, por ejemplo.

 

-No, para nada. Tenemos la decisión de ir para adelante. Estamos convencidos de la necesidad de que Florencio participe y lo vemos comprometido con esta preocupación que tenemos, que es, fundamentalmente, la de ponerle un freno al gobierno de Macri.

 

-¿Hay chance de algún acuerdo Randazzo – Massa?

 

-No. Sergio está haciendo una construcción política y un recorrido por fuera del peronismo que respeto, pero a nosotros nos toca renovar y dar la discusión por adentro. Para eso debemos generar unas PASO atractivas y potentes que nos permitan construir una alternativa para octubre en la que vayamos todos juntos. Reafirmamos la unidad del peronismo en un frente plural, con dirigentes de raíces distintas. Una unidad que exprese algo mucho más amplio que el peronismo y que exprese el reclamo social que la gente llevó a cada Plaza de Mayo en los últimos meses.

 

-¿Es la hora de los intendentes esta etapa de reorganización del peronismo?

 

-Estamos en contacto con la gente todo el tiempo. Tenemos todos los días esa conexión con los problemas y las demandas. Nos eligen todos los días, a favor o en contra.

 

-En ese escenario, ¿es posible pensar en un intendente candidato a gobernador por el peronismo en 2019?

 

-Sería muy bueno.

 

-¿Esto podría implicar intendentes en las listas legislativas de este año aún a costa de que interrumpan sus gestiones a mitad de mandato?

 

-Podría ser. Hay muy buenos intendentes en todos los sectores del peronismo y del kirchnerismo.

 

-¿En su horizonte personal aparece la posibilidad de buscar una candidatura a la gobernación en 2019?

 

-Me parece que esa discusión tiene que ser parte de un proceso y no surgir de decisiones personales.

 

Rosario Romero, intendenta de Paraná.
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