El viejo truco de Martín Llaryora y Juan Schiaretti
La ofensiva contra Manuel Adorni disparó especulaciones sobre pactos y estrategias. También mostró la necesidad del cordobesismo de recuperar la iniciativa.
Juan Schiaretti junto al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.
El PJ de Córdoba ejecutó una maniobra conocida. Cuando la conversación pública se puso incómoda, buscó colarse en una discusión más grande para recuperar la iniciativa. La ofensiva contra Manuel Adorni disparó esta semana una catarata de interpretaciones sobre el juego de Martín Llaryora y Juan Schiaretti.
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Cada una de ellas parten de una misma pregunta: por qué el cordobesismo decidió romper una regla que respetó durante años, que usó para evitar dar definiciones incómodas o para operativizar como gesto a determinado sector de poder.
En el corner libertario de la Cámara de Diputados, donde manda Gabriel Bornoroni, afirman que el gobernador, con su antecesor como autor material, pidió la cabeza del exvocero de Javier Milei para correr el foco de la crisis que abrió en el gobierno provincial y capitalino el femicidio de Agostina Vega.
La oposición buscará la salida de Manuel Adorni en la sesión especial del 23 de junio
El golpe que recibió el cordobesismo habría sido tan fuerte que exigía un contraataque sorpresivo. Rompió con el cerco institucionalista, que antepone la palabra final de la Justicia ante la opinión sesgada de la política. Un giro que, según la explicación del oficialismo provincial, sólo se justificó por la gravedad de las afirmaciones de Adorni.
La tropa libertaria en el recinto asume que la relación será compleja. El G6 de Llaryora en la cámara baja ratifica que ingresaron a un punto de no retorno. No fue el único sector que advirtió el quiebre de la máxima cordobesista.
La ofensiva contra Manuel Adorni y otras hipótesis políticas
Natalia de la Sota le pegó al tres veces gobernador de Córdoba al sugerir que no les quedó más remedio que subirse a la jugada del PRO de Mauricio Macri porque, según su teoría, Adorni ya estará ¡afuera! de la Casa Rosada antes de la sesión especial del 23 de junio donde varios bloques buscarán contar el desenlace con una palabra de tres letras.
Otras versiones apuntan a la cocina de un nuevo pacto entre Llaryora y Macri, que viene de renovar votos políticos con el santafesino Maximiliano Pullaro. Es que la irrupción en el debate nacional siempre vendrá de la mano de la reactivación de la vía del medio. Un clásico del PJ de Córdoba.
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Martín Llaryora sumó a Ércole Felippa y a Hernán Lacunza al directorio del Banco de Córdoba
En esta línea, Llaryora reactivó su músculo transversal con la incorporación del industrial Ércole Felippa como vicepresidente del Banco de Córdoba y del exministro de Hacienda Hernán Lacunza como miembro del directorio. Dos buenos amigos de Macri.
La oposición no tardó en contrarrestar los efectos: Luis Juez y Rodrigo de Loredodecidieron apagar con un café los fuegos cruzados que llegaron hasta el mismo inicio de la semana con motivo de la imputación del candidato a vicegobernador de Juntos por el Cambio en 2023, Marcos Carasso.
¿Juan Schiaretti se subió al juego de Mauricio Macri?
En el schiarettismo se mofan de todas las versiones que los envuelven. “Nos dejan como unos niños bobos, como si nunca tomáramos una decisión política de peso por sí misma, sino que siempre estamos reaccionando ya sea para tapar una supuesta crisis provincial o porque Macri se adelantó”, disparan.
Proponen mirar los hechos con otros lentes. “¿Qué va a hacer el PRO, que fue tan duro en su comunicado y supuestamente se adelantó a todos? ¿Qué va a hacer cuando llegue la convocatoria a la sesión y, conociendo al personaje de Milei, no eche a Adorni y lo sostenga? ¿Van a participar, van a dar cuórum o se van a borrar?”, plantan la semilla de la duda.
Manuel Adorni no puede seguir siendo Jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional. Adorni le mintió al pueblo argentino y…
El cordobesismo determinó que va a bajar al recinto y que votará para que el jefe de Gabinete deje el cargo. Elige colocar el ultimátum del macrismo como un acto desesperado. “Van a quedar como unos boludos que amagaron, pero que no se la bancan”, insiste el schiarettismo en modo heavy metal. “El PRO quiere el lugar de Adorni”, rematan.
Esperarán atentos los movimientos en el Congreso de Juez y de Bornoroni, quienes pujan por suceder a Llaryora.
El objetivo del gran truco
A esta altura queda bastante claro que el viejo truco cordobesista tiene un gran final: que hablen de ellos, bien o mal, pero que hablen. Y, si se quiere, que no se hable de otros temas.
De qué lado de la grieta estarán en 2027 sigue siendo una incógnita. Las señales son contradictorias, porque la prioridad del cordobesismo no es la discusión ideológica, sino la conservación del poder provincial. Al fin y al cabo, Schiaretti dice que hará todo lo que el gobernador necesite para "defender" Córdoba.
Juan Schiaretti junto a integrantes de la bancada cordobesista en el Congreso
Las broncas que le profesan a Miguel Ángel Pichetto por hablar del injusto cautiverio de Cristina Fernández de Kirchner ubican al cordobesismo en un armado con el mismo gen provincialista del experimento de 2025. Sobre Macri, no está claro el nivel de afinidad. El vínculo se riega, como se dijo, con designaciones de hombres fuertes de Cambiemos en el staff del gobierno provincial, pero el exceso de agua se quita con algunas definiciones secas que se escuchan en los circuitos encumbrados del PJ cordobés sobre el expresidente, a quien ya no le asignan un futuro político grande.
Llaryora se expresó en contra de un armado que tenga, por ejemplo, a su par de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Sin embargo, la crema de sus operadores políticos no cierra ninguna puerta si Milei decide embestir contra los 30 años de dominio peronista en la provincia.
Hoy, la prioridad no parece ser definir una alianza nacional, sino conservar margen de maniobra. Recuperar la iniciativa, sostener canales abiertos con todos los actores y llegar a la negociación electoral con poder territorial e intención de voto siguen siendo los verdaderos objetivos del cordobesismo.