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Arroyo es el hombre para la agenda urgente: hambre y pobreza. Destinado a Desarrollo Social, ya negocia con las alimenticias como un funcionario activo. Su raid televisivo como vocero en la crisis.
Por 09/10/2019 16:42

Del universo de nombres que suena para llenar el eventual gabinete de Alberto Fernández, el de Daniel Arroyo parece ser uno de los pocos que casi no está en discusión. Protagonista indiscutido de la presentación del plan contra el hambre que el candidato presidencial del Frente de Todos anunció este lunes en la Facultad de Agronomía, el diputado tiene a su cargo la coordinación de equipos técnicos y la elaboración de planes de gobierno, se reúne con ministros provinciales y empresarios y es el número puesto para asumir la conducción del Ministerio de Desarrollo Social a partir del 10 de diciembre.   

Metódico, insistente, Arroyo recorre desde hace varios años los canales de televisión alertando sobre el aumento de la pobreza, describiendo las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la población, las consecuencias sociales del desempleo y la marginalidad, la pérdida de las “changas” en los barrios y la malnutrición en los niños, la necesidad de garantizar el acceso de la población a los productos de la canasta básica y la vinculación entre el mundo de los planes sociales y el trabajo formal, entre otras temáticas que aborda con paciencia casi evangelizadora, que lo fue posicionando como referente indiscutido en el área.  

“No hace falta que les diga lo que Daniel sabe de este tema porque ha dedicado su vida a eso”, decía Fernández en Agronomía, para referirse a su referente en materia social, que lo escuchaba sentado en el centro de la primera fila, entre Estela de Carlotto y el titular de Cáritas, el obispo José Tissera. Más atrás se ubicaba el presidente de Syngenta, Antonio Aracre, que ya se había comunicado con Arroyo para anunciarle su compromiso de donar el 1% de la producción de la empresa para apoyar el plan contra el hambre que anunció Fernández.

 

 

El candidato presidencial ya le había dado a Arroyo el rol de interlocutor con los empresarios en la reunión que mantuvo la semana pasada con dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA). Por pedido de Fernández, el diputado ya tenía en agenda una reunión con los representantes de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) para empezar a coordinar el trabajo, que se pondrá en marcha el 11 de diciembre, si el Frente de Todos finalmente gana las elecciones. 

 

 

 

Como contó Letra P, el equipo que coordina Arroyo trabaja, además, en un plan para vincular el mundo del trabajo con el de los planes sociales. La propuesta tiene tres directrices principales: el impulso de créditos no bancarios a baja tasa, la transición del mundo de los planes sociales al empleo privado y la creación de una red de tutores que trabajen para acompañar a los jóvenes en la vinculación entre la escuela y el trabajo. Todos figuran en la plataforma de gobierno que el Frente de Todos presentó ante la Justicia electoral a mediados de junio.

Enviado por Fernández, Arroyo ya comenzó a conversar la política que diseña para el área con los ministros de Desarrollo Social de las provincias, con los que ya se reunió en privado en varias oportunidades. La última, que tomó estado público, fue la que mantuvieron en la Casa de San Juan a principios de septiembre para discutir el proyecto de Emergencia Alimentaria, que luego aprobó el Congreso.

 

 

Como casi todos los dirigentes del Frente de Todos que pasan por las oficinas que Fernández tiene en la calle México, los titulares de las carteras provinciales de Desarrollo también dan por sentado el destino del diputado. “Fuimos convocados por el futuro ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, a participar de la presentación del plan Argentina Sin Hambre”, anunció en su cuenta de Twitter el tucumano Gabriel Yedlin.

De concretarse el nombramiento, la de Arroyo sería la segunda incursión en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, donde ya estuvo entre 2003 y 2007, como número dos en la cartera que estaba a cargo de Alicia Kirchner. Luego, Arroyo pasó a la provincia de Buenos Aires, donde tuvo a su cargo el Ministerio de Desarrollo Social hasta 2013, cuando rompió con el kirchnerismo para pasar a las filas del Frente Renovador. Después de acompañar a Sergio Massa durante cuatro años, a fines de 2017, Arroyo y Felipe Solá volvieron a abrir el diálogo con el kirchnerismo.

 

 

Junto a Solá, Arroyo formó parte del grupo de siete dirigentes que se juntó formalmente por primera vez en febrero de 2018 en la Universidad Metropolitana (UMET), que conduce Víctor Santa María, para llamar a la unidad peronista. Señalados en la mesa como representantes del massismo, en realidad Solá y Arroyo participaron de esa iniciativa por las suyas, sin el visto bueno de Massa. En la UMET, estuvieron junto a Agustín Rossi y Daniel Filmus, representantes del kirchnerismo, y Fernando “Chino” Navarro y Alberto Fernández, que figuraba en lo formal como integrante de la mesa de Florencio Randazzo y estaba todavía lejos de la candidatura presidencial. 

Nacido el 6 de octubre de 1966 en Castelar, Arroyo tiene 54 años. Se recibió de licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires en 1990 y realizó un posgrado en Control y Gestión de Políticas Públicas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Es consultor de Organismos Internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), UNICEF, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y profesor invitado de la Universidad de Salamanca y de la Universidad de Bolonia.