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El renacido

Tuvo un reencuentro emotivo con Fernández, quien lo había echado del kirchnerismo. Este viernes confirmó que lo tendrá cerca. Retrato de un repatriado, en esta nota del mes de octubre.
Por 30/10/2019 19:20

Dicen sus amigos en común que el primer encuentro después de años de distancia fue tan emotivo que hasta hubo lágrimas. Alberto Fernández ya era candidato a presidente por el Frente de Todos cuando volvió a sentarse frente a Gustavo Béliz, histórico compañero de militancia y ex compañero de gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner, para hablar sobre el futuro.

Las reuniones siguientes y el trabajo conjunto se sucedieron, sin pausas ni intermediarios, con la naturalidad de los que se conocen de memoria desde hace décadas. Pocos meses después de aquel reencuentro, Béliz se convirtió en uno de los cuatro dirigentes de extrema confianza que Fernández puso al frente de las relaciones con el gobierno de Mauricio Macri para coordinar la transición. El póker lo completan Santiago Cafiero, Vilma Ibarra y Eduardo “Wado” de Pedro.

Béliz dio la primera señal de regreso la mañana del 7 de octubre, en la que Fernández presentó su programa para combatir el hambre junto a Daniel Arroyo en la Facultad de Agronomía. Los medios hablaron de su reaparición y se preguntaron cuál podría ser su lugar en un eventual gobierno del Frente de Todos.  

Para entonces, el ex ministro de Justicia de Kirchner ya estaba trabajando para Fernández, a quien le fue “acercando ideas” para su eventual gobierno. Los proyectos están enfocados, en particular, en temas de “reformar del Estado”. “Gustavo está muy contento. Alberto le da una señal fuerte a la sociedad al ponerlo a trabajar al lado suyo, por la significancia que tiene en materia de honestidad y transparencia”, le dijo a Letra P un hombre del albertismo que los conoce a ambos.

 

Béliz el día de la presentación del plan contra el hambre (NA).

 

La relación entre Béliz y Fernández lleva más de dos décadas. Los dirigentes se conocieron en la militancia del peronismo porteño, de donde surgieron varios de los nombres que forman parte de la mesa chica del presidente electo, como Guillermo Oliveri, Jorge Argüello, Eduardo Valdés, Claudio Ferreño, Alberto Iribarne y Julio Vitobello. En 2000, todos acompañaron a Béliz en la fórmula que armó con el ex ministro de Economía Domingo Cavallo para competir por la Jefatura de Gobierno porteño mientras el PJ de la Ciudad naufragaba en las elecciones, bajo el mando del menemista Raúl Granillo Ocampo.

El candidato a vicejefe de Gobierno porteño había sido presidente del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP) y ministro del Interior durante el primer gobierno de Carlos Menem, del que se fue en 1995 tras denunciar hechos de corrupción. Ese mismo año, abandonó el PJ y fundó el Partido Nueva Dirigencia, con el que se alió a Cavallo para competir por ​la Ciudad contra Aníbal Ibarra, en 2000. En esa elección, Fernández fue electo legislador.

Tras años más tarde, él y Béliz recalaron en el gobierno del santacruceño. Fernández, como jefe de Gabinete; y Béliz, como ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, donde presentó un plan estratégico de reforma de esas áreas. El programa trienal contenía un proyecto de creación de una Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y Seguridad Interior.

Pero Béliz duró en su cargo poco más de un año. El 25 de julio de 2004, el entonces ministro de Justicia mostró en el programa “Hora Clave”, que conducía, Mariano Grondona, la foto del legajo policial de Antonio “Jaime” Stiuso, el ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, a quien acusó de ser “muy peligroso”. Kirchner le pidió la renuncia a través de Fernández.

 

 

Tras recibir amenazas contra él y su familia, Béliz se fue del país. Durante diez años, residió en Washington, donde trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A fines de 2014, con la intermediación de Valdés, entonces embajador ante el Vaticano, y el aval de Cristina Fernández de Kirchner, volvió a Buenos Aires para trabajar como director del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del BID. En todo ese período, evitó hacer declaraciones y apariciones públicas relacionadas con la política. 

El organismo le ofreció trasladarlo este año a otro país, pero Béliz prefirió quedarse en Argentina. Ya con la noticia de que Fernández sería candidato, los amigos en común –y Francisco Meritello, cuñado de Béliz, muy cercano al presidente electo- los instaron a retomar el diálogo. Béliz renunció al BID y se puso a trabajar en proyectos para el gobierno, donde suena para ocupar un área de Pensamiento Estratégico que dependerá directamente de Presidencia. Mientras tanto, Fernández lo nombró en el equipo que coordinará la transición