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Por qué el gabinete de Fernández está "prácticamente definido" menos la silla más caliente

El presidente electo demora la designación, pero avisa que la prioridad es la deuda. Charlas con Redrado, Agis y Nielsen. Y un ablande a CFK. La pata productiva, resuelta.
El presidente electo demora la designación, pero avisa que la prioridad es la deuda. Charlas con Redrado, Agis y Nielsen. Y un ablande a CFK. La pata productiva, resuelta.
Por 21/11/2019 17:52

Cuentan que Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas de Néstor Kirchner, se reunió al menos en cuatro ocasiones con la vicepresidenta electa, Cristina Fernández. Amigo de Alberto Fernández, trabaja con él desde la campaña, elaboró un plan para Vaca Muerta y viajó al exterior a charlar con bonistas privados y hasta se cruzó en Miami con el jefe del FMI para la región, Alejandro Werner. Hace unos días, Fernández mencionó en una reunión privada: “Yo nunca dije que Guillermo iba a ser ministro”. Pero Fernández es bonapartista, da y quita para mantener a todos en alerta. Los que lo conocen aseguran que nunca discutiría sobre nombres en público. Que los tiene en la cabeza y que ninguno de ellos tiene bolilla negra. Sí es real que, en la interna del Frente de Todos, Nielsen tiene tantos detractores como impulsores y eso no es un dato menor.

 

Nielsen no tiene bolilla negra. 

 

Naturalmente, la urgencia por definir Economía -el ministerio del misterio cuando todo el resto del gabinete parece cerrado- disparó operaciones cruzadas y guerra de nombres y promete dejar heridos políticos cuando finalmente se conozca quién será la cabeza.

El silencio de Fernández habilita esos corrillos, pero hay señales que dicen cosas: el diálogo con Nielsen no está cortado ni mucho menos y lo mismo ocurre con Martín Redrado y Emmanuel Álvarez Agis. Con el ex presidente del Banco Central tiene una particular atracción, lo quiere en algún puesto relevante y hasta hace equilibrio para ablandar a CFK y lograr un gesto favorable. El golden boy tiene ventajas: hilos muy aceitados en el exterior y una relación constante con inversores. Lo de Agis es más complejo, dado que pretende seguir en la consultoría y aclaró hace tiempo que no quiere un cargo público.

El ruido sobre los nombres lo apuró también una supuesta call conference que se habría hecho en Nueva York con una hipotética promesa de un alto referente del Frente de Todos, que avisó que se venía la designación de un ministro market friendly. Mitos de una transición compleja desde lo comunicacional.

 

Kulfas será súper ministro de Producción.

 

En este contexto, hay también certezas: la primera, que el Ministerio de Economía será casi bifronte: una parte estará dedicada a la resolución de la deuda externa y otra, encargada del frente interno. Allí se centrarán las acciones del Ministerio de Producción, una súper cartera que estará a cargo de Matías Kulfas, uno de los cuadros del Grupo Callo que mejor interpretan los deseos de gestión del presidente electo.

El ex funcionario de Mercedes Marcó del Pont comandará un grupo de secretarios con poder, entre ellos, los jefes de Energía, Agro, Comercio Interior y Minería. El único casi confirmado es el ex INTA Gabriel Delgado, el relacionista con el campo.

En la parte de Hacienda, como adelantó Letra P, Nielsen tendría una especie de secretaría de deuda, que algunos comparan con el viejo esquema de la Unidad de Renegociación de Contratos de Servicios Públicos (UNIREN), armada a medida por Kirchner para resolver esos temas puntuales.

Otro mito es que CFK no tiene injerencia en el armado del gabinete. Está en consulta diaria con Fernández para buena parte de las posiciones y observa la construcción de Hacienda de manera particular.