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El huracán Patricia

Empoderada por Macri, se fortalece hacia dentro del PRO y crece en el gabinete como la garante de la mano dura que pide el Presidente. Los tres episodios que le celebra la Rosada. ¿Hay 2019?
Por 12/12/2018 16:26

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, concentra en estas horas toda la atención y la tensión del gobierno de Mauricio Macri. Fortalecida por el operativo de seguridad de la cumbre del G20 y respaldada por la Casa Rosada ante la catarata de cuestionamientos al protocolo para el uso de armas de fuego en las fuerzas federales, emerge como la cara visible de la "mano justa" que reclama el Presidente y que, según argumentan fuentes oficiales, marcan las encuestas. Su figura pisa fuerte dentro del PRO, donde ya hay quienes la ven como candidata en 2019, pero ella esquiva los pronósticos y se recluye en la gestión, la vía que más la acerca a Macri.

 

 

Quienes la frecuentan registran un cambio en su actitud que se basa en una serie de gestos que llegan desde Balcarce 50. Se pudo comprobar ese ánimo durante el Consejo Nacional del PRO de Parque Norte, el último lunes: desde que ingresó al Salón Araucaria hasta que dejó el complejo, accedió a todos y cada uno de los pedidos de selfies de dirigentes macristas del interior del país y de algún que otro porteño. Su entrada fue acompañada por una ovación. La celebración de su presencia se extendió y pospuso el debate del plenario macrista, ante las caras de sorpresa del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.

 

Bullrich en uno de sus informes sobre la marcha del operativo de seguridad durante la Cumbre del G20 (FOTO: agencia NA)

 

En el seno del Gobierno recitan tres episodios para graficar el fortalecimiento de Bullrich en el gabinete: la confirmación por parte del juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, de que la causa por la muerte de Santiago Maldonado no tuvo que ver con una desaparición forzada, el operativo de seguridad del G20 y el respaldo explícito de Macri ante el escandaloso operativo de seguridad en el estadio Monumental, que terminó con la salida del ex ministro de Justicia y Seguridad porteño Martín Ocampo.

Esta serie de eventos y una promoción pública del propio Gobierno abrieron un mar de especulaciones en torno al futuro político de la ministra y agitaron la idea de un eventual ascenso de Bullrich hacia la fórmula con Macri. Tanto en la Casa Rosada como en el Ministerio de Seguridad rechazan esa versión. En el PRO, directamente la descartan: “Jaime quiere repetir todos lo binomios”, advierten. El asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba confía en la fórmula Macri-Gabriela Michetti para 2019.

 

La ministra de Seguridad en el Salón Blanco de la Casa Rosada (FOTO: Noticias Argentinas)

 

Bullrich, en la intimidad, esquiva definiciones y hace un recorrido por su experiencia política. "Hice todo lo que quise. Milito desde los 14 años. Voy a hacer lo que yo sienta y en lo que esté de acuerdo”, responde cuando le consultan sobre el año próximo. En paralelo, desde su entorno advierten que buscará meter candidatos propio en las listas de Cambiemos de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.

 

 

 

El caso Maldonado puso en el ojo de la tormenta la gestión Bullrich y el control sobre las fuerzas de seguridad. Le trajo repetidos cortocircuitos con Peña y con el ministro de Justicia, Germán Garavano, a quienes aún marca como los principales instigadores de una eventual renuncia acordada que jamás se efectivizó. En rigor, la ministra ofreció dar un paso al costado y Macri rechazó la oferta. Desde el minuto cero de la investigación, Bullrich desligó a la Gendarmería y cuestionó las versiones de una desaparición forzada. El Presidente acompañó esa definición en todo momento y se lo volvió a recalcar una vez hecha pública la determinación de Lleral, durante los primeros días de diciembre.

Para la Casa Rosada, "el tiempo le dio la razón" a la ex ministra de Trabajo de la Alianza. Incluso, celebran sus recientes declaraciones en torno a que el caso fue una “construcción como una serie de  Netflix”. Sin embargo, la familia Maldonado, junto a organismos de Derechos Humanos, cuestionó el fallo del juez y repudió la política de seguridad de Macri. "Bullrich le dio pimienta y dijo que a Santiago lo había acuchillado un puestero de la estación Benetton, que a la RAM la financiaba Gran Bretaña y que Holanda era un narco Estado”, cuestionó la familia durante una conferencia de prensa en el Hotel Bauen, horas después de la decisión de Lleral. “Hay que responsabilizar directamente a Bullrich. Y que se haga cargo. Que baje un cambio porque está generando odio. Solo somos familiares y amigos de Santiago”, agregó Sergio, el hermano del joven artesano sobre un tweet en el que la ministra habló del fallo en cuestión.

 

 

 

Bullrich avanza sin titubear, por eso algunos miembros del Gobierno la comparan con la protagonista de una flamante serie sobre política y seguridad que transcurre en Londres y es producida por el gigante norteamericano del streaming. Sin embargo, ella prefiere mirar Narcos, aunque prioriza mantener un espacio libre para seguir jugando al paddle, práctica deportiva que suele compartir con el Presidente.

ENEMIGOS ÍNTIMOS. Su historia con el jefe de Gabinete empezó mal: desde que Cambiemos arribó a la Casa Rosada, Bullrich jamás siguió la hoja de ruta que disponía el Gobierno en torno a cómo llevar la comunicación ni tampoco prestaba mayor atención a las directrices del dúo que conformaban Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Al Presidente le fascinan los operativos que la cartera de seguridad difunde por redes sociales. Lo mismo siente cuando ve los despliegues de la Policía bonaerense. Más de una vez ha llamado al ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, para felicitarlo.

 

 

EL GOL PROPIO. Como contó Letra P, garantizar la seguridad y movilidad de los más de 20 mandatarios que estuvieron en Buenos Aires entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre representó un desafío de fuego para Bullrich. Para Macri, el G20 fue un “éxito” en lo organizativo, lo comercial y lo relativo a la seguridad. Sobre este último punto, la ministra recibió felicitaciones públicas y privadas por parte del mandatario. Durante toda el evento estuvo en diálogo con Peña, con quien reconstruyó la relación tras la Cumbre de Líderes.

El G20 fue todo un test para Bullrich, tras el fallido operativo en las inmediaciones de la cancha de River. La Casa Rosada delegó la responsabilidad en el Gobierno de la Ciudad, al margen de los cruces en torno a la presunta ausencia de la Prefectura en la esquina del ataque al colectivo de Boca. Eufemismos afuera, Macri respaldó internamente a Bullrich y le reclamó a Rodríguez Larreta una explicación. El Presidente, alojado ese fin de semana en la residencia de Chapadmalal, pidió detalles a la ministra y el jefe de Gobierno en reiteradas ocasiones.

El diálogo fue más duro con Rodríguez Larreta, al punto que el Presidente le requirió la cabeza de Ocampo, que arrastraba casi tres años de cortocircuitos con su par nacional. Horas después, el jefe de Gobierno se lo comunicó a su ex ministro y delegó la gestión de seguridad en el vicejefe, Diego Santilli. El "Colo" recibió una sola máxima para reencauzar el vínculo con Bullrich: "Alineate con todo lo que puedas”. Santilli y Patricia hablan seguido y existe un respeto mutuo. Al margen de los tironeos con Ocampo y diferencias en torno al modo de encarar las manifestaciones callejeras, la ministra de Seguridad mantiene diálogo con Rodríguez Larreta, uno de los dirigentes del macrismo que primero le abrió las puertas del PRO, allá por 2011.

 

La Policía de la Ciudad en las inmediaciones del Monumental (FOTO: INFOBAE)

 

La semana pasada compartieron el acto de egreso de 1.800 efectivos y 200 bomberos de la Policía de la Ciudad, donde los cadetes aplaudieron a la ministra. En el entorno de Bullrich leyeron esa ponderación como un apoyo a la flamante reglamentación del uso de armas de fuego.  

"Macri es crítico con los tibios. Patricia encara y va. Hace las reformas que se necesitan y no mira para la tribuna", sostienen fuentes de la cartera de Seguridad. No obstante, buena parte del Gobierno vio con buenos ojos una reciente encuesta de Management & Fit que señala que cerca del 60% aprueba la resolución sobre el uso de armas de fuego por parte de las fuerzas federales.

Pero Bullrich tampoco se aleja de lo que dictan los sondeos o lo que, según el Gobierno, demanda un sector de la sociedad. En rigor, la ministra advierte que buena parte del electorado de Cambiemos avala la visión de la mano dura que encarna el protocolo de seguridad. También se escuda en el votante del oficialismo para rivalizar con la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, a quien le cuestiona el manejo de los planes sociales. “Nos votaron para hacer otra cosa”, masculla en privado.

 

 

La reglamentación sobre el uso de armas de fuego en las fuerzas federales abrió una grieta en el oficialismo, pero el bloque Macri-Bullrich sigue firme con su postura y dispuesto a avanzar con la iniciativa, rechazada por la aliada Elisa Carrió y por organismos de derechos humanos nacionales y extranjeros como Amnistía Internacional.

Mientras acumula cuestionamientos, la funcionaria nacional se fortalece puertas adentro del macrismo: el lunes fue la estrella del Consejo Nacional del PRO y acumuló elogios de las distintas tribus macristas. Sin embargo, el protocolo arrastra críticas muy internas de Cambiemos. La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, adelantó que no adherirá y lo propio hizo Rodríguez Larreta. En tanto, el secretario de Derechos Humanos bonaerense, Santiago Cantón, dijo que la resolución choca con lo dispuesto por la Organización de Naciones Unidas (ONU), principal sostén argumentativo de Bullrich para respaldar la iniciativa, y la Red Argentina para el Desarme sostiene que "alienta" el gatillo fácil.

Sus diferencias con Carrió se restringen al protocolo, según pudo saber Letra P. Pero en el seno de la Casa Rosada se decidió respaldar a Bullrich y evitar responder a la diputada de la Coalición Cívica y socia fundadora de Cambiemos.

¿Cambio de época? En el macrismo lo definen con lógica peronista: “Patricia es más orgánica que Lilita”.