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Macri lo desplazó de su función de vice jefe de Gabinete y le ofreció coordinar las empresas públicas, pero el ex CEO de Farmacity vuelve al sector privado. Lopetegui sigue cerca del Presidente.
Redacción 04/09/2018 11:14

La modificación del gabinete de Mauricio Macri tiene su primeva víctima: tras ser desplazado de la vicejefatura de Gabinete, Mario Quintana rechazó tomar el control de las empresas públicas y dejará el gobierno de Cambiemos para volver al sector privado, al que había renunciado en 2015 para asumir en la Casa Rosada, merced a su buen vínculo con funcionarios del PRO.

Quintana ejercía junto a Gustavo Lopetegui el control de la marcha de la gestión y auditaba ministerios, secretarías y organismos públicos, bajo la figura de "controllers". Según publicó el diario Clarín, el ex CEO de Farmacity presentó su renuncia el lunes y volverá al mundo de los negocios. Ambos funcionarios, desplazados tras el anuncio del nuevo gabinete, estaban bajo la órbita del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y contaban con la confianza y respeto del Presidente, que llegó a bautizarlos a los tres como sus "ojos e inteligencia".

 

Desde su rol de vicejefes, ambos seguían el día a día de la gestión e intervenían en las políticas pública de las distintas estructuras gubernamentales. Ese método de control de gestión, harto conocido en el PRO, chocaba por momentos con los ministros que a sottovoce cuestionaban al dueto que fue acercado al gobierno por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que conoce a ambos desde antes que el partido amarillo fuera una idea. Lopetegui y Quintana se dividieron el organigrama y el ex Farmacity quedó a cargo de la coordinación del gabinete social, que por ese entonces incluía a los ministros Carolina Stanley, Jorge Triaca y Alejandro Finocchiaro, de Desarrollo Social, Trabajo y Educación, respectivamente.

Su salida del Gobierno llega tras dos años de acumular poder desde ese rol y gracias al apoyo de Macri, que lo defendía abiertamente ante cualquiera que osaba cuestionarlo. Sin embargo, las presiones del ala política de Cambiemos, el mercado y la oposición política que la Casa Rosada busca para sancionar el Presupuesto 2019 fueron más fuerte y torcieron la voluntad de Macri, que aún reniega de las modificaciones del gabinete. La crisis cambiaria catapultó ese cambio de funcionarios y el Presidente aceptó desplazar a Lopetegui y Quintana para ungir en ese lugar a Andrés Ibarra, ex ministro de Modernización y hombre de su extrema confianza. De todas formas, Lopetegui seguirá en el Gobierno y cerca de Macri.

 

 

Sin embargo, la dinámica central del Gobierno no se alteró: la salida de Lopetegui y Quintana podrá significar una oxigenación y una liberación de la mirada de Peña sobre cada segmento de la gestión macrista, pero no recorta en nada su poder central, que consiste en definir la estrategia y la política comunicacional. Macri le ofreció a Quintana encargarse de las empresas públicas, pero el ex vice jefe rechazó la oferta y volverá al mundo privado.

Como adelantó en exclusiva Letra P, Quintana estaba cómodo en la gestión, sentía un florecimiento de sus épocas de militante social y empezó a tomarle el gusto al poder. Incluso, decidió vender todas sus acciones en la cadena Farmacity, que le trajo más de un dolor de cabeza. En ese camino de ascenso, y también en el desprendimiento de sus empresas, contaba con el aval de Elisa Carrió, que lo consultaba sobre cada medida gubernamental que le generaba dudas. La chaqueña ensayó una defensa durante el fin de semana, pero no alcanzó. La decisión estaba tomada y la salida de Quintana y Lopetegui fue ineludible.