X

Bullrich rockstar, la gobernadora escapista y la nostalgia del G20

La ministra de Seguridad opacó al resto de los dirigentes macristas en la cumbre de fin de año. Vidal y Peña, rápidos para evitar a la prensa. Saudades de la cumbre y un mozo fanático de las selfies.
La ministra de Seguridad opacó al resto de los dirigentes macristas en la cumbre de fin de año. Vidal y Peña, rápidos para evitar a la prensa. Saudades de la cumbre y un mozo fanático de las selfies.
Por 11/12/2018 10:39

CASI UNA ROCKSTAR. El encuentro de PRO Mujeres llevaba una hora y minutos de sesión. Las referentes macristas discutían la modificación del cupo que el partido pondría en discusión a nivel nacional por la tarde cuando un ruido ensordecedor puso en pausa el debate. Puertas afuera del complejo Parque Norte avanzaba una caravana de tres autos y dos motos de la Policía Federal Argentina (PFA) con sus relucientes y ruidosas sirenas. 

En el medio del despliegue, llegó al encuentro Patricia Bullrich, escoltada por efectivos policiales. Minutos después, el ruido ensordecedor cambió de sentido y comenzó a salir del salón en el que se reunía el Consejo: el ingreso de la ministra de Seguridad fue acompañado de una ovación, aplausos y vítores. Lo mismo sucedió horas después, en plena sesión del Consejo partidario, ante las caras de sorpresa del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.

 

 

Mientras recibe críticas de Elisa Carrió y de organismos de derechos humanos por el protocolo de uso de armas de fuego en las fuerzas federales, la ministra se fortalece en lo más íntimo del macrismo y el lunes fue la encargada de cerrar el Consejo Nacional con el que el PRO culminó el año político

***

ESCAPE GOURMET. Ante la presencia de los medios de comunicación en el ingreso al Salón Araucaria de Parque Norte, las principales figuras del PRO buscaron caminos alternativos para sentarse a la mesa en la que sesionaba el Consejo partidario. Muchos ingresaron temprano y de a pie por el medio del vallado que dispuso la organización macrista.

 

 

 

Peña llegó por uno de los laterales, bordeando las canchas de tenis del complejo que, a pesar de las altas temperaturas, estaban en pleno uso. En tanto, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y el ministro de Educación, Alejandro Finnochiaro, tuvieron un "ingreso gourmet": para evadir a la prensa, estacionaron sus autos frente a la entrada de la cocina de Parque Norte y entraron al salón entremezclados con los mozos que, por esas horas, repartían brownies y café. Adentro los esperaban los dirigentes del PRO de todo el país, probando las delicias que minutos antes habían sido producidas en la cocina.

***

CON LA MANO EN EL CORAZÓN. Pocas horas después del triunfo de River sobre Boca en la final de la Copa Libertadores de América, el tema fue excluyente en las conversaciones del Consejo Nacional del PRO. Por la mañana, el presidente Mauricio Macri felicitó a los integrantes de su gabinete que profesan la fe riverplatanse. Pero en el Consejo PRO no hubo alusiones en voz alta, salvo algunas cargadas sottovoce.

 

 

A mitad del encuentro, el senador Esteban Bullrich, confeso hincha de River, evitaba pronunciamientos sobre la final. Durante todo el domingo compartió fotos y videos de los festejos del triunfo del equipo de Marcelo Gallardo. Cuando uno de sus pares le dijo que lo esperaba "al menos" con un pin alusivo al club de sus amores, el ex ministro de Educación lanzó: "No hace falta, lo llevo en el corazón".

MANO A MANO VIP. Mientras el Consejo PRO sesionaba en el Salón Araucaria de Parque Norte, buena parte de la dirigencia del macrismo del interior se congregó en uno de las salas laterales del complejo ubicado sobre el Río de La Plata.

 

 

La cúpula PRO dispuso un espacio reservado para que los funcionarios y referentes que tenían reuniones pactadas en la Ciudad lo hicieran dentro de Parque Norte. Hubo debate sobre temas estrictamente partidarios, como también bilaterales entre encumbrados referentes provinciales deseosos de escuchar precisiones electorales. Como contó Letra P, la definición de la estrategia de cara al 2019 se cocina en otro ámbito y el encuentro PRO de este lunes se agotó en la fase motivacional.

 

 

Por las dudas, los dirigentes curiosos que pasaron por el salón VIP se entretuvieron con algunas masas finas y secas, porciones de torta de coco y café. Los más rápidos llegaron para degustar los mini sandwiches de jamón crudo y queso, que los mozos ni llegaron a apoyar sobre la mesa.

***

MOZO SELFIE. Uno de los mozos del complejo Parque Norte, quizás de los más simpáticos del staff, se apuraba en ofrecer el menú sobre la mesa cada vez que veía ingresar a alguna de las figuras del PRO que participó del Consejo .

El joven logró tener sus selfies con Larreta y Bullrich, entre otros. Una vez culminado el evento, una compañera de trabajo se le acercó y le consultó por la cantidad de fotos que se había tomado con los distintos referentes que circularon por Parque Norte. El joven le mostró una por una las imágenes que atesoró. "Pero mira que también tengo con Cristina (Fernández de Kirchner) y con (Sergio) Massa, eh. Hay que sacarse con todos", le dijo el mozo selfie a su compañera.

***

NOSTALGIA DEL G20. El complejo Parque Norte acumula varios encuentros nacionales del PRO. Es un espacio en el que el partido amarillo se siente cómodo y, debido a su cercanía con Aeroparque, de fácil acceso para los dirigentes que llegan del interior. También, le trae buenos recuerdos al Gobierno: el complejo de la Costanera fue una de las sedes de la Cumbre de Líderes del G20.

Uno de los dirigentes que llegó por la tarde para participar del Consejo se lamentaba por "lo rápido" que pasó la efervescencia por la realización del evento internacional. "Duró poco la alegría", lanzó entre risas, al advertir acerca de cómo la maraña de internas dentro de Cambiemos opacó ese "éxito".

A metros de él, un inocente cartel con el logo del G20, que aún se encontraba pegado en una de las paredes de Parque Norte, le aportaba imagen y cuerpo a la nostalgia que rodea al Gobierno sobre los tres días en los que todo fue color de rosa.