Esa construcción, que parece enmarcada en el monotema Vicentin, es en realidad la planificación del relanzamiento de la base política del nuevo PRO y se asienta en un esquema de criadores de caballos y ganado, empresarios, productores y financistas del agro que trabajan en tándem con ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri.
Macri con Lacroze, financista de la aventura PRO.
David Lacroze, exintegrante de la Sociedad Rural (SRA), pareció un marginal agropecuario cuando hace unos años saltó a la fama por increpar en un avión a la vicepresidenta, Cristina Fernández. Empresario con negocios varios en el sector, fue el titular de la Junta Nacional de Granos durante la última dictadura cívico militar y conoce y aporta dineros a la política PRO desde la creación misma del G-25. De ese think tank que fundaron Bullrich y Guillermo Dietrich, salieron a la política diferentes cuadros del sector privado. La familia Lacroze Ayerza tiene vínculos directos con elex ministro de Transporte de Macri y con el propio expresidente, a quien suele prestarle su casa de veraneo en Villa La Angostura.
Dietrich jugó fuerte en redes sociales el sábado, durante la marcha contra la expropiación de Vicentin, y mostró que también va detrás de la épica de recuperar fuerza vía campo. Junto a Lacroze hay otro hombre fuerte con fondos. Martín Goldstein es el titular de la cámara de ganado Brangus y puso 3,5 millones de pesos de su bolsillo para la campaña de Macri 2019. Criador de toros, hizo su aporte vía su empresa, Cleanosol, apuntada en los cuadernos de la corrupción K. Goldstein mantiene un vínculo de amistad con la exvicepresidenta Gabriela Michetti, hoy sin perspectiva política, pero más afecta al PRO ultra que a los “dialoguistas” del ala Frigerio-Monzó.
LIBEREN, WILLY. “Abran las tranqueras, vamos, dale Willy”. Bullrich agitó así el inicio de la videoconferenciadel relanzamiento de la 126. "Willy" es Guillermo Bernaudo, el armador del evento. Exmiembro de CREA, es hoy uno de sus alfiles. Años atrás, creó el Grupo Agro Político (GAPU) e inició contactos con Bullrich. En ese contexto, ella le presentó a Macri. Así llegó a ser el jefe de Gabinete de Agroindustria con Ricardo Buryaille y luego secretario de Agricultura bajo la gestión de Luis Miguel Etchevehere.
Bullrich y Dietrich, la líder del PRO y el ex ministro, entre las terminales PRO.
Etchevehere es clave en el eje. “La única que le da bolilla es Patricia y Macri lo quiere”, cuentan en el PRO sobre el exministro, que fue el armador, junto a otros alfiles de su gestión, de la marcha de Campo y Ciudad, que disparó protestas por Vicentin en todo el país. Lo asistieron Santiago del Solar, exjefe de Gabinete de su cartera, y Ricardo “Ricky” Negri, exsecretario de Ganadería. Entre los tres se encargaron de las gestiones telefónicas para seducir a sectores de la agro industria para apoyar la marcha contra la toma de Vicentin.
También aportó una mano Pablo Torello, el diputado que llamó en persona a empresarios para ponerlos en alerta por “el avance sobre la propiedad privada” del caso Vicentin. En el sector se sabe, además, que de esa usina salieron las fake news que culparon a grupos kirchneristas por las roturas de silobolsas. Bajaron un poco el tono cuando se explicó que uno de los casos se debió a un grupo de chicos saltando sobre los contenedores de grano.
El martes último, hubo otro Zoom con protagonistas del PRO y el campo. y allí se trazó la estrategia parlamentaria. El senador Alfredo De Angeliy el economista y diputado Luciano Laspina avisaron que no darán quórum si llega un proyecto de expropiación y que tampoco quieren la vía propuesta por el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, que explora el camino hacia una empresa mixta. El discurso, ante la aclaración oficial de que no se expropiará, parece desfasado, pero en realidad explica el fondo de la cuestión: hoy, atarse a la expropiación es el único hilo del cual se sostiene el PRO para regenerarse. Sin épica no hay futuro.