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Peronismo con fórceps

En la patriada contra la grieta, Urtubey, Massa, Pichetto y Schiaretti se ilusionan con un escenario de tercios. Números, parecidos y diferencias. Presupuesto, la cancha para mostrar los pingos.
Por 30/09/2018 11:00

Fue apenas una foto de lanzamiento, pero no resultó fácil. Coordinar agenda, acordar tiempo y lugar, dejar de lado pretensiones y especulaciones. Poner como prioridad lo que los diferencia de los dos polos de atracción que gobiernan las encuestas. Sergio Massa, Miguel Angel Pichetto, Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey lanzaron al peronismo de centro moderado con un video y un documento en el que se presentan como alternativa a la polarización. 

 

 

La decisión es caminar juntos hacia 2019, sin negar los matices ni las diferencias con las que juzgan al kirchnerismo y al macrismo y, sobre todo, el camino que imaginan como salida. “Es muy cómodo hablar entre los que piensan estrictamente igual. Hay posicionamientos distintos”, le dijo a Letra P uno de los cuatro peronistas que participó del acuerdo, que busca ser un punto de partida. La intención es sumar de a poco a los gobernadores del PJ, ese cuerpo diverso que se orienta por la necesidad de sus provincias antes que nada y no ve claro el horizonte.

Con un peso territorial acotado a la Córdoba que le dio la victoria a Mauricio Macri, los cuatro centristas precisan incorporar al resto para hablar en nombre del peronismo no kirchnerista. Tampoco será sencillo. Juan Manzur, Sergio Uñac, Rosana Bertone, Gustavo Bordet, Domingo Peppo y hasta Gildo Insfrán -de buen diálogo con Pichetto- ya son tentados para sumarse a una nueva foto. También, Florencio Randazzo. Mientras Massa y Pichetto quisieron sumar a Manzur a la primera foto, Schiaretti y Urtubey se opusieron. El cordobés lo ve como un rival en la negociación con la Casa Rosada y el salteño, como un contrincante directo -otro gobernador del norte - de cara a la elección de 2019

“Tenemos que empezar a ordenarnos desde ahora porque, si no, nos come la grieta."

“Tenemos que empezar a ordenarnos desde ahora porque, si no, nos come la grieta. Es un espacio que ha logrado no diluirse”, afirman y consideran que no es poco. Es un peronismo que nace con fórceps ante la evidencia de que el liderazgo de Cristina Kirchner no se evapora, en parte, gracias a la crisis permanente de Cambiemos, con ajuste, devaluación, recesión y fuerte caída del poder adquisitivo de las mayorías. 

“Tenemos que empezar a ordenarnos desde ahora porque, si no, nos come la grieta.

El eje económico es lo que más diferencia hoy a ese grupo con respecto a la fase de ortodoxia pura que encara Macri abrazado a Christine Lagarde. Economistas de la escuela de Roberto Lavagna como su hijo Marco y Miguel Peirano son parte de los equipos técnicos que comparten Massa y Pichetto. Lo mismo que Javier Alvaredo, Sergio Chodos y Diego Bossio, que además es uno de los principales animadores del intento de moldear, finalmente, un peronismo poskirchnerista.

Ven una recesión agravada por un FMI que no sólo pide un ajuste fiscal, sino que arremete ahora con un ajuste monetario muy fuerte, con la intervención de facto en el Banco Central que ordena el Fondo y ejecutan Nicolás Dujovne y Guido Sandleris

 


MÚSCULO PEJOTISTA. Aunque aparece como una opción irreconciliable con el kirchnerismo, lo concreto es que falta una eternidad para las elecciones de 2019, con una crisis que se acelera. En el PJ moderado no todos tienen la misma visión, pero coinciden en que era el momento de arrancar con una presentación formal. Es una forma de no regalarle al kirchnerismo, dicen, un escenario como el que habilitó en 2017 un Randazzo que se lanzó tarde y mal. “Si nos lanzábamos en marzo o abril del año que viene, no llegábamos. Tenemos que plantear un alternativa fuerte para lo que sea, pensando en 2019. Para ir a una interna o para no ir a una interna o para negociar, incluso, cualquier cosa con Cristina. No porque vayamos a ir con Cristina, pero está claro que los votos kirchneristas en primera o en segunda vuelta pesan”, le dijo Bossio a Letra P.

La intención es llegar al umbral de las elecciones con el mayor músculo posible y la mayor cantidad de adhesiones a nivel de dirigentes y a nivel social. Para eso, necesitan hacerse visibles en medio de la polarización que domina la política desde 2015 con Macri como reverso de Cristina. Si el espacio crece y se fortalece, afirman, cualquier camino va a ser más sencillo de tomar.

Aunque todos hablan con todos, hoy nadie quiere mencionar la posibilidad de una gran PASO que incluya al kirchnerismo. Primero, por una razón formal: la doctora, como suele decir Pichetto, permanece en su espacio de Unidad Ciudadana, al que en el PJ moderado ven como un espacio de centroizquierda. Segundo, porque no todos en el Grupo de los Cuatro observan lo mismo ni tienen las mismas necesidades ni estrategias. Schiaretti es el que menos precisa hacer guiños hacia el espacio de los leales a CFK, desde la provincia más macrista del país, aunque también advierte que Macri cae incluso en su territorio.

 

 

Distinto es el caso de Massa, con base en la provincia de Buenos Aires, donde la ex presidenta hoy duplica a Macri en intención de voto, según una encuesta de Analía del Franco realizada en la primera quincena de setiembre.

La posibilidad de algún tipo de entendimiento, que incluya a un delegado de la senadora en una PASO hoy es considerada improbable, pero lo cierto es que no está descartada por completo. Ahí también va a pesar el criterio de los gobernadores que el peronismo de centro busca representar. 

 


NÚMEROS. Socio principal del macrismo en la faena de la gobernabilidad, el PJ colaboracionista busca tomar distancia a medida que la crisis se profundiza y se traduce en la angustia y el descontento, que registran todos los sondeos. Según pudo saber Letra P, Massa está trabajando en una foto con economistas jóvenes que forman parte del espacio del Frente Renovador. Apadrinados por el mayor de los Lavagna, la intención es hacer eje en uno de los puntos que el ex jefe de Gabinete considera entre sus principales fortalezas. Un equipo legal está trabajando, además, en otros dos temas: el Presupuesto y el tema PPP, resentido por la crisis y el Gloriagate

Sin embargo, el punto de partida está en las encuestas. El trabajo de Analía del Franco, realizado entre el 10 y el 14 de setiembre, ofrece datos que ilusionan al PJ. El primero es el descenso sostenido de Macri, que cae hacia el piso de sus adhesiones. “Hoy el apoyo y la confianza al Presidente Macri presenta un núcleo duro de 20%, que puede llegar a 28% al contraponerlo en una elección con Cristina Kirchner y a 36,9 en escenario de ballottage”, sostiene la muestra que tomó 1.200 casos en todo el país.

Un trabajo de Hugo Haime coincide en ese punto: el ingeniero sigue achicando su base de incondicionales. En paralelo, según Del Franco, la ex presidenta perdió casi 8 puntos de intención de voto con respecto a mayo, aunque se trata de un caudal de votos que no capitaliza Macri ni ningún otro candidato opositor. Migra, en todo caso, hacia el lote de los indecisos o el voto negativo.

 

 

Hoy, la senadora presenta un núcleo duro de respaldo que se ubica en el 26,6%, llega a 30% en una hipotética primera vuelta y se proyecta hacia el 43,5% en un eventual ballotage. Entre mayo y setiembre, Massa registró un leve crecimiento: subió casi un punto hasta los 11,2 en una competencia con CFK y MM. Sin CFK en carrera, Macri aparece primero con 26,%, seguido de Massa con 17,5%. Según esos números, la imagen positiva de Macri está en 36% y la de CFK en 40,8%. El 62% de los consultados juzga de manera negativa a Macri y el 56% no digiere a la ex presidenta. 

Mientras CFK mantiene el 94% de los votantes de Scioli 2015, Macri retiene el 74% y la mitad de los votos de Massa de 2015 pasarían a la ex presidenta en 2019.

Esos números contrastan con el sondeo de Ricardo Rouvier, ya difundido, que muestra un detenimiento en la caída del Presidente, que hoy se ubica en un 38,5% de imagen positiva y un 59,4% de imagen negativa. Entre los consultados, el 58% dice que le preocupa más la economía que la corrupción -el 37% opina al revés-, una ecuación que es más tajante en el trabajo de Del Franco. Ahí, el 62% de los encuestados se declara preocupado por la economía y sólo el 33 está afligido por la corrupción. 

 


Realizado entre el 1 y el 20 de setiembre, el trabajo de Rouvier muestra que casi el 71% advierte que la inflación no va bajar y arroja una conclusión que también otorga chances al PJ no K. “Un escenario electoral que contuviera hoy las candidaturas de Cristina Kirchner y de Mauricio Macri dividirían al electorado en tres grandes grupos. Un tercio de los votos se irían con el actual Presidente, otro tercio con Cristina Fernández y el resto se repartiría entre el resto de la oferta electoral, donde Massa se destaca con un 11% de intención de voto”, dice entre sus conclusiones.  

Esa es la gran apuesta del Grupo de los Cuatro, desde el momento mismo en que Macri entró en la Casa Rosada. Que el tiempo juegue a favor de una alternativa que quiebre la polarización. Mientras vislumbran un escenario más complicado para el oficialismo en una economía que entra en un espiral de ajuste, devaluación y recesión, también opinan que la corrupción instalada al tope de la agenda por los medios aliados al gobierno seguirá golpeando en las chances de Unidad Ciudadana.

“El otro polo va a tener cinco o seis juicios orales a lo largo de todo un año. Es difícil levantarse todos los días con una nueva declaración, con juicio oral, con testimonial, con indagatoria”, dicen. Para el macrismo, las perspectivas son negativas en todos los sondeos. Según Del Franco, el 57% de los consultados cree que la situación económica será peor y sólo el 22,8% supone que va a mejorar.

 


PRESUPUESTO Y BRASIL. En el cortísimo plazo, el peronismo que hasta ayer fue perdonable y hoy intenta mostrarse como alternativa está mirando dos escenarios: el Presupuesto y Brasil. 

Aunque consideran que el ajuste 2019 que Macri envió al Congreso es ya “papel pintado”, la intención es darle al Gobierno la herramienta que reclaman desde el FMI hasta los mercados. El argumento es contradictorio y hasta perjudicial con un eventual gobierno peronista: afirman que el rechazo llevaría al default y están convencidos de que el déficit cero que propagandiza Dujovne no se va a lograr en 2019, por lo cual el aumento de la deuda será monumental. 

Pichetto, Massa y Bossio terminaron la semana del nuevo acuerdo con el Fondo con una reunión para hablar sobre el Presupuesto. La postura es negociar duro y exigir una serie de puntos que para que el Ejecutivo modifique

“No estamos de acuerdo con el rumbo económico. Creemos que va a ser mucho más complejo de lo que dicen." (Diego Bossio)

“Nosotros no estamos de acuerdo con el rumbo económico. Creemos que va a ser mucho más complejo de lo que dicen. Hay un problema estructural en el Presupuesto. Estás planteando un dólar a 40, ya hoy está en 42 y no sé sabe si va a llegar a 48 de acá a fin de año. Con el dólar que se sigue moviendo y con un cambio de política monetaria, no descartamos una reformulación en materia presupuestaria. No va a ser la primera vez: pasó en 2001/2002. Tuvieron que reescribir porque cambiaron las variables”, le dijo Bossio a Letra P

El otro escenario de corto plazo que miran también en el PJ no kirchnerista es el de las decisivas elecciones de la semana próxima en Brasil, donde Fernando Haddad crece con chances claras de ingresar al ballotage y posibilidades incluso de ganar. El peronismo moderado afirma que un triunfo del PT no necesariamente implica un beneficio exclusivo para Cristina Kirchner. Sostienen que, si el delfín de Lula se impone, deberá buscar un camino de centro para garantizar la gobernabilidad en un país fragmentado como pocas veces. Se ilusionan con un sendero similar al que ven ahora en un Manuel López Obrador, más cauto de lo que se presumía en campaña.

También en el espacio del PJ acreditan vínculos con sectores del PT y se ilusionan con que finalmente los tres tercios que dibujan las encuestas se consoliden. Con el kirchnerismo parado en un piso inamovible y el oficialismo cayendo hacia niveles insospechados con la crisis, vuelven a plantear el escenario -tan ambicioso como impensado- que ya adelantó Letra P: una debacle mayor de Cambiemos que derive en un hipotético ballotage entre peronistas, como en 2003.