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El giro de Bertone: pacto con La Cámpora, con la mira puesta en la reelección

La gobernadora fueguina retomó su alianza con el kirchnerismo para ir por la reelección y endureció su postura con la Rosada. En 2017 ganó el candidato de la agrupación que encabeza Máximo Kirchner.
La gobernadora fueguina retomó su alianza con el kirchnerismo para ir por la reelección y endureció su postura con la Rosada. En 2017 ganó el candidato de la agrupación que encabeza Máximo Kirchner.
Por 24/09/2018 19:57

Los tiempos de guerra política entre Rosana Bertone y el kirchnerismo parecen haber quedado atrás. Con el objetivo puesto en la reelección, la fueguina retomó su acuerdo con la representación cristinista de su provincia, encabezada por La Cámpora, y se aseguró así una alianza para las próximas elecciones. En simultáneo, endureció su postura frente a la Casa Rosada y pasó del club de los gobernadores dialoguistas al sector más duro, que hace cumbre en el CFI.

El plan 2019 volvió a alinear la relación quebrada. Después de dos años de fricción y críticas, la gobernadora y el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, anunciaron este año que la alianza que los había llevado al triunfo en 2015 volvía a “encausarse”. Candidatos naturales a la reelección en sus respectivos cargos, Bertone y el camporista iniciaron la reconstrucción de la unidad perdida.

“Bertone es la candidata natural a la reelección por el peronismo en la gobernación y eso nos llama a la unidad”, anunció en marzo el vicepresidente del PJ local, Juan Carlos Pino. “La unidad la integran Rosana Bertone, Walter Vuoto y Martín Pérez, el candidato natural para la intendencia de Río Grande”, agregó.

 

 

Un año antes, la unidad había volado por los aires. Con fuertes diferencias sobre el posicionamiento nacional, el kirchnerismo y el espacio de Bertone se presentaron divididos a la elección legislativa. El resultado fue un triunfo ajustado de la lista del Frente Ciudadano y Social, encabezada por Pérez, que obtuvo el 21,23 por ciento de los votos. En segundo lugar quedó Cambiemos, con el 19,46 por ciento, mientras que el Frente Tierra de Unión, de Bertone, terminó tercero, con el 17,99 por ciento.

La gobernadora revisó su estrategia, alentada por el saneamiento de las cuentas provinciales que, dicen en la isla, le dio un mayor margen de maniobra política, y por la necesidad de reeditar la alianza para pelear por la reelección. Al compás de su acercamiento al kirchnerismo, Bertone abandonó el grupo de gobernadores de diálogo más fluido con Balcarce 50, que encabeza su amigo, el salteño Juan Manuel Urtubey, y se sumó a las reuniones de los díscolos.

 

 

En particular, Bertone mantiene una excelente relación con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Desde que asumió, en línea con el pedido de la Rosada, la fueguina aplicó un fuerte recorte al gasto público, congeló la planta permanente de empleados -a excepción de los médicos- y cambió el régimen jubilatorio, lo que provocó una crisis política, la toma de la Casa de Gobierno, protestas, acampes y paros de estatales.

Ya en diciembre de 2015 supo que el régimen de promoción industrial de la isla sería la batalla más importante a librar contra la Rosada. En la primera reunión con el entonces ministro de Producción, Francisco Cabrera, se llevó la certeza de que en el Gobierno nacional había desinterés y, cuanto menos, desconocimiento de la situación fueguina. Durante meses, instruyó a sus ministros y armó reuniones con funcionarios nacionales para explicar el funcionamiento de la industria, área por área, además de la comparación de costos y precios con la zona franca de Manaos, en Brasil.

La Rosada planteó, desde un primer momento, la necesidad de que la isla diversificara sus actividades y se reconvirtiera, poniendo como eje principal el turismo. Los funcionarios provinciales intentaron explicar la imposibilidad de convertir, por ejemplo, a operarios industriales enrolados en la UOM en personal hotelero y otras tareas afines, además de marcar la importancia estratégica de un régimen de promoción que data del año 1972. 

 

 

En febrero de 2017, Tierra del Fuego recibió el primer golpe cuando el Gobierno oficializó la rebaja de los aranceles para importar computadoras, tablets y notebooks. Ese mismo año, el kirchnerismo le plantó batalla interna. El tira y afloje fue permanente y la fueguina acumuló varios enojos con la Rosada. A la espada de Damocles que pende de manera permanente sobre el régimen industrial se sumaron, entre otras cosas, la decisión del Gobierno de suspender la zona diferencial para las asignaciones familiares en la Patagonia y la eliminación, por decreto y sin aviso previo, del Fondo Federal Solidario (FoFeSo).

A principios de septiembre, la gobernadora instruyó al fiscal de Estado de la provincia, Virgilio Martínez de Sucre, para que presentara un recurso ante la Corte Suprema para pedir la nulidad del DNU presidencial. Luego participó de la reunión que mantuvieron los gobernadores con Mauricio Macri en la Rosada aunque se resiste, por ahora, a firmar la adenda al Consenso Fiscal que ya suscribieron los mandatarios dialoguistas.

Con todo, el pacto con el camporismo no incluye, hasta el momento, acuerdo alguno para el escenario nacional. Bertone ya tomó distancia pública de Cristina y, pese a la rebeldía, sigue enrolada en la idea de generar una alternativa dentro del peronismo federal. En la isla, por conveniencia mutua, la paz está sellada.