Cortés y Weretilneck comparten un acto en Bariloche junto con los ministros Confini y Muena.
A un año de las elecciones, Bariloche empieza a ocupar un lugar central en la disputa política de Río Negro. El lugar que la ciudad ocupa teniendo en cuenta su peso económico y poblacional aparece de modo permanente en el discurso del intendente Walter Cortés y enciende una mecha que interpela a todos los sectores de la política provincial.
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Mientras Cipolletti consolida su crecimiento en el mapa político provincial y proyecta a futuro, la dirigencia barilochense reclama mayor incidencia en las decisiones provinciales y los principales aspirantes a la gobernación mueven fichas para fortalecer su posición en el distrito más importante del distrito.
"Se le presta más atención a Cipolletti que a Bariloche", lanzó Cortés semanas atrás en declaraciones a Radio Raíces de Viedma. El intendente argumentó que la ciudad andina necesita un acompañamiento económico acorde a su dimensión y particularidades. "Es la ciudad más grande de la provincia y tiene una actividad distinta a todas las otras", afirmó.
En el Centro Cívico reclaman por recursos que, aseguran, no llegan. Cuestionan que de las promesas que el gobierno provincial hizo en el último tiempo, no se cumplió ninguna. “No llegó la plata para la avenida Bustillo, no llegó la plata del puente Wiederhold ni para la Fiesta de la Nieve”, enumeran cerca del jefe comunal, que se acerca y se aleja de Alberto Weretilneck de modo pendular.
Un planteo reiterado en Bariloche
El planteo del intendente no es nuevo ni exclusivo del oficialismo actual, más bien es parte de un fenómeno que atraviesa fronteras partidarias. En el variopinto abanico político de la ciudad es compartida la convicción de que Bariloche no logra traducir en influencia política el peso que tiene dentro de la economía rionegrina.
Walter Cortés, Daniel Scioli, Alberto Weretilneck
Cortes y Weretilneck estuvieron juntos en el lanzamiento de la nueva temporada de invierno barilochense en Buenos Aires.
El argumento suele apoyarse en una comparación repetida. La ciudad aporta alrededor de una cuarta parte de la recaudación provincial, pero recibe una proporción sensiblemente menor de recursos por coparticipación.
En ese sentido, la mención a Cipoletti en medio de la queja no es casual, porque el planteo expone una tensión. “No sabemos si (el intendente) Rodrigo Buteler es el plan B de Weretilneck o si lo están guardando para 2031, pero se lo está privilegiando por una cuestión electoral”, le dijo a Letra P un estrecho colaborador de Cortés, corriéndole el velo al debate.
La ciudad que entró en campaña
Con ese debate como telón de fondo, los movimientos de los principales candidatos provinciales indican que el reclamo dejó de ser una discusión exclusivamente local. La señal más explícita la dio María Emilia Soria.
La intendenta de General Roca adelantó que su compañero de fórmula para disputar la gobernación será de Bariloche. No dio nombres, pero sí una explicación política. Dijo que la ciudad tiene una idiosincrasia propia y que para comprenderla verdaderamente es necesario que en la conducción provincial haya un representante del municipio andino.
María Emilia Soria
La intendenta de Roca, María Emilia Soria, busca su vice en la ciudad cordillerana.
La decisión tiene una lógica electoral concreta. En las elecciones parlamentarias de 2025, el aporte cordillerano fue clave para la performance del peronismo, que logró meter dos senadores y una diputada. Soria lo sabe y la elección de un vice barilochense es también una apuesta para consolidar ese caudal de cara a 2027.
Mientras Buteler estrena el traje de presidente de Juntos Somos Río Negro, cerca de Weretilneck prefieren no hablar de candidaturas. El gobernador, aseguran en su entorno, está abocado a la gestión. Sin embargo, esa gestión sucede en gran medida en Bariloche. En los últimos meses el mandatario multiplicó sus visitas a la ciudad, donde encabeza anuncios, inauguraciones y actividades varias junto a Cortés.
Además, la configuración del oficialismo en el municipio cordillerano viene sufriendo alteraciones. La relación con el exintendente verde Gustavo Gennuso se tensó aún más y el “olvido” de Bariloche en la agenda oficial propia fue uno de los motivos invocados por los diputados locales para irse del bloque legislativo. En ese mapa, Weretilneck parece más apalancado en la alianza política con el intendente, que cada día toma más forma.
El desafío de Tortoriello
El tercer actor lanzado a la carrera provincial, Aníbal Tortoriello, aparece como una de las principales referencias opositoras, apalancado en los casi 24 puntos que obtuvo en 2023 y en la clara victoria que en 2025 le permitió repetir en Diputados, esta vez con el sello de La Libertad Avanza.
Esa performance, sin embargo, mostró un llamado de atención porque la ola violeta que inundó el país no alcanzó para empapar la zona andina de Río Negro, donde se impuso la peronista Adriana Serquis.
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Aníbal Tortoriello busca la gobernación de Río Negro en 2027.
El exintedente de Cipolletti, el primero en lanzarse a la carrera por Río Negro, realiza recorridas por la zona pero todavía no lo hace en plan de campaña. A diferencia de Soria y Weretilneck, el diputado sigue construyendo su lugar en un espectro libertario en el que se mueven otros dirigentes con ambiciones electorales que le discuten liderazgo, como el senador Enzo Fullone.
Más que recursos
La disputa que hoy plantea Bariloche excede una obra pendiente o una discusión presupuestaria, porque lo que está en juego es la posibilidad de convertir peso económico y demográfico en influencia política. Durante décadas el poder rionegrino se explicó desde Viedma, General Roca o, más recientemente, Cipolletti. Bariloche ocupó un lugar central para la economía provincial, pero más periférico en la toma de decisiones.
Ese equilibrio podría estar cambiando. La ciudad concentra el padrón electoral más importante de Río Negro, aporta una parte sustancial de la actividad económica y logró instalar una agenda propia que obliga a posicionarse a quienes pretenden gobernar.
Durante años, las elecciones rionegrinas se ganaron mirando hacia el Valle. Hoy los principales aspirantes a la gobernación dedican cada vez más tiempo a la cordillera. Bariloche todavía no define quién gobernará la provincia, pero ya logró algo igual de importante y obliga a todos a jugar en su cancha.