02|12|2021

03 de agosto de 2021

03 de agosto de 2021

Fuera de la cancha electoral tras 16 años como candidato permanente, riega su quinta renovadora y teje apoyos provinciales para lograr mayoría en Diputados.

Por primera vez en 16 años, Sergio Massa no es candidato. Este turno electoral bajó el perfil, priorizó el armado de su espacio y se acomodó en la liga de los DT junto con Alberto Fernández, Cristina Fernández, Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Cuarto en la línea de sucesión presidencial, se autopercibe garante del equilibrio en el Frente de Todos. Su rol en la gestión: terciar a favor de la clase media y defender los temas que más incomodan al oficialismo, como la inseguridad, mientras entra y sale de la escena pública a piacere. A diario, de la mañana a la tarde, habla con el jefe del bloque de Diputados del Frente de Todos mientras consolida su reconciliación con la vicepresidenta. También tiene ingreso irrestricto a Olivos.

 

El último jueves, Massa visitó a CFK en medio de la ebullición que causó el cierre de listas. Ella tomó té. Él llegó con su equipo de mate. Charlaron largo rato, inclusive de la crisis en Santa Fe en la que él intervino personalmente. Unas horas después, desde Perú, el Presidente pedía públicamente la renuncia de quienes ocupan lugares en las listas. Massa y el hijo de Cristina habían sido los más flexibles en las negociaciones santafesinas y el Frente Renovador jugó a perdedor, ubicando a Oscar "Cachi" Martínez en la lista que enfrenta a Omar Perotti. En el Frente de Todos primó el pragmatismo a favor de la unidad sin Agustín Rossi (ni Martínez) adentro.En Buenos Aires, Massa prefirió no arriesgarse personalmente. Aún así, siempre ocupa un lugar central en las fotos más importantes, como la presentación de listas en Escobar. Cuando están el Presidente y su vice, él también está protocolarmente ubicado a la derecha de Fernández. Aseguran que no estuvo "ambicioso" y que solo pidió lo que su sello obtuvo en 2017. Está claro que, como La Cámpora, también él prefiere no perder lugar en el reparto de ministerios.

 

Tampoco jugó Malena Galmarini, que se queda en AySA y solo hubiera sido precandidata si le daban el primer lugar. Pero el Frente Renovador ubicó a tres mujeres y a un varón en la lista de la provincia de Buenos Aires. El espacio se garantizaría un resultado similar a la última elección de medio término, pero la apuesta mayor son las alianzas con partidos provinciales que le den la llave para votar leyes si, como se prevé, el FDT no tiene mayoría propia pero queda cerca de obtenerla. Esos movimientos detrás de escena obligan a Massa a desalentar temores: jura que no está construyendo su propio minibloque y que lo que se sostiene es la unidad y la ampliación del Frente de Todos.

 

Marcela Passo, Monica Litza, Micaela Morán y Jorge D' Onofrio ocupan el número tres, once, diecisiete y veinte en la lista bonaerense que lidera Victoria Tolosa Paz, único nombre de la cosecha de Fernández. Aunque juega su propio juego, podría computarse a favor del Frente Renovador la precandidatura de Matías Tombolini por Capital y una lista de lugares en varias provincias, aunque el peso mayor estará en la Legislatura bonaerense. En el Palacio Legislativo provincial, el massismo defiende cinco bancas y ubicó nueve dirigentes en lugares expectantes en las diferentes secciones electorales. La única puerta vedada para Massa es el Senado, bastión cristinista. A D'Onofrio, casi sin chances de ingresar al Parlamento bonaerense, le adjudican un posible lugar como número dos en Transporte. Además, volverá a ocuparse la banca renovadora que dejó vacía José De Mendiguren, electo en 2017. El industrial tomó licencia en Diputados para presidir el BICE. No renunció para evitar ceder el lugar a un exsocio del tigrense, el GEN.

 

El mapa nacional de massistas lo integra la dirigencia propia y algunos electrones sueltos, como el hasta ahora titular de la Enhosa y precandidato en primer lugar en Entre Ríos Enrique Cresto, que casualmente también pasó el jueves por el despacho de CFK. También la pampeana Varinia Liz Marín, "Lichi", primera precandidata a diputada nacional en su distrito y la batería de partidos provinciales a los que el tigrense quiere mantener cerca para completar necesarias mayorías. En el punteo de Massa están primeros sus primos hermanos misioneros que integran el Frente Renovador de la Concordia de Carlos Rovira; el Movimiento Popular Neuquino y hasta Juntos Somos Río Negro, aunque los rionegrinos empezaron a distanciarse este año, tras la designación de Martín Soria en Justicia. A todos los provincialismos los ayuda en el armado de campaña y les prometió apoyo para la fiscalización.

 

Amparado en su diverticulitis, el titular de la Cámara de Diputados se preservó en silencio en Rincón de Milberg, con ocasionales visitas al Congreso, aún de receso. Cuanto más callado está, más atención se le debe prestar: la próxima semana convocará a su tropa en Diputados para organizar su discurso, más allá de la reunión del último sábado en el Centro Cultural C, donde el Frente de Todos repartió su manual de campaña. En el instructivo massista promueven hablar de cómo cambiar planes sociales por empleo genuino, de beneficios y estímulo a las empresas. También de lo ya conseguido, como el "alivio fiscal" con los cambios al Monotributo y en Ganancias. El massismo tampoco quiere perder la agenda femenina que se repartirán Morán, de Zárate y especialista en economía de la mujer, Passo que deja Transporte e impulsó la Ley de Talle, y Litza, de Avellaneda. Como en 2019, su discurso apuntará a la esquiva clase media y su foco estará en el centro.