14|6|2021

La Doble Nelson de Soria

22 de abril de 2021

22 de abril de 2021

El luchador patagónico muestra dos registros. Pelea con Larreta en tándem con Zannini mientras teje acuerdos para destrabar una ley clave para el Gobierno.

Martín Soria asumió para demostrar que es un funcionario que funciona, en los términos de aquella lapidaria carta de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Apura un golpe de timón en una cartera caliente a la que su antecesora, Marcela Losardo, nunca pudo ajustarle el termostato. Con una fama de duro que lo precede, su designación en el Ministerio de Justicia puso en alerta a la oposición y alejó a algunos aliados provinciales. Llegó enancado en sus denuncias de lawfare y prometía un festival de fuego mediático. Sus primeros pasos, en cambio, muestran un perfil de gestión menos binario en el que combina declaraciones polémicas con una fragua silenciosa que se cocina en el mano a mano de la negociación y en el trabajo detrás de escena con afiladas espadas judiciales del oficialismo.

 

Tres semanas lleva en el Ministerio de Justicia con una ambición: Soria arrancó ronda de conversaciones para que el Congreso apruebe la ley de Ministerio Público Fiscal. Tanto el presidente Alberto Fernández como CFK habilitaron una negociación para modificar la norma que votó el Senado en noviembre y que se frizó en Diputados. El ministro busca un consenso fuera del Congreso que le quite argumentos a una parte de la oposición. La pelea contra una parte del Poder Judicial, con la que ya se había embanderado en su paso por Diputados, también lo tiene atareado. Y se le sumó tarea por la puja política con Horacio Rodríguez Larreta, que se dirime ahora en Tribunales.

 

En medio de la disputa con el alcalde, al flamante ministro se lo vio en Olivos, en la Casa Rosada y en pasillos del Senado. Conversa con Carlos Zannini, Procurador del Tesoro, con quien intercambia mensajes a diario, sobre todo este último martes. El mismo vínculo tiene con la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, que asumió la defensa mediática del DNU cuestionado. En distintos frentes pero coordinados, los tres atacaron la estrategia larretista pese a que, en primer plano, está Zannini, que además lidera la batalla por las transferencias de partidas a la Ciudad, que también se resolverá en la Corte.

 

El equipo se completa con el omnipresente viceministro Juan Martín Mena, que pilotea todos los temas. Soria y Mena recibieron una indicación: defender en los medios las posiciones del Gobierno. Dejaron la zona de confort y levantaron el perfil. Soria, hiperactivo en las redes sociales, calificó de "mamarracho jurídico" el reclamo porteño.

 

Soria pasa de los chats con Zannini y las reuniones de trabajo con Mena (se conocen desde hace diez años) a coordinar funciones con el titular de la IGJ, Ricardo Nissen, y con el titular de la UIF,  Carlos Cruz. A pesar de que lo tildaron de "machirulo", su nueva aliada es la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, a quien llama simplemente "Eli" en lugar de Elizabeth Gómez Alcorta.

 

Puentes

Dos de sus encuentros fueron seguidos atentamente desde el Congreso. El 13 de abril charló durante dos horas con Carlos Rívolo, presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios de la Nación, que en el Senado se opuso a las reformas del Gobierno. "Coincidimos en que el Ministerio Público Fiscal necesita un procurador definitivo para poder poner en vigencia el Código Procesal Penal Federal", remarcó, entusiasta, el ministro. Más cauto, el fiscal calificó positivamente la reunión y se mostró dispuesto a consultar con sus representados siempre y cuando hubiera cambios al texto del Senado.

 

Rívolo comparte la idea de fijar una temporalidad para el mandato del jefe de los fiscales. Solo en Cuba y Argentina el cargo es vitalicio y el proyecto establece dos periodos de cinco años, pero en la charla dejó claro que es una opinión personal y que la cuestión, junto con el número de votos de dos tercios para la designación del procurador, "despierta posiciones encontradas" en su asociación. Prometió participar de una reunión de comisión en Diputados y preguntó por qué no se trata el pliego de Daniel Rafecas. "Es el candidato", le respondieron ante su insistencia sobre la necesidad de elegir un jefe de los fiscales definitivo en el lugar que hoy ocupa en forma interina Eduardo Casal, a quien el Gobierno considera un "enemigo".

 

Mena presente en la reunión con el fiscal Rívolo.

Entre otra decena de reuniones, el martes 20 Soria convocó a su despacho al juez Marcelo Gallo Tagle y a María Paula Asaro, presidente y vice de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional. Soria mismo dijo: "Coincidimos en la necesidad de darle al Tribunal de Enjuiciamiento una composición equilibrada, federal y con perspectiva de género. También analizamos las mayorías necesarias para la remoción de fiscales y las modificaciones al funcionamiento de los jurados de selección". Como en cada reunión de trascendencia, junto a Soria estuvo Mena, hombre de fuertes vínculos con la Justicia por el kirchnerismo duro.

 

El argumento de Soria en sus larguísimas reuniones es que si modifican el requisito de los dos tercios por una mayoría especial se beneficiará este gobierno y los futuros, cualquiera sea su signo político. Macri no pudo aprobar el pliego de Inés Weinberg de Roca y Fernández espera por Rafecas.

 

Soria conoce de primera mano el freezer parlamentario. Como diputado trabajó en tándem con Rodolfo Tailhade, presidente de la comisión de Justicia. Tailhade punteó votos y los números no cierran. Lo mismo advirtió hace rato Sergio Massa

 

Entre los aliados con los que cuenta el rionegrino Soria hay un viejo conocido, el rionegrino Martín Doñate, cristinista y de La Cámpora. Exadversarios, pactaron una tregua provincial. El senador preside la Bicameral de Seguimiento del Ministerio Público Fiscal que ya convocó a una ronda de denunciantes contra Casal, firme en su interinato desde la renuncia de Alejandra Gils Carbó. La solución es nombrar a Rafecas, les habría transmitido Rívolo. Nadie apura ese trámite en el Senado. Como Rafecas no está en la agenda de CFK, la reforma tampoco está en la agenda de Massa ni en la de Máximo Kirchner. Juntos por el Cambio resiste y los partidos más chicos aplican quite de colaboración.

 

Soria con Gallo Tagle, en busca de consensos.

El plan oficial es convocar a una reunión informativa de comisiones en la que Soria aconsejaría los cambios que acordó. En eso trabajan Tailhade y el nuevo presidente de Asuntos Constitucionales, Hernán Pérez Araujo. El oficialismo también pone condiciones y no avanzará con la Reforma del Código Procesal mientras siga Casal como jefe de fiscales, pero tampoco se votará el pliego de Rafecas sin la ley del Ministerio Público Fiscal. Menos aún mendigando en el Senado el apoyo opositor. 

 

"No es lo ideal, pero es lo posible", añadió resignado un legislador conocedor de las concesiones a cambio de votos.