17|1|2022

#15N El día después de Cristina

13 de noviembre de 2021

13 de noviembre de 2021

Con el antecedente de la carta-bomba tras las PASO, CFK acapara las miradas. Hermetismo y gestualidades. El fantasma de la fractura y los salieris del poder.

Otra vez, Cristina Fernández de Kirchner está hermética. Guardó en secreto en 2019 la publicación de su libro y la fórmula presidencial y la intervención quirúrgica de la semana pasada. Sorprendió con cada carta pública de alto voltaje y digitó renuncias en masa después de la derrota de las PASO. En estos días calla y sus gestos quedan bajo sospecha y libre interpretación. Por prescripción médica, no irá a Santa Cruz a votar. ¿Estará en el búnker de la avenida Corrientes? ¿Hablará en la noche del domingo? Su mayor dilema en estas elecciones de medio término es otro. En 2019, eligió a Alberto Fernández por sus modos y lo que representaba para el Círculo Rojo. Fernández era una bisagra para garantizar la unidad, la vuelta del peronismo al poder y el posterior recambio generacional. Si se repite el resultado de las PASO, no parece haber 2023. No parece ser el tiempo de Máximo Kirchner y habrá que ver si lo es para los otros dos favoritos de la vicepresidenta, Axel Kicillof y Eduardo de Pedro. ¿Y Sergio Massa?

 

En el acto de cierre bonaerense fueron evidentes (¿y exprofeso?) los cuchicheos con Massa sobre el escenario, como en el cierre de Tecnópolis lo fueron entre Massa y su socio parlamentario, Máximo K. Comenzaron apenas arrancó el discurso de Victoria Tolosa Paz. Con las manos y banderas ambos se taparon la boca para evitar que les leyeran los labios.

 

Massa hizo ostentación de confianza con ella. La señaló, se rio, arrimó su cabeza. Fernández quedó al margen de la imagen, siempre sonriente y con los dedos en V para posar con su vice. Como ella no habla, la única fuente con conocimiento fehaciente de la conversación es el propio diputado nacional y presidente de la Cámara baja, que en estos días hace gala de su disciplina aliancista. "Hablamos de que el día de la elección no llueve", bromeó, relamiéndose por la expectativa que se generó. Un festín para los reporteros gráficos que fueron a Merlo.

 

El viernes, en la Casa Rosada, hubo desfile silencioso de albertistas y cristinistas. Por el primer piso pasaron Eduardo Valdés (en los días aciagos posteriores a las PASO, mediador entre sus amigos integrantes del binomio presidencial) y los líderes del Movimiento Evita Fernando Navarro y Emilio Pérsico. "El acto del 17 se hace con La Cámpora o no se hace", ordenó el Presidente después de haber sido invitado por los nuevos jefes de la CGT y los "Cayetanos", es decir el Evita, Barrios de Pie y la CCC.

 

En el piso de abajo, en la Casa de Gobierno, De Pedro conversaba a esa misma hora con periodistas para destacar protocolos y prometer eficiencia en el acto electoral. Ni él ni Máximo Kirchner hablaron del día #15N, pero La Cámpora define por estas horas qué hacer el día del militante. A Merlo no llevaron banderas.

 

El estado público es de silencio, pero no ocurre lo mismo detrás de escena. Un sindicalista que siguió con poca expectativa el acuerdo de Parque Norte recibió una invitación para jugar al fútbol en la quinta de Olivos en los próximos días. "Vuelven los picaditos", le dijo un funcionario que lo sorprendió con la propuesta de sumarse al albertismo. El hombre se sorprendió a medias. Los gobernadores decidieron refugiarse en sus provincias en el final de la campaña. Lo mismo hicieron quienes ocupan bancas en el Senado y se concentraron en tratar de evitar la pérdida de votos o revertir situaciones como las de La Pampa, Chubut y San Luis. Si se confirma el resultado de las PASO, CFK no tendrá cuórum propio en el Senado. Para esta semana, ni siquiera hay en agenda reuniones de comisión, a diferencia de Diputados, donde Massa y Máximo K. mandaron a llenar de actividades las jornadas del martes y el miércoles. Entonces, el sindicalista que se preserva guardando distancia repreguntó: "¿Seguir divididos? ¿Y La Cámpora? ¿Y la vicepresidenta?". Tampoco lo sorprendió el comentario de un dirigente kirchnerista bonaerense. Esa persona, del ala más afín a Cristina, lo puso en alerta: "Después del domingo, Alberto ya fue". Conclusión: para el kirchnerismo la culpa de la situación política, económica y social es del Presidente. Para el albertismo, en Buenos Aires una derrota debe atribuirse a La Cámpora. "Esos son los salieris de Cristina y Alberto, los que no tienen responsabilidad institucional", desacredita otro importante funcionario a las voces rupturistas en diálogo con Letra P.

 

Justamente, entre ambos extremos se mantiene la tercera vía. "Hay que apretar los dientes y relanzar el Gobierno", repiten quienes esperan que Cristina no estalle como en septiembre y que Fernández reaccione el día después. "Frentetodismo al palo", volvió a hacer volar el zeppelin de la unidad el diputado Valdés sobre el cielo del parque Néstor Kirchner el jueves, mientras abajo las miradas se concentraban en el cuchicheo de CFK y Massa y las cámaras mostraban a un Máximo K. muy serio, que masticaba sin cesar. 

 

"No veo a Cristina rompiendo", insiste alguien que la conoce bien. Otras fuentes señalan los movimientos del jefe de gabinete, Juan Manzur, que en estos últimos días conversó con varios gobernadores para armar un escudo protector del Gobierno. Habrá que ver. La independencia que con ellos quiso tejer Massa junto a Miguel Ángel Pichetto nunca fue posible. Ni siquiera Juan Schiaretti se animó desde Córdoba a tomar una postura firme dos años atrás y prefirió mantenerse prescindente. Se impuso en la mayoría de los casos la defensa del pago chico. Por eso, Massa estampó su firma en el Frente de Todos después de que Pichetto se tentara con ser el dos de Mauricio Macri.

 

El Día del Militante se celebra desde el año 1973, el año siguiente al regreso del exilio de Juan Domingo Perón. El 17 de octubre hubo dos actos: el domingo hubo una movilización ultrakirchnerista y el lunes 18 tuvo lugar el acto convocado por la CGT. Quienes organizan el acto de este miércoles aseguran que no es su intención lanzar el albertismo, aunque están en contra del "doble comando" y consideran que hay que fortalecer el rol del Presidente, consolidar el Gobierno, profundizar y corregir lo hecho y acelerar lo que se hizo a paso lento. "Para ser justos, Cristina no es un obstáculo. Escribió dos cartas y dijo algunas cosas en 24 meses", acepta un dirigente que está más cerca del Presidente. Del otro lado, hay quien insiste en que el Presidente debe "asumir" que el poder político lo tiene quien lo eligió para encabezar la fórmula. Lo que está claro es que, en un escenario de derrota, hay dos visiones respecto de cómo seguir adelante.