SALVEN AL GOBIERNO

Hiperactividad para disimular la crisis política: Javier Milei sale del ostracismo

El Presidente salió de Olivos y se puso al frente de una nueva agenda libertaria. Igual, sigue sin intervenir en la interna. Operativo llegar al Mundial.

Luego de varias semanas de reclusión en la Quinta de Olivos, quizá para evitar tomar una posición en la pelea al interior de su gabinete, Javier Milei blanqueó el fastidio que también le generan las críticas sobre la semiparalización del Gobierno. Para acallar esas voces y tratar de dar vuelta la página de los escándalos que pausaron su gestión, el Presidente se puso al frente de una nueva agenda hiperactiva.

"El supuesto Gobierno que no tiene iniciativa y que no se mueve y que está paralizado", intentó ironizar Milei, con ademanes burlones, ante un público amable, pero poco entusiasta, el jueves en el Latam Economic Forum. El jefe de Estado enumeró una serie de hitos de su Gobierno en materia económica, política y legislativa, pero cerró su intervención con la frase que dio cuenta de su tedio e incomodidad con el contexto.

Su imitación al análisis de la prensa, de consultores y hasta de dirigentes -propios y ajenos-, que dieron cuenta que la interna a cielo abierto en su gabinete entre Karina Milei y Santiago Caputo estaba socavando la impronta libertaria, no hizo más que exponer la incomodidad del líder de La Libertad Avanza.

Desde que estalló la polémica entorno al patrimonio de Manuel Adorni, el jefe de los ministros investigado por presunto enriquecimiento ilícito, Milei no logra imponer su habitual narrativa. Tampoco consigue polarizar con eficacia con sus habituales enemigos políticos y, mucho menos, instalar temas relevantes para su modelo, que una y otra vez se vio opacado no sólo por el avance judicial sobre el vocero, sino también, por la serie de escándalo públicos que posteriormente protagonizaron Caputo, Martín Menem y Patricia Bullrich.

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Milei y su gabinete, en el balcón de la Casa Rosada.

Milei y su gabinete, en el balcón de la Casa Rosada.

Salir del caso Adorni

Con el caso Adorni en las primeras planas de los diarios y en los videograph de la TV, hubo dos instancias concretas que el Gobierno ensayó para intentar contener la crisis. Una en la que el propio jefe de Gabinete y su equipo, integrado sobre todo por Javier Lanari, Aymé Ayelén Vázquez e Ignacio Devitt, intentaron reconducir la agenda política y mediática; y la segunda, en las semanas posteriores, en la que intervinieron también Caputo y sus estrategas, como Macarena Alifraco, Julián Hampton y Manuel Vidal.

Sin embargo, ni Adorni por sí solo, ni el team Caputo, fueron lo suficientemente hábiles como para tapar un caso que a cada minuto sorprendía con nuevas revelaciones judiciales y sus consecuentes desgastes en la administración nacional. Tampoco fue eficiente el reunionismo permanente o las múltiples fotografías de respaldo alrededor del jefe de los funcionarios que incluyó hasta una caminata de Karina a la entrada de Balcarce 50 - siempre acompañada de Adorni - para saludar a vecinos, turistas y curiosos.

Karina Milei y Manuel Adorni, en la Casa Rosada
Karina Milei y Manuel Adorni.

Karina Milei y Manuel Adorni.

Frente a eso, Milei primero intervino sobre las propias disputas de su equipo, que veía en su gran mayoría a Adorni como una suerte de salvavidas de plomo en momentos en que la economía no atravesaba su mejor momento, con una alza de la inflación y dudas sobre el frente externo. Luego, el jefe de Estado se puso al frente de una agenda política en la que detesta estar, ya que su prioridad siempre está puesta en la macroeconomía y los vínculos internacionales.

Varias fuentes oficialistas, con despacho dentro y fuera de la Casa Rosada, describieron este escenario ante Letra P: "No tenemos conducción política, las internas vuelven una y otra vez y nadie las resuelve", coincidieron. De ahí que no haya pasado desapercibido el protagonismo de Milei desde los festejos del 25 de Mayo, el día en el que decidió él mismo dar vuelta la página negra de su política interna.

La impronta de Javier Milei

El Presidente utilizó la fecha patria para ponerle punto final a la delegación de la estrategia que - a duras penas - venía desarrollando la mesa política de la Casa Rosada. El lider libertario se puso al frente de la gestión con una multiplicidad de actos, entrevistas y reuniones, que lo alejaron del encierro de los algoritmos. Igual sigue conectado: en promedio, Milei pasa cerca de tres horas por día en Twitter, cuando el argentino promedio apenas ronda los 37 minutos.

Si bien en estos últimos días nunca abandonó su protagonismo en las redes sociales, sí intervino sobre el espacio físico con contundencia, algo que se notó rápidamente en los pasillos de la sede administrativa libertaria. Después del tedeum, en el que sumó por primera vez a Caputo, quien se abrazó a Lule Menem para disimular la guerra interna, Milei aceleró su presencia en la agenda local.

Primero le concedió una extensa entrevista a Eduardo Feinmann en radio Mitre, el periodista por excelencia del electorado de derecha que venía de varías semanas de posiciones críticas. El martes, en tanto, el mandatario aprobó la conformación de la mesa política con su hermana Karina a la cabeza y, después de algunas reuniones de sus ministros, volvió el jueves a un escenario de centralidad: cerró el Latam Economicista Forum. Y el viernes aceleró a fondo.

Temprano, Milei se reunió con el empresario Maurice Ostro, el empresario que estaría interesado en invertir para desarrollar centros digitales para procesamiento de datos. Mantuvo, también, una llamada telefónica con el canciller de Alemania, Friedrich Merz y, luego, con el embajador norteamericano en el país, Peter Lamelas. Este último encuentro, del que participaron legisladores norteamericanos trumpistas.

Milei y Lugones
Una de las múltiples audiencias que mantuvo Milei el viernes.

Una de las múltiples audiencias que mantuvo Milei el viernes.

Atípico en sus últimas semanas, Milei también encabezó una cumbre con el ministro de Salud, Mario Lugones, en la que celebró la promesa de un desembolso millonario de farmacéuticas para estudios clínicos. Serían, de acuerdo a la información oficial, unos 8 mil millones de dólares. En otro despacho, Adorni anunció que el Ejecutivo enviará un proyecto de reforma a la ley General de Sociedades. Ese día, Milei hasta se hizo lugar en la agenda para recibir al rabino Yehuda Kaploun.

Con todo, en la cúpula libertaria se mostraron confiados - esta vez sí - en haber frenado la crisis política, que incluía una caída estrepitosa en la imagen presidencial. El broche de oro de esta saga se terminará de colocar el próximo 4 de julio, cuando Milei, Karina y Adorni viajen a Estados Unidos para participar, junto a Donald Trump, de los festejos por el Día de la Independencia de aquél país.

En el medio, el Gobierno espera llegar sin más sobresaltos hasta la Copa del Mundo y que la selección conducida por Lionel Messi logre distraer a la opinión pública un poco de las internas palaciegas que lo jaquean desde adentro. Quedan 12 días.

Santiago Caputo y los Menem dividen al gabinete en varias partes.
Javier Milei en Latam Economic Forum. 

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