Martín Llaryora logra que Carlos Caserio apoye a Juan Schiaretti y congela la interna peronista en Punilla
El gobernador limó asperezas con el caserismo en una zona refractaria al Partido Cordobés. El rechazo a Milei, la plasticola. Cómo se cerró la tregua inédita.
Mariana Caserio y Carlos Caserio, dirigentes del peronismo de Punilla
Fuente: Facebook Mariana Caserio
Martín Llaryora y Juan Schiaretti
Dirigencia y militancia que responde al armado que sostiene el peronista díscolo Carlos Caserio en distintos puntos del territorio mediterráneo jugará para la lista de Provincias Unidas, que encabeza Juan Schiaretti, en las elecciones legislativas de este 26 de octubre. El gobernador Martín Llaryora movió los hilos para pausar una interna histórica entre viejos aliados.
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Fue una gestión directa de Llaryora, preocupado por recomponer lazos con todas las expresiones del peronismo, la que logró pausar un enfrentamiento que tuvo su punto culminante hace sólo dos años, cuando la lista que responde al exsenador derrotara en la interna partidaria al schiarettismo, en uno de los dos departamentos en que éstos debieron enfrentar una compulsa.
Un viejo conocido de Juan Schiaretti
El entorno de Caserio remarca que el histórico dirigente no participará directamente en el turno de octubre. También destacan que no ha resuelto sus diferencias con “El Gringo” y su equipo. Por el contrario, recuerdan que Alejandra Vigo mantiene una intervención del PJ en Punilla, tras la cual se adjudica una representación partidaria, desde la cual canaliza una construcción propia. Es decir, que desconoce los resultados de aquella interna de 2023.
Por ello, el exsenador mantiene la distancia que tomara luego de romper con el peronismo de Córdoba en 2019, tras las elecciones presidenciales en que jugó a favor de Alberto Fernández y el Frente de Todos.
Esteban Avilés junto a Juan Schiaretti, en tiempos de sintonía con el cordobesismo
Esteban Avilés junto a Juan Schiaretti, en tiempos de sintonía con el cordobesismo
La perla serrana es el mejor ejemplo de las dificultades que deberá sortear el proyecto que comandan Llaryora y Schiaretti. No sólo es una de las ciudades más grandes de la provincia, también es una de las que históricamente se ha presentado como esquiva para el peronismo. Consecuentemente, está marcada como accesible en cualquier cartografía que diseñen los opositores.
Aunque la participación haya sido la más baja de la historia, el mensaje fue claro: Carlos Paz sigue siendo un terreno escabroso para el PJ.
Oposición a Javier Milei
Además del histórico antiperonismo de la villa turística, la oposición al gobierno nacional fue el otro reactivo para un acuerdo de cara a octubre. Desde el caserismo reconocen que la necesidad de poner freno al experimento que encabeza Javier Milei supera cualquier remilgo sobre una postura unificada con Schiaretti.
Juan Schiaretti y Martín Llaryora en la presentación de 130 intendentes de la oposición que trabajarán para Provincias Unidas
No se trata, aclaran, de negar entidad al intento de Natalia de la Sota, quien intentará su suerte por fuera del armado pejotista. Mucho menos por parte de quien fuera una de sus principales referencias para el armado y la gestión.
El gobernador no sólo funge como centurión del proyecto de Provincias Unidas. También construye con miras al 2027, donde se jugará su reelección en un escenario aún imprevisible.
Sobre esa estrategia, Llaryora ya consiguió que los representantes del caserismo se cuadren y respondan al compás orgánico. Entre ellos Mariana Caserio, exlegisladora y vicepresidenta del Ersep, y Fabricio Díaz, intendente de Capilla del Monte.
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Mariana Caserio, el intendente Fabricio Díaz y Manuel Calvo.
Las voces de Punilla, no obstante, remarcan que toda muestra de voluntad responde a esa sintonía con el gobernador, a quien reconocen aptitud de líder, y a la presencia de un enemigo claramente definible enfrente.
En modo alguno tal apoyo, subrayan, supone un pacto de armas para una incursión nacional. Con diálogo abierto con otras líneas del peronismo, siguen esperando el surgimiento de una opción capaz de plantar cara a Milei, por encima de vetustas estructuras, como el kichnerismo, por encima de experimentos ya frustrados, como un proyecto de avenida del medio.