Karina Milei vs. Santiago Caputo: Mahiques, otro infiltrado de "la casta" en el gobierno de la guerra eterna
El Jefe compra servicios del establishment ante el avance de causas que queman. Outsider cooptado. Más nafta al fuego de la interna. Los caminos del asesor.
El nombramiento de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia y presunto encargado de blindar a Javier Milei y a Karina Milei en escándalos como el Libragate y el Karinagate es el –por ahora– último episodio de la guerra eterna que enfrenta a la secretaria general y a Santiago Caputo, estratega sin cartera y dueño de secretos que queman.
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Diego Spagnuolo y otros 18 acusados vienen de ser procesados por los sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y, al revés del tiro en el pie que se pegó el jefe de Estado en su discurso anual ante el Congreso, cuando aludió en cadena nacional a acusaciones que se le gritaban, pero que la TV oficial censuró, la cuestión de los audios sobre "el 3% (que) se debe llevar Karina" está lejos de ser desestimada.
Por otro lado, impacta la primicia de Hugo Alconada Mon en La Nación sobre el hallazgo de "borradores del 'acuerdo confidencial' que el presidente Javier Milei y el estadounidense Hayden Mark Davis habrían firmado el 30 de enero de 2025, dos semanas antes del lanzamiento y colapso del criptoactivo $LIBRA". Esos documentos "aparecieron en al menos uno de los dispositivos electrónicos que el fiscal federal Eduardo Taiano secuestró al lobista argentino Mauricio Novelli, uno de los protagonistas centrales del escándalo y figura cercana al Presidente desde las postrimerías de la pandemia de Covid-19, al punto que tres meses antes de $LIBRA, mantuvieron una reunión en la Quinta de Olivos en la que le propuso 'monetizar la imagen presidencial'", añadió. Es imposible ignorar la gravedad de la mera confusión de interés privado y público por parte de quien ejerce la primera magistratura del país, por no hablar de lo que sugieren esos vínculos respecto de la criptoestafa.
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En relación con lo anterior, la abogada Natalia Volosin reveló en su último newsletter que "las querellas no tuvieron acceso al documento y denuncian que Taiano nunca lo incorporó al expediente (…). Como se dice en la jerga: Taiano lo cajoneó".
Con todo, la centralidad del nombramiento de Mahiques en los análisis no permite aún determinar de qué material está hecho ese blindaje judicial y, en particular, su capacidad de resistir una eventual oxidación del poder presidencial.
Karina Milei vs. Santiago Caputo: no importa cuándo leas esto
"Hay dos figuras que se repiten en cada disputa libertaria: Karina Milei y Santiago Caputo, enfrentados por cada baldosa de poder del gobierno (…). Los movimientos del gabinete de esta semana, con la salida preanunciada de Mariano Cúneo Libarona de Justicia y su reemplazo por Juan Bautista Mahiques, junto a los que pueden venir, además de los problemas que enfrentó La Libertad Avanza (LLA) para sancionar la reforma a la ley de glaciares y hasta las peleas de cartel por la liberación del gendarme Nahuel Gallo expusieron las tensiones libertarias que siempre pueden arruinarlo todo", escribió Mauricio Cantando en Letra P.
"La casta" coloniza el poder político
Juan Bautista Mahiques es bastante más que el hijo de su padre, juez de facto de la Cámara de Casación –fue simplemente trasladado por orden de Mauricio Macri al Consejo de la Magistratura– y en vías de ratificación antijubilatoria–, lo que no es poco decir.
Es dueño de una aceitada red de contactos, sobre todo en la determinante Justicia federal –sede principal de la cancha políticamente inclinada de los tribunales–, y ha extendido sus tentáculos a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), a la que, se supone, ahora deberá traicionar.
"Es falso que Mahiques tenga vínculos con la AFA. Es falso que vaya a salvar a (Claudio) Tapia o a (Pablo) Toviggino. Si son culpables, que paguen", dijo el jefe de Estado a La Nación +.
Mahiques da este paso a la política –judicial– sin haber ofrecido nunca explicaciones suficientes por haber sido uno de los invitados del Grupo Clarín a la pijamada de Lago Escondido y de haber quedado expuesto en un audio como el autor intelectual del ardid de encubrir esa dádiva con la emisión de "alguna facturita" de fantasía.
Su nombramiento, dicen los conocedores de esa fragua, llegó por recomendación de Viola, el primer adoptado por Karina M. para deshacerse del santiaguista Sebastián Amerio, a quien removió del segundo lugar en la cartera sin aviso y a quien ahora busca conformar con la Procuración el Tesoro. Esto es relevante.
¿Es Karina –el mileísmo– quien coopta a figuras de "la casta" y se las apropia para atender sus fines de gestión y sus necesidades de protección futura o, al contrario son los diferentes segmentos del establishment los que imponen un poder igualmente vertical, pero concebido de abajo hacia arriba y destinado a apoderarse de la copa del árbol?
Un alien en "la casta"
A diferencia de Macri, el Presidente no es un miembro integrante de "la casta". Milei puede ser entendido, de hecho, como un instrumento, un garante y un defensor de intereses que, por cuna, nunca fueron los suyos. Es el vehículo de una colonización del poder, algo poco novedoso en la historia argentina. O, de otro modo, sería el prestatario coyuntural de una autoridad que se le reconoce y refuerza mientras asegure apropiación de rentas y mercados, impunidades y reformas estructurales destinadas a cancelar –se presume que por esa enormidad que es la eternidad– la Argentina de la solidaridad entre clases sociales y generaciones previa al peronismo, pero empujada decisivamente por el tres veces presidente.
¿A quién pertenecen en verdad esos resortes de autoridad e influencia?
El camino de Santiago Caputo
La traición es un elemento crucial de la política y hasta de la evolución humana. Así, nadie puede afirmar que los cooptados y leales de hoy sean los defectores de mañana. Es curioso cómo la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo serpentea entre argumentos intercambiables.
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Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo, el ex triángulo de hierro.
La secretaria general de la Presidencia impuso –al final con éxito– su idea de que la estrategia para las legislativas debía privilegiar una arquitectura política propia en lugar de dar lugar a alianzas con gobernadores que serían pan para hoy y hambre para mañana.
Sin embargo, con la incorporación de Mahiques, es ella la que impone una estrategia de poder que consiste en apoyar la extrema derecha en los servicios que puedan prestarle jugadores comprados a mitad del campeonato –Diego Santilli, otro caso–, en detrimento de propios como Caputo y sus protegidos.
El asesor, ninguneado desde la campaña y desde la sucesión de Guillermo Francos por Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete, entre otros hitos, viene de ser groseramente omitido por la transmisión oficial del discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Según trascendidos desplegados durante una semana larga, el desaire de Mahiques-Amerio extendió sobre el Gobierno la sombra de su posible renuncia.
Esas son, en realidad, miradas externas al poder. Aunque la tensión entre las partes es indisimulable a pesar de los abrazos que Javier Milei le prodiga a Caputo –como el largo posterior a la jura del nuevo ministro de Justicia, acompañado de palmadas y susurros–, no parece todavía haberse llegado a ese punto.
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El abrazo: Javier Milei contiene a Santiago Caputo.
Esto es así, por un lado, porque Santiago C. sigue manejando, a pesar del recorte de su influencia, recursos muy relevantes de poder como la SIDE, a través de Cristian Auguadra, y la ARCA, con Andrés Vázquez, entre otros.
Segundo, porque un portazo dejaría sin norte y financiamiento a la trolera que le responde, corazón desalmado de otra herramienta clave del mileísmo: la operación sobre las redes sociales.
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En tercer lugar, podrían consignarse, pese a todo, consideraciones de lealtad personal del asesor con el presidente y, cuarto, la falta de nichos alternativos para enquistar su proyecto político de extrema derecha, aspiración que encontró en su momento en Milei un vehículo ideal, pero que era anterior a ese feliz encuentro.