LA LIGA 2022

Schiaretti orejea un país en crisis, pero mira de lejos la interna de Todos

El gobernador teme un estallido económico y social. Da por terminada la experiencia FdT y juega fuera de Córdoba en plan estadista. Dudas con el scrum del CFI.

CÓRDOBA (Corresponsalía) El gobernador Juan Schiaretti concentra sus preocupaciones en el “corto plazo”. Según lo advierten en su entorno, el mandatario observa con suma atención el devenir de “los próximos meses”, mientras analiza la profundización del conflicto social y político que golpea a Córdoba tanto como al país. En ese marco y aunque la reconoce “ajena”, también sigue de cerca la discusión interna del Frente de Todos (FdT), uno de los principales obstáculos del oficialismo nacional en el paso a paso para dejar atrás la crisis.

 

 

Réplica de lo que sucede a lo largo del país, las movilizaciones callejeras en Córdoba empiezan a formar parte del paisaje cotidiano y la administración provincial sabe que el argumento que ubica las responsabilidades en “el fracaso” del FdT tiene fecha de vencimiento. Por el momento, evita que la actuación de las fuerzas de seguridad agrave el conflicto e intenta negociar, como puede, parches locales.

 

Cristina, la peor de todas

Como parte del universo político más antikirchnerista del país, la dirigencia política cordobesa siempre tiene apuntado el cañón hacia el mismo objetivo: Cristina Fernández de Kirchner. Para Schiaretti, la totalidad de quienes integran el Gobierno es "kirchnerista". No confía en nadie y no comparte públicamente ninguna de las iniciativas del Poder Ejecutivo. Solo habla para cuestionar y, cuando algo le parece medianamente correcto, se llama a silencio. No se va a meter ni quiere que lo metan en la interna del FdT pero, como el grueso de la oposición, entiende que el conflicto en el oficialismo es producto de la forma de hacer política del sector que responde a la titular del Senado.

 

En ese debate, la lectura del mundillo dirigencial cordobés es casi unívoca. Sobresale en quienes suelen tomar la voz pública y concentran sus intervenciones en las discusiones nacionales que miran a la exmandataria y advierten sobre sus "formas". Rodrigo De Loredo, Luis Juez, Mario Negri, Soher El Sukaria, Gustavo Santos, Laura Rodríguez Machado son solo algunos de los nombres opositores que ven en el kirchnerismo el principal problema político de un Gobierno que nunca pudo librarse del “pecado original” que hoy le impide encontrar la forma para salir de la crisis.

 

“Exhortamos a la Señora Vicepresidenta a que encuadre sus comunicaciones públicas dentro de los límites de sus facultades constitucionales, respetando así las que recaen sobre el Presidente de la República y el Congreso de la Nación, dentro del Marco institucional respectivo”, dice el comunicado firmado por Juntos por el Cambio (JxC) luego de la exposición de CFK ante el Plenario de EuroLat. Esa idea resume el sentir cordobés en ese espacio que, por el momento, hasta parece defender a Alberto Fernández de lo que entienden como un “ataque permanente”.

 

El reverdecer del gobernadorismo

Desde hace un tiempo, Schiaretti empezó a salir de Córdoba. Las conversaciones privadas comenzaron a abrir lugar a las fotos públicas. Algunas están estrechamente relacionadas con la gestión, como el reencuentro con los gobernadores Gustavo Bordet y Omar Perotti en la Región Centro. Otras, dan lugar a armados estratégicos para analizar alternativas de cara a “el país que viene”. Así, fue uno de los nueve dirigentes que se sentó en la mesa de Juan Manuel Urtubey la semana pasada y también se hizo tiempo para participar del lanzamiento de la nueva programación de CNN Radio. Llegó allí invitado por Guillermo Seita, un megaasesor que sirve a Schiaretti para reflotar su idea del protagonismo de las autoridades provinciales en la salida de la crisis.

 

En la previa de esa pequeña gira, el gobernador de Córdoba había recibido la visita de su par chaqueño Jorge Capitanich. A la salida de la reunión que ambos mantuvieron en el Centro Cívico cordobés, el exjefe de Gabinete de CFK deslizó que en la reunión se había hablado del compromiso con la “institucionalidad”. “El pueblo y la ciudadanía tienen que saber que existen resortes de poder que están trabajando para defender sus intereses”, dijo inmediatamente después de destacar el trabajo de los jefes provinciales para “fortalecer el sistema democrático”.

 

En ese plan, la mirada que prima entre las cabezas de Hacemos por Córdoba no difiere de los planteos opositores que advierten sobre el riesgo de que “todo explote” de un momento a otro. Cuando se encienden cámaras y micrófonos, los funcionarios reclaman “previsibilidad” al Estado nacional y advierten sobre la urgencia en la resolución de los problemas económicos. En off the record, la idea de lo “irreversible” de la situación gana cada vez más terreno.

 

En ese contexto, Schiaretti fortalece su perfil antipuerto y evita desencuentros con sus aliados históricos, el sector agroexportador y el empresariado, hoy en alerta ante un posible nuevo intento de sumar retenciones y aplicar otras estrategias recaudatorias para ensanchar las flacas arcas de un Estado que empieza a correr detrás de los compromisos renovados con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

Apoyado en su círculo de mayor confianza, evitará dar pasos en falso e intentará continuar el camino que lo convirtió en el “gobernador exitoso”. Así lo nombran en el peronismo cordobés. Sabe que todos lo miran por estas horas, incluso quienes él considera en veredas demasiado alejadas. Se mostrará dispuesto a trabajar estrategias para “ayudar”, pero su altruismo tendrá un límite: no se sentará en la mesa con quienes considere "defensores" del FdT. Sin definiciones, lo más probable es que ese límite lo aleje de la reunión en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) que pergeñan un puñado de sus pares. No confía, ya lo dijo, y en el fondo, dicen, “tampoco se quiere quemar”.

 

Mauricio Macri
Martín Llaryora recibirá este lunes a Maximiliano Pullaro. A Rogelio Frigerio lo reemplazaría su vicegobernadora Alicia Aluani. 

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