01|7|2022

De Loredo mira encuestas y mantiene en vilo a la UCR y a Juez

09 de abril de 2022

09 de abril de 2022

El diputado no dará pistas sobre su estrategia en el plenario radical de Villa Giardino. Los consejos de su mesa chica. Yoga electoral, datos duros y plan B.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Con la Semana Santa terminará la saga de reuniones que el radicalismo cordobés mantiene desde la noche que Rodrigo de Loredo se consagró como la nueva figura del centenario partido, con un respaldo de más de un millón de votos. Los encuentros públicos y privados persiguieron un único objetivo: llegar “abuenados” al simbólico plenario de Villa Giardino.

 

Este 22 y 23 de abril, en la apacible localidad serrana, la dirigencia cantará sus verdades. Formalizará las presiones de varias columnas de la Unión Cívica Radical (UCR) por una candidatura propia a la gobernación. Resucitará la identidad insurgente del partido “boina blanca” que masculla con bronca las invitaciones que cursan las figuras de Juntos por el Cambio (JxC) al gobernador Juan Schiaretti para formar parte de un frente antikirchnerista. Quedará claro que el sapo es una comida que no se repite, en alusión directa al inexistente corte de boleta entre De Loredo y Luis Juez en las elecciones legislativas de 2021.

 

El diputado que se referencia en el economista Martín Lousteau mantendrá silencio, seguirá gambeteando las definiciones sobre su futuro político. “Llegaremos a Villa Giardino con el corazón, los brazos y los oídos abiertos”, resumió a Letra P un trovador del deloredismo.

 

La actitud de escucha marcará la participación de la figura de la UCR cordobesa en un encuentro que promete lanzamientos (porque el poder aborrece el vacío) y un punto de inflexión con el líder del Frente Cívico. En ese manojo de certezas, seguramente se encontrará la continuidad de la incógnita que recae sobre los próximos pasos de De Loredo. Sin embargo, en el entorno del extitular de ARSAT se pueden encontrar algunas pistas.

 

El intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, es el hombre que mayor ascendencia tiene sobre el jefe del bloque Evolución en la Cámara baja. La relación tomó cuerpo en el marco de la interna radical que los enfrentó a la alianza de Mario Negri y Ramón Mestre; y se afianzó en las elecciones de medio término, donde se desempeñó como jefe de campaña de la dupla ganadora.

 

Ferrer es un cultor del yoga electoral. “La estrategia tiene que adaptarse a las circunstancias”, se lo escucha decir en el grupo de 20 intendencias que comanda y fungen como plafón territorial de De Loredo. Con su referente político comparte un amplio abanico de posibilidades: pelear por la gobernación con los colores de su partido; apostar por la intendencia capitalina e, incluso, no descartan secundar a Juez como aspirante a la vicegobernación.

 

Hay razones de peso para justificar la ductilidad propuesta. Ferrer y De Loredo coinciden en que es un error táctico anticipar el lanzamiento. La coyuntura nacional puede poner patas para arriba cualquier estrategia política y las necesidades de liderazgos de este abril pueden ser muy distintas en los próximos meses. En el plano interno, el cambiemismo cordobés apenas punteó las primeras líneas del reglamento para dirimir candidaturas y nada se sabe sobre el calendario electoral que debe fijar Schiaretti.

 

En su recorrida provincial, De Loredo pasó este viernes por Villa María

Esta flexibilidad irrita al radicalismo que se entusiasma con una primaria abierta y simultánea (PAS), entre ellos el exjefe del Palacio 6 de Julio Ramón Mestre. Sin entrar en la discusión de nombres para comandar la fórmula 2023 -es otro largo capítulo-, este sector correligionario entiende que se puede ganar la pulseada contra Juez apoyándose en la territorialidad del partido, en la red de intendencias y en la gimnasia de la propia interna de la UCR que, en medio de la pandemia, superó los objetivos de concurrencia planteados.

 

Pese a esta línea más optimista, en el círculo cercano de De Loredo regresa una figura central de su despertar político, pero que habrá que esperar para comprobar si su opinión es vinculante. De Loredo retomó el diálogo con el exministro de Defensa Oscar Aguad, quien integra el lote de radicales que aconsejan tomar el camino conservador y aprovechar la ausencia de un candidato peronista fuerte para la ciudad. Juez gobernador, De Loredo intendente, es la fórmula que su suegro defiende, mientras reconoce que trabaja para el proyecto presidencial de Patricia Bullrich.

 

La apuesta tiene las probabilidades a favor y, como valor agregado, no supone la ruptura de la sociedad con Juez. Si bien la dirigencia de JxC en Córdoba se expresa a favor de una PAS, en detrimento de la selección de listas por medio de encuestas, hay un temor compartido. Saben que un duelo con el senador no se hará en el marco de los buenos modales y hay estigmas que son difíciles de borrar al calor de una campaña, con un peronismo dispuesto a todo para retener sus bastiones de poder.

 

Otra variable que se escucha es el riesgo de la boleta única. “Si Juez no gana, puede tirar para abajo a De Loredo. Nos arrastra a todos”, lanzan quienes muestran más escepticismo y dan por sentado que las elecciones provinciales y municipales serán el mismo domingo. El juecismo, claro, podría argumentar por la positiva.

 

Datos duros

De Loredo se debate entre el mandato del partido, su conveniencia política y la relación que trabó con Juez. No obstante, la decisión se discute en un círculo de confianza minúsculo que también integra un especialista fundamental en las estrategias del aliado de Lousteau. Se trata del politólogo Francisco Venturini, responsable de las encuestas que se elaboran según la necesidad del equipo.

 

El “hombre dato” tendrá una responsabilidad enorme en los próximos meses, porque deberá acercar un diagnóstico quirúrgico a De Loredo para tomar la decisión final. El radical todavía está debajo de Juez en los sondeos -aproximadamente por seis puntos- para proponer un golpe estadístico.

 

Como aún no oficializó su aspiración, ese techo puede ser más alto. En especial, porque De Loredo ofrece expectativa al electorado que coloca la vara alta con Hacemos por Córdoba, según los sondeos circulantes y la curiosa moderación de quienes integran JxC, que no quieren tirar dardos a un gobernador que llega sólido al final de su tercer mandato no consecutivo. En cambio, Juez se enfrenta al desafío de trasladar un buen resultado legislativo al plano ejecutivo, con una gestión municipal a cuestas y un bochazo en Capital en 2019.

 

¿Qué espera De Loredo para definirse? Crecer en las encuestas, por supuesto; pero también aguarda la evolución de este juego de tensiones entre las intendencias de su partido que quieren una candidatura propia para la gobernación, en muchos casos con excelentes vínculos con la mesa chica de Schiaretti; y la reacción de Juez frente a un empoderamiento radical. “¿Quién va a romper primero?”, es una pregunta que se escucha con frecuencia entre hombres y mujeres de la UCR cordobesa. 

 

Más allá de estas intrigas, lo cierto es que De Loredo es el único dirigente de la política cordobesa que tiene plan B.