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La utopía Pichetto: construir con peronismo un segundo semestre macrista

Tras la cascada de derrotas de Cambiemos en el interior del país, el Gobierno sale en busca de dirigentes del PJ sin referencia nacional para revertir el escenario electoral.
Tras la cascada de derrotas de Cambiemos en el interior del país, el Gobierno sale en busca de dirigentes del PJ sin referencia nacional para revertir el escenario electoral.

Con el cierre de las últimas elecciones provinciales del año antes de las PASO nacionales del 11 de agosto, la Casa Rosada se lanzará a paliar la decena de resultados adversos que azotaron a sus candidatos. Sus operadores lo harán a partir del inesperado giro en la estrategia electoral del presidente Mauricio Macri, con la inclusión del senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto como su compañero de fórmula.

Desde este lunes, buscará pescar en el río revuelto del PJ, que transcurre agitado entre el impacto del segundo plano que eligió Cristina Fernández de Kirchner cuando impulsó la candidatura presidencial de Alberto Fernández y la inédita inclusión del ex titular del bloque de senadores peronistas como vice de Macri en la búsqueda de su reelección.

 

 

Con el senador rionegrino nacido en el partido bonaerense de Banfield en la fórmula presidencial, los arquitectos electorales de Balcarce 50 apuestan a una leve pero determinante cosecha durante una eventual segunda vuelta. Las voluntades que no reclute hasta entonces buscará garantizarlas a partir de los contactos construidos en el Senado durante la última década, pero reorientados en los últimos tres años junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio. En la “cámara de las provincias” se desarrollaron las negociaciones presupuestarias y políticas más importantes para Cambiemos desde que Macri se sentó en el sillón de Rivadavia. Esa centralidad no le resultó indiferente al senador. Tuvo un nivel de exposición pública que nunca había tenido a pesar de los tres lustros que contabiliza dentro de ese recinto. Esa acumulación le permitió equilibrar las críticas que carga por haber impedido el desafuero de la ex presidenta ante la serie de pedidos presentados por el juez Claudio Bonadío.

El flamante candidato a vice que tiene Macri comenzará su nueva misión concentrado en los territorios donde sus caciques ya conquistaron su continuidad por otros cuatro años. Son los que tienen mucho menos que perder de ahora en adelante. Pichetto los incluyó en la lista de servicios que acordó con el Gobierno y en la hoja de ruta que Frigerio tejió durante estos años, a pesar del desdén que le prodigó el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

 

 

El senador se comprometió a pelear esos repechajes a cambio de un par de correcciones operativas en la campaña que le reclamó al ministro coordinador: anular la prohibición que regía sobre los candidatos provinciales de Cambiemos que fueron derrotados y  que, hasta la semana pasada, no podían jugar una segunda pelea por un cargo nacional. El cambio fue autorizado junto a la oferta para que los caciques que revalidaron títulos utilicen boletas cortas para truncar la posibilidad de que adhieran abiertamente a la fórmula del PJ.

Ese abanico de propuestas silenciosas será acompañado por la billetera de un Gobierno que depende plenamente del financiamiento del FMI y viene de afrontar una dura pelea presupuestaria en el Congreso para aplicar el déficit cero que dejó a los gobernadores sin obras públicas para sus campañas, asfixiadas entre la anulación del Fondo Sojero, la provincialización de los subsidios a los servicios públicos y los coletazos piantavotos de la crisis económica. Los sondeos estarán concentrados en un grupo de destinatarios que, luego de superar sus exámenes en las urnas, volverán a pensar en la gestión. Esa lista corta incluye al reelecto gobernador cordobés, Juan Schiaretti, y al flamante mandatario santafesino, Omar Perotti, que este domingo le arrebató la provincia al socialismo y, en su discurso pasada la medianoche en la sede del PJ santafesino, hizo una tibia alusión a la unidad nacional del peronismo, proclamada por otros caciques territoriales del PJ.

 

 

Apenas el escrutinio provisorio de Santa Fe confirmó una tendencia irreversible a favor de Perotti, la Casa Rosada comenzó a sobreactuar la relevancia que podría tener el “efecto Pichetto” sobre el flamante gobernador electo del peronismo. Si bien ambos senadores comparten la misma bancada y están unidos por una excelente relación, en Balcarce 50 aseguran que Perotti “inscribió un partido para jugar con lista corta”.

La versión que barajan cerca del Presidente podría reflejar más deseos que realidades, pero confirma la competencia silenciosa que jugarán sobre los gobernadores que ya pasaron el cedazo en las urnas. Mientras el macrismo asegura la densidad de los puentes que lo unen con Perotti, el ganador de la elección litoraleña más importante recibió los llamados y el apoyo de buena parte de los gobernadores peronistas, incluído el titular del Partido Justicialista, José Luis Gioja, y el candidato presidencial Fernández.

 

Macri con el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez (FOTO: Twitter)

 

La composición de los votos que le dieron la victoria a Perotti habla de la complejidad del poroteo que prepara el Gobierno. En Santa Fe buscará seducir a la parte más porosa de la alquimia peronista por la unidad que combinó el voto progresista que cosechó María Eugenia Bielsa con las voluntades de los referentes del interior provincial. Obligados a elegir, en la Rosada apuntan a una parte del voto agrario y de los terceros puestos conquistados en las grandes ciudades litoraleñas, una aritmética que, en medio de una campaña hiperpolarizada, solamente podría registrar un éxito relativo en bambalinas, bien lejos de las fotos. 

Las salutaciones que recibió Perotti por parte del PJ confirman la extensión de la pendiente declinante que Pichetto deberá remontar de ahora en adelante. Lo sabe desde hace un mes, cuando todavía calzaba el traje de “armador” de Alternativa Federal y asistió a la decena de apoyos que recibió la fórmula Fernández – Fernández en las primeras 48 horas siguientes a su proclamación. Fueron los gobernadores peronistas que el “ala política” del Gobierno buscará sondear nuevamente en las próximas semanas, pero ahora con Pichetto como promotor privilegiado. 

 

 

La mira no sólo estará puesta en los mandatarios reelectos de la saga de comicios desdoblados, sino, también, en los intendentes de esos oficialismos revalidados, con un trabajo de hormiga que esta semana corta comenzará por las zonas más apetecibles para el perfil de Pichetto, como Neuquén, donde el gobernador Omar Gutiérrez extendió a 60 años la hegemonía del Movimiento Popular Neuquino (MPN), uno de los partidos provinciales que podría inaugurar la serie de pases que la Casa Rosada busca agilizar. La agenda incluye visitas a gobernadores que ya confirmaron su adhesión al PJ, como el entrerriano Gustavo Bordetel misionero Hugo Passalaqua  (cuyo vice Oscar Herrera Ahuad resulto electo sucesor) y el chaqueño Domingo Peppo.

Los contornos del mapa de arena son inciertos por ahora, pero en la Casa Rosada ajustan sus expectativas a la osadía que aporte Pichetto. El jueves, apenas aceptó la nominación como vice, tomó el teléfono y se comunicó con el formoseño Gildo Insfrán para abrir la temporada de ofertas. El gobernador fue reelecto por sexta vez este domingo y se encamina a inaugurar su séptimo mandato. Pichetto lo felicitó por anticipado. Estaba seguro de su victoria y del peso que tendrán las dos décadas de camaradería que compartieron desde la admiración que le dedicaban al entonces presidente Carlos Menem.

La utopía Pichetto: construir con peronismo un segundo semestre macrista

Tras la cascada de derrotas de Cambiemos en el interior del país, el Gobierno sale en busca de dirigentes del PJ sin referencia nacional para revertir el escenario electoral.

Con el cierre de las últimas elecciones provinciales del año antes de las PASO nacionales del 11 de agosto, la Casa Rosada se lanzará a paliar la decena de resultados adversos que azotaron a sus candidatos. Sus operadores lo harán a partir del inesperado giro en la estrategia electoral del presidente Mauricio Macri, con la inclusión del senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto como su compañero de fórmula.

Desde este lunes, buscará pescar en el río revuelto del PJ, que transcurre agitado entre el impacto del segundo plano que eligió Cristina Fernández de Kirchner cuando impulsó la candidatura presidencial de Alberto Fernández y la inédita inclusión del ex titular del bloque de senadores peronistas como vice de Macri en la búsqueda de su reelección.

 

 

Con el senador rionegrino nacido en el partido bonaerense de Banfield en la fórmula presidencial, los arquitectos electorales de Balcarce 50 apuestan a una leve pero determinante cosecha durante una eventual segunda vuelta. Las voluntades que no reclute hasta entonces buscará garantizarlas a partir de los contactos construidos en el Senado durante la última década, pero reorientados en los últimos tres años junto al ministro del Interior, Rogelio Frigerio. En la “cámara de las provincias” se desarrollaron las negociaciones presupuestarias y políticas más importantes para Cambiemos desde que Macri se sentó en el sillón de Rivadavia. Esa centralidad no le resultó indiferente al senador. Tuvo un nivel de exposición pública que nunca había tenido a pesar de los tres lustros que contabiliza dentro de ese recinto. Esa acumulación le permitió equilibrar las críticas que carga por haber impedido el desafuero de la ex presidenta ante la serie de pedidos presentados por el juez Claudio Bonadío.

El flamante candidato a vice que tiene Macri comenzará su nueva misión concentrado en los territorios donde sus caciques ya conquistaron su continuidad por otros cuatro años. Son los que tienen mucho menos que perder de ahora en adelante. Pichetto los incluyó en la lista de servicios que acordó con el Gobierno y en la hoja de ruta que Frigerio tejió durante estos años, a pesar del desdén que le prodigó el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

 

 

El senador se comprometió a pelear esos repechajes a cambio de un par de correcciones operativas en la campaña que le reclamó al ministro coordinador: anular la prohibición que regía sobre los candidatos provinciales de Cambiemos que fueron derrotados y  que, hasta la semana pasada, no podían jugar una segunda pelea por un cargo nacional. El cambio fue autorizado junto a la oferta para que los caciques que revalidaron títulos utilicen boletas cortas para truncar la posibilidad de que adhieran abiertamente a la fórmula del PJ.

Ese abanico de propuestas silenciosas será acompañado por la billetera de un Gobierno que depende plenamente del financiamiento del FMI y viene de afrontar una dura pelea presupuestaria en el Congreso para aplicar el déficit cero que dejó a los gobernadores sin obras públicas para sus campañas, asfixiadas entre la anulación del Fondo Sojero, la provincialización de los subsidios a los servicios públicos y los coletazos piantavotos de la crisis económica. Los sondeos estarán concentrados en un grupo de destinatarios que, luego de superar sus exámenes en las urnas, volverán a pensar en la gestión. Esa lista corta incluye al reelecto gobernador cordobés, Juan Schiaretti, y al flamante mandatario santafesino, Omar Perotti, que este domingo le arrebató la provincia al socialismo y, en su discurso pasada la medianoche en la sede del PJ santafesino, hizo una tibia alusión a la unidad nacional del peronismo, proclamada por otros caciques territoriales del PJ.

 

 

Apenas el escrutinio provisorio de Santa Fe confirmó una tendencia irreversible a favor de Perotti, la Casa Rosada comenzó a sobreactuar la relevancia que podría tener el “efecto Pichetto” sobre el flamante gobernador electo del peronismo. Si bien ambos senadores comparten la misma bancada y están unidos por una excelente relación, en Balcarce 50 aseguran que Perotti “inscribió un partido para jugar con lista corta”.

La versión que barajan cerca del Presidente podría reflejar más deseos que realidades, pero confirma la competencia silenciosa que jugarán sobre los gobernadores que ya pasaron el cedazo en las urnas. Mientras el macrismo asegura la densidad de los puentes que lo unen con Perotti, el ganador de la elección litoraleña más importante recibió los llamados y el apoyo de buena parte de los gobernadores peronistas, incluído el titular del Partido Justicialista, José Luis Gioja, y el candidato presidencial Fernández.

 

Macri con el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez (FOTO: Twitter)

 

La composición de los votos que le dieron la victoria a Perotti habla de la complejidad del poroteo que prepara el Gobierno. En Santa Fe buscará seducir a la parte más porosa de la alquimia peronista por la unidad que combinó el voto progresista que cosechó María Eugenia Bielsa con las voluntades de los referentes del interior provincial. Obligados a elegir, en la Rosada apuntan a una parte del voto agrario y de los terceros puestos conquistados en las grandes ciudades litoraleñas, una aritmética que, en medio de una campaña hiperpolarizada, solamente podría registrar un éxito relativo en bambalinas, bien lejos de las fotos. 

Las salutaciones que recibió Perotti por parte del PJ confirman la extensión de la pendiente declinante que Pichetto deberá remontar de ahora en adelante. Lo sabe desde hace un mes, cuando todavía calzaba el traje de “armador” de Alternativa Federal y asistió a la decena de apoyos que recibió la fórmula Fernández – Fernández en las primeras 48 horas siguientes a su proclamación. Fueron los gobernadores peronistas que el “ala política” del Gobierno buscará sondear nuevamente en las próximas semanas, pero ahora con Pichetto como promotor privilegiado. 

 

 

La mira no sólo estará puesta en los mandatarios reelectos de la saga de comicios desdoblados, sino, también, en los intendentes de esos oficialismos revalidados, con un trabajo de hormiga que esta semana corta comenzará por las zonas más apetecibles para el perfil de Pichetto, como Neuquén, donde el gobernador Omar Gutiérrez extendió a 60 años la hegemonía del Movimiento Popular Neuquino (MPN), uno de los partidos provinciales que podría inaugurar la serie de pases que la Casa Rosada busca agilizar. La agenda incluye visitas a gobernadores que ya confirmaron su adhesión al PJ, como el entrerriano Gustavo Bordetel misionero Hugo Passalaqua  (cuyo vice Oscar Herrera Ahuad resulto electo sucesor) y el chaqueño Domingo Peppo.

Los contornos del mapa de arena son inciertos por ahora, pero en la Casa Rosada ajustan sus expectativas a la osadía que aporte Pichetto. El jueves, apenas aceptó la nominación como vice, tomó el teléfono y se comunicó con el formoseño Gildo Insfrán para abrir la temporada de ofertas. El gobernador fue reelecto por sexta vez este domingo y se encamina a inaugurar su séptimo mandato. Pichetto lo felicitó por anticipado. Estaba seguro de su victoria y del peso que tendrán las dos décadas de camaradería que compartieron desde la admiración que le dedicaban al entonces presidente Carlos Menem.