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Los "espartanos", el escudo joven de Macri en el #SíSePuede Tour

Militan en PRO, La Generación, UCR y con Carrió. Son sub 35, integran el Gobierno y se encargan del “cordón” humano que rodea al Presidente en las caravanas. Definen al peronismo como “los persas”.
Por 16/10/2019 17:14

Con su líder herido, la juventud de Juntos por el Cambio sale a mostrar músculo y estructura para dominar la calle en la fase final de la campaña para la reelección de Mauricio Macri. El "palazo" electoral, como definió el Presidente al resultado de las PASO, como a las ligas mayores de la Casa Rosada, también trajo días de zozobra y desazón en la militancia joven del oficialismo. Con el tiempo, y al calor de una campaña que arrancó un mes después producto de la decisión de "priorizar" la gestión, la tropa amarilla se envuelve en el operativo remontada histórica, a la luz de una ola de "clamor" y optimismo para con el jefe de Estado.

La inyección de "mística" la aportan dirigentes jóvenes del PRO, La Generación, la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica que se denominan "los espartanos" y trabajan para decorar las bajadas de Macri al territorio con bombos, banderas y un cancionero, mezclado con leyendas de campaña al estilo "Hay gato para rato". Una puesta en escena que el Gobierno esquivó en la campaña para las PASO, embanderado en la plataforma Defensores del Cambio y la segmentación del electorado, que aún permanecen como engranajes claves para el jefe del proselitismo amarillo, Marcos Peña.

 

 

Este grupo de dirigentes, que también buscan mantener unidos y fieles al Presidente a los cuadros jóvenes de Cambiemos, son Noelia Ruiz, presidenta de la agrupación La Generación y candidata a diputada provincial (Primera sección); Camila Crescimbeni, presidenta de la Juventud PRO y candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires; Rosendo Grobocopatel, macrista y peñista paladar negro; Damián Arabia, integrante de la Juventud PRO y del riñón de la ministra Patricia BullrichRomina Braga, comunera por la Coalición Cívica; la diputada nacional Josefina MendozaCristian Larsen, integrante de la Juventud PRO y conducido por Hernán Lombardi; la presidenta de la Juventud Radical, Luciana Rached, junto a sus pares de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires, Martín Borrazas y Tomás Mestre, respectivamente; y Juliana Chahin, secretaria de Inclusión de la Juventud PRO.

Son un grupo de sub 35 que forman parte del Gobierno y se anotan en cada una de las paradas del #SíSePuede tour, que este miércoles llegó a las ciudades cordobesas de Río Cuarto y Villa Carlos Paz. Se encargan de la previa del acto, el "cordón" humano que envuelve al Presidente antes de subir al escenario, la movilización de militantes y la organización, en el terreno, de la jornada que, previamente, tiene el aval del secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, y Lombardi.

 

 

La denominación "espartanos" emerge como una figura retórica y motivacional que compara -en términos humorísticos- la epopeya del grupo de soldados, comandados por el rey Leónidas, que enfrentó (en minoría) al ejército persa de Jerjes I en el estrecho de Termópilas. El único punto en común, razonan en la juventud oficialista, es la situación de debilidad de salir a militar luego de una diferencia de 16 puntos con el Frente de Todos. Por eso, la búsqueda de poblar las calles y mostrar presencia, efecto que Peña aprovecha para sentar las bases del posmacrismo con Macri, en caso de que Cambiemos pierda la elección.

Bajo esa lógica, también se recrea un escenario de "debilidad" ante la estructura de movilización del peronismo. Sin embargo, esa comparación es tramposa: la tropa del Frente de Todos, a pedido de Alberto Fernández, se muestra cautelosa y sin una búsqueda por ocupar la calle, merced al colchón electoral de las PASO. "Volvimos a salir a la calle como en 2015. Sabemos que les molesta, pero no son los dueños de calle", disparan desde el macrismo hacia el peronismo.

 

 

La idea de conformar las marchas del #SíSePuede, como contó Letra P, implicaba lanzar una moneda al aire para el equipo de campaña que coordina el proselitismo de Macri desde la Jefatura de Gabinete y la sede del PRO de la calle Balcarce. La prueba piloto fue en Barrancas de Belgrano, corazón de la comuna 13, histórico bastión del PRO en la Ciudad (junto con Recoleta). Después, se desplegó una gira nacional con distinta afluencia de personas según la locación, pero con un hilo conductor: mostrar a un Macri activo, haciendo campaña a pesar del "palazo" y acompañado por su tropa.

En eso trabajan los "espartanos", convencidos de que el Gobierno puede "dar vuelta" la elección, aunque los sondeos de opinión auguran un triunfo de Fernández y de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. "No estamos solo para las buenas", replican desde las ligas jóvenes del oficialismo.

Son los cuadros que revindican la apuesta de Peña por la generación de "calor humano" para motivar a Macri y a Cambiemos, a sabiendas de que un sector de la tropa PRO ya mira el futuro del espacio luego del 10D ante la contundente derrota de agosto. Como en las guerras médicas y en la histórica batalla entre Esparta y el ejército persa, la juventud macrista sale a mostrar su apoyo al presidente Macri y resiste la idea de "la elección ya fue", que pregonan encumbrados dirigentes del PRO.