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“Vamos a una elección difícil, corremos de atrás, aunque con cauta esperanza”

Feminista, militante de pañuelo verde, jefa de gabinete de Salvai y presidenta de La Generación, fue elegida por Vidal para la legislatura y reconoce que De Narváez le abrió “la puerta a la política”.
Feminista, militante de pañuelo verde, jefa de gabinete de Salvai y presidenta de La Generación, fue elegida por Vidal para la legislatura y reconoce que De Narváez le abrió “la puerta a la política”.
Por 06/08/2019 9:25

Ubicada en una oficina a metros del despacho del jefe de Gabinete, Federico Salvai, en la planta baja de la Casa de Gobierno, en La Plata, Noelia Ruiz reconoce poca experiencia en el rol de entrevistada, aunque se muestra divertida con la propuesta de Letra P. La jefa de Gabinete de Salvai es una de las elegidas por la gobernadora María Eugenia Vidal para ocupar un lugar de ingreso a la Cámara de diputados (el sexto de la nómina por la Primera sección), además de haber sido nominada por la mandataria para presidir La Generación, la agrupación de jóvenes PRO de todo el país. Reconoce que Juntos por el Cambio enfrenta “una elección difícil” y dice tener “cauta esperanza”. Afirma, además, que al oficialismo a veces les falta algo de “relatos” de lo hecho, aunque aclara: “De los buenos relatos”.

Ruiz es hoy una de las personas de mayor confianza del vidalismo, aunque no acredita una historia previa en el PRO; su ingreso, iniciado durante la campaña electoral de 2015, fue desde el partido Celeste y Blando de Francisco De Narváez, a quien reconoce como el dirigente que le abrió “la puerta a la política”.

Es feminista, militante de pañuelo verde a favor del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE); dice que “va a salir” la ley. Es asesora en políticas de género y desde ese lugar proyecta dar mayor visibilidad a las mujeres en ámbitos de poder. Aunque la funcionaria se para en la vereda de enfrente de su jefa Vidal, quien está en contra del proyecto IVE y no tiene ninguna ministra en su gabinete, asegura que eso no genera ninguna contradicción y, por el contrario, alaba la figura de la mandataria.

 

 

La charla con Letra P se inicia con una actividad que Ruiz conoce y realiza a diario: la campaña. “Está difícil”, dice, y sonríe.

-Los últimos números difundidos hablan de una diferencia de 6 puntos a favor del candidato del peronismo, Axel Kicillof.

-Sí, por ahí andamos.

-¿Esperan ese resultado en las PASO?

-Uno espera determinados números, pero las elecciones luego pueden sorprendernos. Vamos a una elección difícil, la corremos de atrás, pero con cauta esperanza, porque lo vemos cuando charlamos con los vecinos. El primer encuentro no es fácil, pero después se vuelve más flexible, porque les contamos los cambios que hay y sentimos una mirada de esperanza. A veces, pecamos de muchos hechos pero pocas palabras. A veces nos falta un poco de relatos, pero relatos buenos.

-¿Teme decir relato?

-Es que es una palabra muy bastardeada, pero es algo bueno. Nosotros recibimos una provincia de muchos años de desgobierno. Falta mucho pero hicimos un montón. Por eso lo que contamos en la campaña es lo que hicimos.

 

 

 

 

-¿Esa es la consigna que tienen?

-Claro. Y es lo natural. Cuando uno sale a la campaña es para contar lo que se hizo: las guardias de los hospitales, las rutas, el SAME. Es natural que contemos eso porque es lo que hacemos y lo que somos.

-¿Hay un esquema determinado en cuanto a la organización formal de la campaña?

-Tenemos una campaña súper organizada, como siempre. María Eugenia nos pidió que estemos todo el tiempo en la calle, charlando con la gente, poniendo la cara. Nos han bastardeado por los timbreos, dicen que son superficiales, pero a mi no me parece. Más bien todo lo contrario. Que un funcionario salga de la oficina y vaya a su casa, que le diga “acá estoy”, que entienda lo que le pasa y que dé la cara y le muestre cómo vamos a mejorar y le pregunte en qué le puede ayudar, eso me parece de un valor enorme y es propio de este espacio.

-En esta campaña no se ven timbreos…

-No se ven los masivos, de todos los funcionarios y candidatos un mismo día, pero a nivel local todos lo seguimos haciendo. Yo particularmente hago mesas y timbreos.

“A Kicillof no lo veo mucho y siento en algún punto que es un poco impuesto. Que ahora venga a la provincia con su Clio (marca de su auto), a recorrerla, es un poco la imagen que quiere mostrar, su estrategia, pero detrás de eso es otra cosa.”

-¿Cómo ve la campaña de la oposición? ¿Cómo ve a Axel Kicillof?

-A Kicillof no lo veo mucho. En algún punto siento que es un poco impuesto. Que ahora venga a la provincia con su (Renault) Clio, a recorrerla, es un poco la imagen que quiere mostrar, su estrategia, pero detrás de eso es otra cosa.

-Ustedes han establecido como estrategia salir a responderles directamente.

-Sí, porque, a veces, dicen cualquier cosa (hace gesto de fastidio y cansancio). El otro día, por ejemplo, tuve que salir a responderle a Gabriela Cerrutti por Twitter, al punto que se terminó dando cuenta que se pasó de la raya y borró su última respuesta.

-¿Qué había dicho la diputada nacional?

-Ella retomó la frase que había dicho Vidal en una reunión de mujeres cuando ironizó que “ningún macho en 28 años dio las peleas que nosotros estamos dando”. Entonces, Cerrutti levantó esa declaración y pública y escribió “tenés el gabinete lleno de machos, te conduce un macho que es Mauricio, que no te dejó desdoblar” y varias cosas más. Me pareció violento, misógino y poco sororo. Con lo que nos cuesta a las mujeres llegar, ella que es una mina que se declara feminista sale a agredir a la gobernadora. Creo que hay muchas maneras de publicar pero eligió la peor. Entonces le respondí.

 

 

 

-Usted es una de las personas más cercanas al entorno de la gobernadora y de su mayor confianza. ¿Cómo llegó a ese lugar?

-Trabajando mucho. Soy de esas personas silenciosas que estamos todo el tiempo trabajando pero no salimos en ningún lado. Y está bueno ver que después de tantos años se reconoce la dedicación y el compromiso. 

-Empezó trabajando con Francisco De Narváez. ¿Cómo fue ese comienzo?

-Por currículum (ríe). Me había recibido de licenciada en Ciencias Internacionales y Políticas en la UCA y tenía una conocida que me comentó que iban a necesitar gente para la campaña. Entonces me presenté y empecé a trabajar como telefonista.

-¿No fue pensando en militar para el partido Celeste y Blanco sino solo por trabajo?

-Claro, pensaba solo en trabajar, no tenía opciones porque si bien mis padres hicieron un gran esfuerzo para bancarme la carrera, ya tenía 22 años y estaba por mudarme con mi novio de ese momento y había que pagar el alquiler. Entonces, pasé de telefonista a recepcionista y luego secretaria de Gustavo (Ferrari, actual ministro de Justicia) y de Francisco. Y como soy culo inquieto fui pidiendo más tareas hasta que, en diciembre de 2009, Gustavo asume como diputado nacional y me lleva como parte de su equipo de asesores.

 

 

-También fue candidata a concejala en Morón.

-Sí, en 2013 fui candidata. Yo viví toda mi vida en Morón, aunque por una cuestión de mi mamá, que tenía a su obstetra en la Ciudad, nací en Capital Federal, pero siempre tuve domicilio en Castelar.

-¿Cerca de la casa de Vidal?

-Bastante cerca, a dos cuadras de la casa de Margarita (Stolbizer), somos varias las mujeres de Morón que estamos en esto.

-¿La conocía a Vidal y a Ramiro Tagliaferro (su ex esposo y actual intendente)

-No. De hecho, en 2013 hacíamos campaña separados con Ramiro. Para mí esa campaña fue igual una experiencia genial, estaba embarazada de mi primera hija, Roma, que tiene cinco años y estaba súper entusiasmada.

-Fue justo la peor elección de De Narvaez.

-Sí, nos fue muy mal. 

-¿Cómo evalúa el proceso de De Naravez, que surgió, ascendió y ahora ya desapareció?

-Él tomó la decisión de volver a la vida privada, no encontró su lugar y eso que apostó muchísimo. El otro día le mande un mensaje agradeciéndole la oportunidad que me dio cuando me integró a sus equipos, y le dije que ese fue un gran semillero de dirigentes, que para mí fue la puerta de ingreso a la política.

 

 

-¿Él que le respondió?

-Que estaba feliz de verme crecer en lo político y en mi vida familiar. Que me recontra felicitaba y que seguíamos en contacto. Yo creo que él tomo una decisión personal porque uno también pone mucho el cuerpo en esto.

-¿Cómo fue el ingreso al equipo de campaña de Vidal, en 2015?

-Tenía un amigo, Horacio, que trabajaba con ella y me convocó por mi experiencia en las otras campañas bonaerenses, y ahí me sume.

-Pero no conocía a la que fue luego electa gobernadora.

-No, pero conocía a mucha gente del equipo, porque muchos que trabajaban con Francisco fueron luego a trabajar en la Ciudad. Entonces teníamos mucha gente en común, ahí conocí a Federico (Salvai) y empecé a trabajar con él. Y en el devenir de ese trabajo, con mi incondicionalidad y mucho esfuerzo, gane la confianza y luego fui nombrada jefa del gabinete.

-Un cargo que continúa sosteniendo.

-Sí, sigo en este rol.

-El año pasado, cuando se discutió el proyecto de despenalización del aborto, estaba entre las oficialistas de pañuelo verde. ¿Sigue esperando que se apruebe esa ley?

-Sí, y estoy convencida de que va a ser ley.

-¿Este año?

-No lo sé. Pero, tarde o temprano, va a salir.

-¿Aunque la gobernadora no esté a favor?

-Claro, son posiciones diferentes, pero que pueden convivir sin problemas.

-¿Es feminista?

-Sí, soy feminista.

-¿Por qué cree que no hay una sola ministra mujer en el gabinete de Vidal?

-Yo lo veo más globalmente. Somos muchas las mujeres en el gabinete ampliado de Vidal. Subsecretarias, directoras, jefas de gabinete, asesoras… somos parte de su equipo más cercano. 

-Pero no están en la primera línea.

-Bueno, pero estamos en distintos lugares. Si observa las subsecretarias que tenemos, todas impulsan temas super relevantes. Por ejemplo, Milagros Maylin, la directora del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU) de la jefatura de Gabinete, que está llevando a cabo una tarea fenomenal y tiene casi más recursos que muchos ministerios, con lo cual no es tan importante el cargo sino la tarea que estamos llevando adelante cada una de nosotras.

-¿Va a tener un rol ya determinado en la legislatura provincial cuando ingrese en diciembre próximo?

-Eso ya lo veremos, aún no está definido, porque ahora lo fundamental es culminar este tramo de la gestión en la jefatura y además trabajar en la campaña para que María Eugenia sea reelecta.

-¿Se imagina con algún rol o tema determinado?

-Hace muchos años que trabajo en los temas de género. Cuando Gustavo (Ferrari) asumió como diputado nacional fue uno de los primeros en hacer un paquete integral de proyectos para luchar contra la violencia de género, y en ese momento nos juntábamos con Fabiana Tunez, que estaba en la ONG la Casa del Encuentro, y eran de las pocas que tenían información y estadísticas, eran épocas muy difíciles para tratar el tema. Recuerdo que pensamos el proyecto que hablaba de la reparación para los hijos de víctimas de femicidio era algo rarísimo y hoy tener la ley Brisa, que otorga esa reparación económica es realmente increíble, y haber sido parte de ese proceso me da mucho orgullo.

-Si Vidal es reelecta, ¿cuál sería el paso inmediato en políticas de género?

-Me gustaría trabajar también en la otra cara de la moneda, que es más mujeres en lugares visibles, no me gusta decir empoderadas, tengo esa dicotomía.

-¿Por qué?

-Porque el lenguaje nos culturiza. Si decimos de una manera es porque hay toda una creencia detrás de esa palabra y si decís empoderar es una mujer sin poder, viene alguien y nos lo da, y ahora sos poderosa, y yo estoy convencida de que lo que nos sobra es capacidad y poder, y no precisamos que nos lo den sino que podamos tener la oportunidad de demostrarlo. Me gusta mucho esa agenda de seguir dando espacios reales a las mujeres, que pueden tomar decisiones.

 

 

-¿Es la primera mujer que preside la agrupación La Generación, que congrega a los jóvenes del PRO?

-Sí, soy la primera.

-¿Eso va a significar el ingreso de una agenda de género en la agrupación?

-Sí. Me puse dos objetivos estratégicos de acá a diciembre de 2020, cuando finaliza mi mandato. Una tiene que ver con visibilizar a todas las mujeres que están en la agrupación: qué hacen, qué piensan, qué quieren ser… presidentas, senadoras, funcionarias, lo que sea; plantearse el objetivo mayor y construir juntas ese camino. El otro objetivo estratégico que me planteé es la consolidación político territorial del grupo. El último año crecimos a 17 provincias en el interior del país, quiero que eso siga pasando, estar en las 24,  y consolidar la estructura en cada uno de esos lugares.

-¿Cómo planea ese proceso?

-Nosotros fuimos creciendo con una herramienta que es la escuela de líderes, lo que nos permitió abrir el juego a mucha gente que no estaba en política y se sintió convocada porque es un espacio que abarca un montón de módulos que van desde liderazgo y coaching hasta negociación. En La Generación, por ejemplo, el 50% de los que participan a nivel federal vienen del sector privado, nunca estuvieron en política, con lo cual tenemos ahí un potencial enorme como semillero de nuevas personas que la política nunca los convocó pero se sienten cómodos en nuestro espacio. La idea es que, además de la escuela, empecemos a tener un grupo político con reuniones políticas, con referentes, para dar debates de hacia adónde vamos.

 


-Muchas veces se habla del coucheo como algo peyorativo y se lo vincula mucho con el PRO. ¿Qué importancia tiene para ustedes?

-Es una herramienta muy importante para liderar equipos. Porque cuando uno asume un rol de gestión tiene gente a cargo, presupuesto, decisiones importantes que tomar y no está bien ser improvisados. Entonces, hay que prepararse para asumir esos cargos. Hay gente que tiene más facilidad para negociar o liderar, pero no les pasa a todos y por eso este tipo de capacitación nos da más herramientas para hacer bien nuestro trabajo.

-Recién habla de las mujeres que deben definir cuál es su vocación, su aspiración, ¿cual es la suya?

-En casa de herrero cuchillo de palo (ríe), porque yo todavía no me respondí esa pregunta. Lo que tengo claro es que este es el espacio que me representa y me contiene y que quiero seguir creciendo. Y me convoca la vocación pública y quiero seguir en este proyecto.