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Resistiendo con aguante

Tras la catástrofe de las PASO, al jefe de Gabinete lo acecha una tormenta de críticas. Aunque intenta esquivar las esquirlas, lo persigue el fuego amigo. Carrió, socia en la tempestad.
Por 21/08/2019 16:35

Del 10 de diciembre de 2015 a la actualidad, el gobierno de Mauricio Macri atravesó distintas crisis. Públicas y privadas. Económicas y/o políticas. En cada oportunidad, se repitió un escenario similar, acompañado de un reclamo tanto interno como externo: cambios. En la política económica, en los nombres, en la marcha de la gestión. Hubo modificaciones de todo tipo, pero hay un casillero que el Presidente jamás tocó: Marcos Peña. Tras la derrota por amplio margen ante Alberto Fernández, el jefe de Gabinete y campaña vuelve a ser el principal apuntado, pero resiste la ola de cuestionamientos.

Los 15 puntos de diferencia entre Macri y el candidato kirchnerista abrieron una crisis política y de desesperanza de una magnitud que jamás experimentó el PRO como espacio político. En la noche del domingo 11, el sector VIP del búnker de Costa Salguero fue un hervidero. Las principales espadas de Juntos por el Cambio cuestionaban a viva voz a Peña y su coequiper Jaime Durán Barba. Incluso, el Presidente. Horas después, un Macri desencajado encabezó una conferencia de prensa en la que culpó al electorado por la inestabilidad cambiaria que sobrevino a las PASO. Otra vez, el foco puesto en el ministro coordinador. Pero todo cambió -al menos, un poco- esa misma tarde.

 

 

Por la noche del lunes, una cena en la Quinta Presidencial de Olivos recrudeció la tensión puertas adentro del Gobierno y engrosó aún más la grieta entre Peña y el tándem María Eugenia Vidal Horacio Rodríguez Larreta, que tomó el control del proceso y se hizo cargo de la estructura para esquivar la malaria. Tras el Macri furioso del lunes post PASO, Larreta y Vidal irrumpieron en la campaña y forzaron un desplazamiento de Marcos. No es desalojo ni suspensión, sino un reacomodamiento interno que, al menos en los papeles, pone en igualdad de condiciones a las tres estrellas del PRO.

En el círculo íntimo de Peña no aceptan el mote de mariscal de la derrota que le propinan sus compañeros del gabinete y los popes de la Unión Cívica Radical (UCR). Por lo contrario, revalidan su doble rol de jefe de Gabinete y de campaña, como también lo hizo Macri, que lo sentó en las últimas reuniones y en el almuerzo de este miércoles con los gobernadores de Cambiemos. Sin embargo, en las filas del peñismo admiten que el ministro coordinador debió acceder a "compartir" sus funciones con Larreta, Vidal y un sector del radicalismo que se reagrupó tras la derrota electoral y formó una nueva mesa política que en el propio Gobierno ya denominan "la última mesa". Se trata de toda una derrota interna para el alfil presidencial que aceptó ser un pararrayos de Macri a costa de una apertura sin igual hacia el interior de la estructura gubernamental: ministros y secretarios de Estado pueden dar fe de la tenacidad del "equipo de Marcos" para estar pendiente de la gestión de cada área.

Entre el domingo 11 de agosto y el miércoles en que Macri relanzó su gobierno con una batería de medidas económicas, Peña vivió sus peores horas en el Gobierno. Pero recibió el respaldo del Presidente y de Elisa Carrió, que celebra que se inmole por el jefe de Estado. La derrota en las PASO reforzó el vínculo entre la chaqueña y el jefe de Gabinete, que se cimentó en septiembre de 2018 cuando, en plena corrida cambiaria, hubo un rediseño del gabinete y, puertas adentro de Cambiemos, se especulaba con una salida de Peña.

 

 

Además, ambos fueron socios en la clausura del Plan V y se aferraron como talibanes ante el Plan M. Peña, para rescatar a Macri ante los embates del vidalismo y el larretismo; Carrió, para sostener la candidatura del Presidente ante lo que denominó un "golpe" confabulado por empresarios, la oposición y un sector del Gobierno.

La chaqueña encontró en Peña un par porque ambos encabezan el operativo motivación y remontada histórica, que tuvo su primer capítulo en la reunión de gabinete ampliado del CCK.

El jefe de Gabinete no se correrá, al menos por ahora, de la campaña. Resistirá las críticas e insistirá con el asesoramiento de Durán Barba, que en charlas privadas suele calificarlo como su "mejor alumno". Es una relación que nació en 2004, cuando el consultor ecuatoriano se entrevistó con Macri, Peña y Rodríguez Larreta en la sede que el PRO (entonces, Compromiso para el Cambio) tenía sobre la calle Chacabuco, como relata el periodista Andrés Fidanza en su libro "El mago de la felicidad", de reciente publicación y editado por Planeta.