X

La unidad del 80 por ciento

La dirigencia cercana a Cristina trabaja en la posibilidad de construir un frente pero no cuenta a Urtubey ni a Pichetto. Un sector del peronismo federal excluye a CFK y La Cámpora.
Por 22/10/2018 21:09

Unidad, según la Real Academia Española: propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere. Unión o conformidad

El PJ no kirchnerista la convocó en Tucumán, en la voces de Juan Manzur, Graciela Camaño y Héctor Daer. El PJ Bonaerense la repitió en Merlo, en los discursos encendidos de los intendentes, y José Luis Gioja la gritó en Corrientes, al lado de Agustín Rossi. La misma palabra resonó en boca de todos los dirigentes en los actos por el 17 de Octubre. Pero si el peronismo antikirchnerista y el cristinismo se miraran de frente verían que, por ahora, la unidad que proclama el sector que los interpela los excluye deliberadamente. La unidad pretendida -o posible- es, en realidad, una unidad incompleta. 

“Es la unidad del 80 por ciento”. Un importante dirigente que asegura que trabajará incansablemente hasta el final para lograr la unidad de todos admite en privado que la posibilidad parece hoy remota. Cree que el peronismo más enfrentado con el kirchnerismo, donde ubica a Juan Manuel Urtubey, Miguel Ángel Pichetto y Juan Schiaretti, no está dispuesto a reunirse con Cristina Fernández de Kirchner ni con nadie que remita a su figura. “No contamos con ellos, hay que buscar a todos los demás, incluido a Sergio (Massa), dice ante Letra P.

Desde la otra vereda, sin renegar de los años kirchneristas, un hombre de máxima confianza de un gobernador del peronismo federal avala esa lectura. El tiempo de Cristina quedó en el pasado, dice ante esta cronista, y “la gente vota futuro”. El peronismo que pretende dar señales de renovación no tiene margen para mostrarse en la campaña cerca de la ex presidenta ni de ninguno de los dirigentes que todavía levantan su bandera. Ni siquiera de Rossi, un hombre del PJ santafesino a quien califica como “un cuadrazo político”. “No podemos ir a una PASO con Cristina ni con nadie de su entorno”, concluye el referente provincial.

El límite no es solo de carácter ideológico. También, pragmático. A ningún dirigente se le escapa que una primaria contra la ex presidenta está perdida de antemano. Las posibilidades se emparejarían si Cristina decidiera no postularse. “Pero es muy poco probable”, dice un diputado de Argentina Federal, que tampoco vislumbra la posibilidad de que Urtubey, Massa o Schiaretti disputen eventualmente una PASO con Rossi o Axel Kicillof.

 

 

Al igual que el kirchnerismo, ese sector cree, también, que la unidad será incompleta: un peronismo federal, con los gobernadores a la cabeza, donde no haya referencia alguna a Cristina ni a La Cámpora, que serán empujados hacia Unidad Ciudadana, donde quedarán aislados y encerrados en su núcleo duro, como dio a entender en varias oportunidades Pichetto, al señalar que “la ex presidenta armó su propio partido”.

“La idea es buscar acuerdos con los que todavía están en los márgenes, los gobernadores, los dirigentes que son cercanos al kirchnerismo pero que no forman parte del núcleo duro de Cristina”, dijo a este portal en Tucumán un operador que trabaja en el armado del peronismo federal. En la misma zona mixta busca el PJ que todavía se mantiene cerca de la ex presidenta.

“Si ella no es candidata tenemos más posibilidades de sumar a los que están dudosos. Así podemos armar una gran PASO”, analiza un dirigente del peronismo que dialoga con frecuencia con la ex presidenta y sabe que la presencia de Cristina espanta a los que se mantienen en zona gris.

Un gobernador que no se sumó a ninguno de los actos del 17 de Octubre y todavía mantiene la esperanza de la unidad sintetiza la contradicción. “Nosotros sabemos que Cristina creó las condiciones en 2015 para que Macri llegue. Ella se equivocó. Pero no se puede tapar el sol con la mano, no podemos ignorar que existe y tiene una cantidad de votos que no tiene nadie. Si queremos ganar, tenemos que incluirla”, explica. La definición de la ex presidenta debería conocerse a más tardar en mayo, creen en el sector que juega a la apertura.

 

 

“Estamos buscando unidad y unidad quiere decir todos”, definió este lunes Felipe Solá, al anunciar que dejaba el Frente Renovador para avanzar en el armado de un nuevo interbloque, Red por Argentina, junto al Movimiento Evita y Victoria Donda. “El peronismo no se atomiza. Estos son paraguas de contención”, profundizó el ex gobernador.

En el espacio que ahora encabeza Solá creen que los distintos “paraguas” sirven para mantener bajo una misma estructura a dirigentes que pueden, a su vez, funcionar como “puentes” con otros sectores. En el horizonte de diálogo de ese nuevo espacio están, otra vez, los gobernadores en zona indefinida, el kirchnerismo puro, los movimientos sociales, el progresismo y hasta el massismo, pese a la participación de Massa en “la foto de los cuatro”. “No descartamos para nada la posibilidad de que nos volvamos a encontrar con los compañeros del Frente Renovador más adelante”, afirmó Solá en la misma línea.

Pese a las declamaciones, por ahora, los puentes entre los dos sectores parecen rotos y paradójicamente, la unidad está cada vez más cerca de ser solo de una parte.