Martín Llaryora encierra al G6 opositor del Gran Córdoba con dos ventanillas de gestión exprés
Para aumentar su presencia en el bastión, el gobernador sumó la Comunidad Regional al Ente Metropolitano. El intendentismo, entre la duda y la necesidad.
Concurrentemente, el gobernador doblega la marca sobre el G6, la unión formal con la que media docena de intendentes opositores, que administran importantes ciudades del denominado corredor de Sierras Chicas, plantaron bandera apenas asumieron sus gestiones en diciembre de 2023.
Se trata también de una renovada herramienta de gestión que augura mayor discrecionalidad en el manejo de recursos para una administración provincial que podría saltear los controles del Tribunal de Cuentas, dirigido por la oposición, y evitar el fárrago parlamentario en una Legislatura donde la paridad de ralentiza el tránsito de proyectos.
La entidad será presidida por Claudia Acosta, representante del cordobesismo e intendenta de la pequeña comuna de Mi Granja, única reelecta en diciembre pasado.
La presencia de todas las comunas del departamento no conlleva una adhesión irrestricta. Numerosas dudas marcaron los intercambios previos entre alcaldes. En particular por pasadas experiencias en la administración del ente que derivaron en causas judiciales por desviación de fondos y evasión fiscal.
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Manuel Calvo entregó fondos a la intendenta de Mi Granja para obras de pavimentación.
El caso más sonado vincula a un nombre que resuena por estas horas, el exintendente de Saldán, el peronista Cayetano Canto, sospechado de enriquecimiento ilícito. Según bisbisean reconocidos dirigentes, las olas pueden salpicar a otros exfuncionarios.
Para los opositores, las dudas fueron más allá de lo administrativo. La presunta discrecionalidad y la superposición de gestiones con otros organismos (el señalado Ente Metropolitano o la mesa Provincia Municipios) sembraron sospechas en una región en la que Llaryora multiplica señuelos para engordar el Partido Cordobés.
Pragmáticos al fin, con crecientes necesidades en épocas de recorte y motosierra, finalmente la totalidad de los jefes comunales firmó su participación. Para el gobierno provincial también resultó aliviador constatar que en Colón no se repetiría la experiencia de la Comunidad Regional de Punilla.
El más importante apuntó a la presencia de Rodrigo Rufeil, su adversario en la política calerense, en la reunión de constitución formal. “Nadie entiende por qué estuvo. Nadie explicó. Quizás haya un manto de impunidad por las investigaciones en curso”, dispararon en el entorno del dirigente vecinalista.
Intendentes del Gran Córdoba
Ezequiel Lemos (Río Ceballos); Pablo Cornet (Villa Allende); Fernando Rambaldi (La Calera); Adela Arning (Mendiolaza); Miguel Pittaro (La Granja) y Federico Zárate (Jesús María), el G6 de JxC en el Gran Córdoba.
Como sus pares, el gobierno de la ciudad más poblada del departamento cuenta con el reparto de fondos desde un ente, de adhesión voluntaria, cuyo objetivo principal es “apuntalar el desarrollo económico y social de cada una de las regiones en las que se divide la provincia”.
“Nos quedamos porque van a bajar plata. Esperamos que lleguen fondos de la Provincia, porque los necesitamos. Sabemos que habrá manejos políticos, esperamos que no haya amiguismo”, dicen desde un municipio cercano.
Su gestión será clave para Llaryora, quien ha debido rediseñar estrategias para su de proyección nacional. Con una Legislatura trabada y un Tribunal de Cuentas manejado por la oposición, sus adversarios adjudican a tales condicionantes la intención de crear entes que privilegien la rosca a la formalidad.