09|5|2022

Las mil plumas de Morales

08 de enero de 2022

08 de enero de 2022

Construye su liderazgo en zig zag. Es el opositor más oficialista para limar a Larreta y fantasea con una fórmula con Bullrich. Retrato de un impredecible.

“Vos sos un halcón con doble garra”, le dijo Patricia Bullrich entre risas. Estaban reunidos en el local de Balcarce del PRO, en San Telmo, en una puesta en escena que iba a servir para limar asperezas en la alianza opositora y presentar en sociedad la nueva mesa nacional de Juntos por el Cambio. Después de las diferencias explícitas y la falta de liderazgo que se expresó en el Congreso en las últimas dos sesiones de 2021, la cúpula de la oposición se había congregado para posar en la terraza de Balcarce y dar un mensaje de unidad. Fue el 27 de diciembre. Una semana después, Gerardo Morales terminó denunciando a los halcones del macrismo que le “saltan a la yugular” y están liderados por Bullrich, su amiga de tantos años, con la que fantasea, incluso, animar una fórmula presidencial en 2023. 

 

Al margen de la precariedad del armado opositor, el motivo fue una frase de sentido común que pronunció Morales el miércoles último y sonó a herejía en el ala dura del frente antikirchnerista. “Esta deuda que se está negociando la contrajimos nosotros y lo menos que podemos hacer es ir a escuchar”, dijo en diálogo en Urbana Play. Nada era casual. El lunes, el ahora presidente de la UCR había tenido cinco conversaciones telefónicas con Alberto Fernández y se había comprometido a convocar a la oposición a la reunión que se hizo en el Museo del Bicentenario con el Presidente, los gobernadores, las gobernadoras y el ministro de Economía. Desatada la reacción en su contra, no se achicó: volvió a dar una entrevista, esta vez en Radio Continental, y dijo que Juntos por el Cambio no puede ser alternativa de gobierno “metiendo la basura abajo de la alfombra, escondiendo o negando realidades”.

 

Morales participó el martes de dos encuentros vía Zoom con los otros tres mandatarios de la oposición, Gustavo Valdés, Rodolfo Suárez y Horacio Rodríguez Larreta. Allí, intentó estrenar el traje de jefe opositor. Para dar cuenta de las diferencias con un Larreta que no termina de ser, al lado del jujeño sostienen que el alcalde porteño no expresó sus diferencias en las reuniones y salió después a ventilarlas públicamente. El jujeño volverá el lunes a Buenos Aires para participar de la reunión que sus pares de las provincias y los jefes parlamentarios de JxC mantendrán con Martin Guzmán, si es que finalmente se concreta. El Presidente había convocado a los radicales en persona el mismo 27 de diciembre, cuando se firmó en la Casa Rosada el Consenso Fiscal que Larreta no quiso convalidar. Morales fue el primero en anotarse. 

 

Indescifrable

Descifrar al gobernador de Jujuy cuesta horrores, incluso para parte de sus correligionarios. Es el más oficialista de los opositores y tiene diálogo permanente con el Presidente, pero es el más duro con las palomas y sacude como nadie al jefe de Gobierno porteño y a sus aliados, entre quienes se destaca Martin Lousteau. Sinuoso y temperamental, el norteño se las arregla siempre para ser noticia con frases que dividen a los dos lados de la polarización. No es solo porque sus declaraciones se perfilan siempre para título o por los vasos que revolea en el camino, sino porque tiene poder: gobierna una de las tres provincias radicales -que además es rica en recursos naturales-, acaba de asumir la presidencia del partido por tercera vez y maneja el Senado a través de su delegado, el formoseño Luis Naidenoff.

 

Exministro de Desarrollo Social de Fernando de la Rúa, exsenador y con seis años como gobernador, Morales tiene 62 años y se ubica entre quienes pretenden que el radicalismo gane centralidad en la alianza opositora y deje de ser un socio menor del PRO. Cuenta con el aval de los otros dos gobernadores radicales, oficia como vocero de la UCR ante el gobierno y sostiene que la oposición debe colaborar para llegar a un acuerdo con el Fondo. Sin embargo, tiene enfrentamientos en su propio partido y una relación de lo más estrecha con el ala dura del espacio que fundó Mauricio Macri. No solo viene de protagonizar un choque estruendoso con Lousteau por el reparto de poder en el Congreso y en la UCR, sino que tiene diferencias profundas con su antecesor, Alfredo Cornejo.

 

Esta semana, el exgobernador de Mendoza fue uno de los que salió a fulminarlo sin nombrarlo. “Se insiste con el mismo relato K, que la deuda se originó en el gobierno de Cambiemos y que todos los males del país fueron producto de los únicos cuatro años de los últimos 18 años que no gobernaron”, escribió. Se refería a Morales, convertido de repente en propagandista del kirchnerismo para los halcones de la coalición.

 

El cruce de acusaciones entre el jujeño y el mendocino lleva años. Al lado del gobernador sostienen que Cornejo es poco menos que un empleado de Macri, algo que enfurece a los laderos del cuyano. Recuerdan que Cornejo asumió la presidencia de la UCR en el momento en que el radicalismo comenzó a cuestionar algunas políticas de Macri y se llegó a enfrentar mal con el expresidente, mientras Morales hacía silencio y solo hablaba para pintarse de amarillo. 

 

Los dos ya habían tenido diferencias en la previa a la elección del partido: mientras el primero quería asumir cuanto antes, el segundo atendía los reclamos de Lousteau y Yacobitti, que cuestionaban la falta de democracia interna en cuatro distritos, pero la ruptura del bloque en Diputados dejó a Cornejo sin posibilidad de seguir apostando al sector que rechazaba a Morales. 

 

Oficialista permanente

Si algo distingue al gobernador de Jujuy es su cercanía con el poder central, gobierne quien gobierne. Así como fue un interlocutor habitual de Macri y lo recibió infinidad de veces en su provincia -el día de su reelección llegó a decir que el ingeniero era “un jujeño más”-, ahora es el más cercano a Fernández entre los mandatarios opositores. Tiene un vínculo de lo más estrecho con Sergio Massa -fueron socios electorales- y diálogo permanente con Eduardo de Pedro desde que, al inicio de la gestión Fernández, se reunieron con Máximo Kirchner en Tigre. En ese encuentro, de diciembre de 2019, Morales discutió con La Cámpora sobre la situación de Milagro Sala, que llevaba entonces casi cuatro años presa y permanece todavía hoy bajo detención domiciliaria. Desde entonces, el jujeño pasó a ser uno de los más negociadores dentro del bloque opositor. Hoy su contadora personal, Gabriela Lasquera, representa a la provincia en el directorio de YPF.

 

En la UCR, explican el oficialismo permanente de Morales como una línea de conducta que es producto de su debilidad: dicen que gobierna una provincia deficitaria, que está sobreendeudada en dólares y necesita del auxilio permanente de la Nación. Sin embargo, Morales afirma que tiene superávit, promete construir 258 escuelas con los fondos del Parque Solar Cauchari y dice que paga los sueldos con plata propia. Esos datos chocan y se complementan con otros que difunden desde la oposición jujeña: mientras la coparticipación subió en los últimos años, los salarios de los estatales cayeron un 70% en promedio desde 2015. 

 

Rara avis

Hasta sus declaraciones por la deuda, Morales tenía como blanco permanente a Larreta y se paraba del lado de los halcones de Juntos por el Cambio. No solo llevó a Bullrich a su provincia para llenarla de elogios sino que fue a visitar a Macri al día siguiente de haber sido electo como presidente de la UCR, en un gesto por completo innecesario. Sin embargo, su comentario sobre la deuda lo paró por primera vez en público del lado de las palomas. Sus socios en el radicalismo explican su postura con una curiosa explicación. “Gerardo está harto de que los halcones esmerilen a Horacio y Horacio corra a toda la coalición hacia el lado de los halcones. Por eso, sale a ejercer el liderazgo, no es claque de Patricia como lo fue el último año Cornejo”, dicen. Halcón o paloma, según la temporada. 

 

Noviembre en Jujuy. Morales y Bullrich, un solo corazón.

A Morales le gusta pararse como jefe de la oposición y meterse en la discusión de la mesa nacional hacia 2023. Como muestra, a su lado aportan un detalle: es el jujeño el que llama a las reuniones de Juntos por el Cambio y no espera a que Bullrich mande los links, como hacía durante su tiempo de convivencia con Cornejo. Comenzó a recorrer el país, estuvo en Mar del Plata la semana pasada y tiene previsto incrementar sus apariciones en las provincias. 

 

Aliado a Facundo Manes en su disputa con Larreta, Morales dice que el poder económico se equivoca con la apuesta por el jefe de Gobierno porteño. Se lo dijo a Damián Belastegui, de Letra P, en octubre pasado: “A Larreta lo banca el establishment y se equivoca”. Sin embargo, el jujeño también tiene vínculo con una facción del Circulo Rojo. La semana pasada, sin ir más lejos, se reunió en Buenos Aires con José Luis Manzano: el exministro del Interior de Carlos Menem acaba de quedarse con la Compañía Minera Aguilar en Jujuy, una empresa que tiene yacimientos de zinc, plomo y plata que cerró durante la pandemia. Manzano promete reabrirla en el primer cuatrimestre de 2023.