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Ganó Manuel Adorni: el vocero salió ileso sin responder las preguntas del kirchnerismo

Defendió su patrimonio, dijo que no cometió delito y no habló más del tema. Los intervalos, el secreto para contraatacar. Lo que no supo contestar.

Manuel Adorni pasó el examen en su primer informe de gestión en Diputados, aunque el kirchnerismo hizo preguntas sobre sus causas judiciales que no tuvieron respuesta y podrían complicarlo. La sesión se diluyó por su propio formato: la presentación extensa y las respuestas en tandas le permitieron al jefe de Gabinete sostener el protagonismo.

“No voy a renunciar”, fue una de las respuestas de Adorni, ante las reiteradas consultas sobre su crecimiento patrimonial. Las preguntas llegaron después de su discurso, una puesta en escena de más de una hora con Javier Milei en los palcos y más de 200 militantes.

Martín Menem ganó una batalla interna contra Santiago Caputo, a quien le había recriminado la fallida conferencia de prensa que hizo el ministro coordinador el 25 de marzo. Para salir de aquel episodio, el riojano impuso la presentación de Adorni en la cámara bajada y festejó su resultado. El asesor fue el único funcionario que asistió y evitó mostrarse en los palcos.

Al estricto cumplimiento de la resolución que regula las presentaciones, Menem sumó una ayuda que la oposición no cuestionó y fue clave para que Adorni pudiera responder: impuso un intervalo previo a cada tanda de consultas que le permitió a sus asesores juntar información. Sus antecesores no tuvieron ese privilegio.

MArtin Menem en diputados

El esquema de sesión fue definido por el titular de la cámara baja, sin diálogo con las otras bancadas, que parecieron más preocupadas en sostener la sesión que en obtener un beneficio. Fue por eso que evitaron entrar en provocaciones durante la hora que duró el discurso inicial, con Milei en el palco.

El jefe de Gabinete buscó dar por finalizado el capítulo de las denuncias por corrupción en el cierre de su presentación. “Los miembros de esta Cámara quieren asemejar el gasto privado con el gasto público y a las actividades de mi vida privada con actos de gobierno. Ni constitucional, ni penal, ni civilmente son comparables”, dijo y repitió cada vez que lo consultaron sobre su patrimonio.

La defensa de Manuel Adorni

Adorni reiteró en varias ocasiones que pagó de su bolsillo cada uno de los viajes que realizó al exterior, pero no quiso aclarar cómo hizo para obtener ingresos que le permitieran afrontar esos gastos.

El funcionario se escudó en que la declaración jurada fue presentada y aún resta plazo para actualizar la última versión. Recordó que esta documentación tiene un componente público y otro privado, que es justo el que tendría su sorprendente crecimiento patrimonial.

“Podría hacer público esa parte de su patrimonio y evitar toda sospecha”, le sugirió Pablo Juliano, de Provincias Unidas (PU), quien realizó uno de los discursos más encendidos. Obligó a Menem a cortarlo en varias ocasiones, porque insistía en tutear a Adorni.

El ministro coordinador evadió respuestas a consultas precisas de Unión por la Patria (UP) sobre su crecimiento patrimonial y el de su esposa. El formato, una vez más, fue la clave: las preguntas se realizan por cada bloque y el funcionario responde de a tandas. Puede olvidar algún tema incómodo.

Pablo Juliano

Las preguntas sin responder

En el último tramo de respuestas, hubo tres preguntas de UP que el jefe de Gabinete tuvo que esquivar, referidas a las causas que lo investigan por enriquecimiento ilícito. Juan Marino pidió precisiones sobre los ingresos que le permitieron a Adorni sumar propiedades en poco tiempo.

Marino quiso saber sobre el rol de su escribana, Adriana Nechevenko, quien fue capaz de conseguirle a Adorni prestamistas que le permitieran pagar sus departamentos. El diputado preguntó por las visitas de la profesional a la Casa Rosada.

Rodolfo Tailhade trajo una nueva denuncia: detectó que Adorni usó custodia oficial para actividades personales de su esposa, Bettina Angeletti. "La usa para ir a la manicura, a llevar a sus hijos al colegio o para ir a La Ferneteria, un bar de moda, y la lleva de vuelta a su casa a las cuatro de la mañana”, detalló el legislador kirchnerista.

Sabrina Selva aportó otro dato sobre la primera dama del jefe de Gabinete. Detalló que desde la llegada de su marido al Gobierno, Angeletti subió en seis meses de categoría A a la G de monotributo, un salto de la facturación de diez a 40 millones. La diputada también recordó la sociedad del funcionario con el periodista Marcelo Grandío, investigado en la Justicia por haber financiado un vuelo privado que lo llevó a Punta del Este.

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¿Moción de censura?

El jefe de la bancada peronista, Germán Martínez, anunció que buscarán aliados para votar la moción de censura, el instrumento de la Constitución que le permite al Congreso echar a un jefe de Gabinete. Adorni ignoró las consultas de UP, un vacío que puede jugarle una mala pasada.

El funcionario tomó el guante. “Quiero recordar que desde que existe esa figura, nunca se removió a un jefe de Gabinete. Sería la primera vez y lo haría un bloque con más prontuario”, se defendió.

Adorni usó su última tanda de respuestas para atacar al kirchnerismo, sin referirse a las consultas concretas. Sólo se refirió a los detalles de Tailhade: "Un diputado acaba de detallar el itinerario diario de mi mujer con un nivel de detalle sospechoso y con información que, en caso de que fuera cierta, sería de dudosa procedencia”, denunció.

“Es poco serio que ustedes, los legisladores cuyo jefe está presa por robar 500 millones de dólares en obra pública y tiene 40 causas judiciales se sientan con autoridad de lanzar acusaciones. Yo ni siquiera estoy imputado. He dado explicaciones que tuve que dar ante la sociedad y lo haré ante la Justicia si tengo que hacerlo. Pero no voy a aceptar juicio de quienes hicieron de la defraudación del Estado una profesión”, cerró Adorni.

Adorni en DIputados

Sin el medio

La sesión tuvo muchas bancas vacías en el centro del recinto: no asistieron Nicolás Massot ni Miguel Pichetto (Encuentro Federal) y hubo ausencias en PU. La UCR y el PRO, habituales aliados del Gobierno, no quisieron participar de la sesión: ni siquiera hicieron preguntas. "Esperaban un espectáculo de grieta que no fue tal. No sabían cómo posicionarse", evaluaban en UP.

En PU no había acuerdo: sólo quisieron hablar los tres denunciantes de Adorni (Juliano, Esteban Paulón y Maximiliano Ferraro). El grupo que representa al Gobierno de Córdoba celebró una promesa de pago de los fondos previsionales. La jefa de esa bancada, Gisela Scaglia, pidió por Ficha limpia (el tema está incluido en la reforma política que envió Milei) y pidió por rutas, un reclamo que el jefe de Gabinete, en todos los casos, respondió en detalle.

El único aliado que lo incomodó fue Bernardo Biella, del bloque de Salta, quien consultó sobre la demora del PAMI en pagar prestaciones por discapacidad, uno de los temas más recurrentes en el informe escrito, que el funcionario entregó por la mañana. "No hay deuda del PAMI. Algunas instituciones cobraron todo 2025", se defendió Adorni.

Javier Milei y Karina Milei, durante el informe de Manuel Adorni. 
Manuel Adorni se apoyó en los números de Toto Caputo en su presentación en el Congreso.

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