Si se confirma la quiebra de SanCor, el principal activo a licitar será la planta de Sunchales, en Santa Fe.
La quiebra de SanCor encontró un freno en la Justicia por la apelación de un grupo de 460 acreedores que plantearon un salvataje para la empresa. Eso no impide que varios ojos se posen sobre la joya de la láctea caída en desgracia: la planta ubicada en Sunchales (Santa Fe), que supo procesar más de dos millones de litros diarios.
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SanCor cuenta con una plantilla de 914 personas, de las cuales 215 están bajo régimen de jornada libre. Además, la cooperativa adeuda salarios desde agosto pasado, ya que los liquida de forma semanal desde 2017. La larga crisis que comenzó ese año llevó a que la empresa se desprendiera de la mitad de sus plantas procesadoras y se quedara solo con seis de ellas, tres en Córdoba y tres en Santa Fe. Al menos, las más relevantes o en funcionamiento.
Son las plantas de Devoto, Balnearia y La Carlota, ubicadas en la provincia mediterránea, y las de San Guillermo (intermitentemente paralizada), Gálvez y Sunchales, donde tiene su sede principal y las instalaciones más importantes, en Santa Fe.
sancor
Los productores lácteos de Santa Fe afirman que no se vería afectado el negocio con el declive de la histórica cooperativa, cuya deuda concursal asciende a 185 millones de dólares.
Esta última es la joya más preciada y el botín por el que, una vez confirmada la quiebra, pujarán varias firmas interesadas. “En Sunchales quedaron los vestigios de SanCor, que tenía todas las marcas propias y después fue vendiendo”, analizó Fernando Belinde, presidente de la Asociación Civil Productores Unidos de Rafaela, en diálogo con Letra P.
El dirigente subrayó que allí la empresa “llegó a procesar más de dos millones de litros diarios”, una cifra considerable si se tiene en cuenta que Santa Fe produce 11.500 millones de litros anuales. Atilra tiene una presencia determinante en la localidad del centro santafesino.
Dos pesos pesados en pugna
En el pasado, SanCor poseía instalaciones industriales de procesamiento lácteo en las localidades de Morteros, Chivilcoy, Centeno, Coronel Moldes, General Charlone, entre otras de menor escala, pero se desprendió gradualmente de ellas vendiéndoselas a diferentes operadores de gran porte, entre ellos, el gigante AdecoAgro en 2017.
adecoagro
Es esa firma, con negocios en Brasil y Uruguay, la que pica en punta en la repartija de activos. “AdecoAgro es el candidato para comprarle lo que queda en manteca y cremas”, arriesgó Belinde. Su afirmación se sostiene en que el gigante de capitales internacionales se hizo de las plantas de Morteros y de Chivilcoy, ambas altamente tecnificadas y con expresas intenciones de “seguir expandiéndose en el sector”.
No es, de todos modos, la única interesada. Tanto síndicos como exempleados de SanCor apuntan a la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) como el otro gran interesado en pujar por quedarse con el activo más jugoso de la cooperativa.
Obsoletas, pero atractivas
La resolución del juez en lo Civil y Comercial de Rafaela, Marcelo Gelcich, que dictó la bancarrota del gigante lácteo por no poder enfrentar la deuda multimillonaria que mantiene con más de 1500 acreedores, determinó un esquema de enajenación de empresa en marcha para proteger el valor patrimonial de las plantas industriales y preservar al personal de la firma.
Allí, el magistrado esgrime que "no hay empresa rescatable" ya que la deuda supera ampliamente el valor de los activos, la actividad industrial es muy reducida y la cooperativa dejó de procesar leche propia en volúmenes significativos.
En este contexto, diferentes fuentes del sector lácteo santafesino concuerdan con dos cosas: si bien las plantas de SanCor están obsoletas, continúan operativas y por lo tanto con capacidad de procesamiento —incluso de aumentar su volumen en caso de que se le apliquen inversiones de mantenimiento y renovación de equipos—; y el sector lechero no se ve afectado por la quiebra de la cooperativa ya que hace años que no procesa volúmenes significativos y los productores migraron a otras empresas.
La quiebra, frenada
El lunes de esta semana, el abogado Aldo Regali presentó un recurso ante el juez Gelcich para apelar la insolvencia de la empresa, bajo el argumento de numerosas irregularidades en la decisión del magistrado, y destacó que el Consejo Asesor puede solicitar la bancarrota, pero la definición de presentar ante la Justicia depende exclusivamente de la asamblea de socios, según la Ley de Quiebras.
Regali representa a un grupo de extrabajadores de SanCor, otro grupo más pequeño de productores y proveedores y a un grupo de asociados de la emblemática cooperativa láctea, que en suma llega a la totalidad de 460 personas.
Sin embargo, el propio juez sostiene en su fallo que la decisión final de la asamblea, a realizarse en Sunchales este jueves 30 de abril desde las nueve de la mañana, no afectaría la resolución judicial en caso de negar la quiebra. De continuar este camino, lo que resta es pasar a licitación los bienes materiales (plantas fabriles, maquinaria, propiedades, vehículos, etcétera) e inmateriales (marca, registros, propiedad intelectual, entre otros), entre ellos la planta procesadora de Sunchales, capital nacional del cooperativismo.
“Pueden pedir la quiebra y está convocada la asamblea de socios para el 30 de abril. Lo que desconcertó fue que, antes de que se realizara, el juez confirmó la bancarrota. Entre otros argumentos, sostuvo que el consejo de administración tiene facultades para solicitar su propia quiebra, algo que la ley niega de forma terminante. El único órgano habilitado para hacerlo es la asamblea”, explicó Regali a este medio.
También señaló que la revocatoria presentada este lunes en el Juzgado Civil y Comercial N° 4 de Rafaela dejaría sin efecto la resolución del juez, otorgando un plazo de hasta 90 días para que la Cámara de Apelaciones se expida sobre el asunto.
“Si la asamblea decide la quiebra, no hay más nada que hablar, pero si decide no hacerlo, estamos trabajando para llevar adelante un plan de salvataje de la cooperativa que consiste en emplear una sociedad anónima (S.A.), donde las acciones clase A pasarán a pertenecer a SanCor por entregar el patrimonio a la S.A. y las acciones clase B a los acreedores. Los accionistas clase C recibirán sus acciones de forma integrativa, la empresa sostendría el capital, los acreedores cobrarán sus acreencias y los trabajadores no quedarían en la calle”, explicó el abogado y agregó que la alternativa presentada cierra el proceso con la elaboración de un fondo de garantía para asegurarle el pago a los productores de la leche entregada a SanCor.