12|11|2021

Vila, Manzano y el ancho lobby del medio

26 de junio de 2021

26 de junio de 2021

El holding informó este miércoles que adquirió el 100% del diario El Cronista. En esta nota del mes pasado, las mil cabezas del monstruo que no para de crecer.

Producto de tanta energía militante, tantas presentaciones judiciales y tanta bala de fogueo, la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual no lo hubiera permitido. Pero el poder del Grupo Clarín y sus satélites, el triunfo de Mauricio Macri y la autocrítica de una Cristina Fernández que sentó a Alberto Fernández en el sillón de presidente derrumbaron la legislación del kirchnerismo más intenso y permitieron ahora, una vida después, que José Luis Manzano y Daniel Vila se quedaran con la distribuidora de luz más grande de la Argentina. Beneficiados por esa carambola de la historia que tiene origen en la fiera resistencia de Héctor Magnetto, los socios bifrontes del Grupo América acaban de conseguir el aval del gobierno del Frente de Todos para entrar a Edenor, la empresa que abastece a tres millones de domicilios y nueve millones de personas. Ya lo recordó Elisa Carrió, tenaz enemiga de la ley de medios pero dueña de una memoria selectiva sin igual, cuando invoco los artículos 24, 25 y 31 de la normativa que impedía a los accionistas de una empresa de comunicación ser propietarios de más del 10% de una compañía de servicios públicos. 

 

Propio de un juego de roles cambiantes, ahora Cristina decidió dejar de lado esa letra muerta y autorizó a sus funcionarios y funcionarias del área para que habilitaran el pase de manos que beneficia al consorcio que lidera Manzano e integra también Mauricio Filiberti. El dictamen técnico del ENRE a favor del exministro del Interior, dicen, se enmarca en la gestualidad de la vicepresidenta -pocas veces reconocida- por preservar la unidad del peronismo, un esfuerzo múltiple que no se restringe al campo de la política y se extiende también al de los negocios.

 

Practicantes desenfadados del juego del poder, los mendocinos tienen trayectorias distintas que se complementan en el aire para enviar un mensaje potente siempre en función de sus intereses. Descifrar sus movimientos detrás de cámara no es sencillo, pero para ver la saga en HD conviene no olvidar jamás una constante: se mueven en tándem con las aspiraciones políticas de Sergio Massa. Si durante la aventura de Macri en el poder hacían picos de lawfare en el prime time, el regreso del peronismo los encontró en busca del equilibrio perdido, junto con el retorno de Massa a la órbita de CFK. Con el reciclaje colaboró a su modo Juan Cruz Avila, que se mudó de pantalla y se llevó con él unas cuantas caras pintadas de amarillo.

 

Ahora, el Grupo América intenta mantenerse a flote entre los polos en C5N y TN en una batalla por el rating televisivo que, según insisten en la calle Honduras, todavía le ganan a LN+. Es un raro experimento de alineamiento con el Gobierno que combina la promoción permanente y detallada de cada movimiento que genera Massa con el desfile repetido de funcionarios del Frente de Todos, la transmisión de actos públicos al viejo estilo de Crónica TV y el lobby televisado de sus accionistas en los negocios que les incumben.

 

Pantalla caliente.

En las últimas semanas, tal vez como nunca, el peso de los dueños de América perforó la pantalla. Así como la larga espera de la venia oficial para la operación Edenor obligaba a cuidar al extremo la relación con el Gobierno, la segunda mención de Cristina en seis meses a la posibilidad de integrar el sistema de salud destrozó los nervios de Claudio Belocopitt, el otro gran accionista del holding, que además es dueño de Swiss Medical.

 

Belocopitt amortizó sus activos con un discurso encendido contra la estatización que reiteró en cadena nacional, pero se expresó con fuerza en los medios de América. Resistente al ácido nítrico, Manzano fue más discreto y obtuvo mejores resultados en su carrera hacia la meta. Al exministro de Carlos Menem lo señalan hace tiempo como dedicado de lleno al negocio petrolero -solo aparece en pantalla cuando participa de algún foro empresario o en casos excepcionales, como el de la muerte de Menem. Sin embargo, ahora negocia en persona con su amigo, el político fugaz Francisco de Narváez, la compra de El Cronista

 

Del directorio también forma parte un cuarto hombre, Gabriel Hochbaum, director de Relaciones Institucionales, parte del Comité Ejecutivo del multimedios y dueño de un arco infinito de relaciones. Amigos desde hace décadas, los emprendedores de América se juntan seguido en Roldán, el restaurante de Vila en el que ahora pagan el cubierto para hacerse ver los que quieren acercarse a ellos.

 

En televisión, pesan en el prime time los conductores que tienen opiniones críticas y están bien asignados los roles. Algunos formadores de opinión se encienden con la crítica al Gobierno quizás para sobreactuar una independencia que es difícil tomar en serio o porque se identifican más con la línea de LN+.

 

 

Según dicen en el gobierno, tanto Viviana Canosa como Baby Etchecopar figuran en el rubro de los permitidos de un canal aliado, aunque otros cuestionamientos duelen más y provocan más llamados. Desde la gerencia bajan dos líneas: una de fondo y una de forma. La primera puede resumirse en una frase que le dijo a Letra P un empresario de buen diálogo con los mendocinos y es señal del cambio de piel obligado por las circunstancias: “No quieren macristas puros”. La segunda es un pedido para la tropa periodistica que le habla a la audiencia: se permite la critica, pero se pide no cruzar la línea de la falta de respeto. 

 

Nueva generación

Si en América y América 24 el que decide en el día a día es el experimentado Daniel Vila, en La Red es Agustin Vila, su hijo, también a cargo de la dirección ejecutiva del grupo desde hace más de dos años. A Vila hijo le reconocen que promueve a las nuevas generaciones en la programación de radio y televisión, aunque se lo nota más sensible a los reclamos del Gobierno. Cerca de Massa, por ejemplo, lo tildan de “camporista”, un poco en broma y un poco en serio, debido a la sintonía fina que tiene con algunos de los altos mandos de La Cámpora. 

 

Quienes defienden al heredero responden que está cansado de la crítica sin fundamento y el enojo de las figuras que ya llevan décadas de exposición. Agustin Vila tiene como mano derecha en la radio a Martin Sierra, un amigo de la facultad que luce más que atento a los deseos del Gobierno. Al margen pero no tanto, la cuestión generacional es, según dice la historia oficial, uno de los ejes de la reconciliación entre Massa y La Cámpora.

 

Después de haber sido, en el origen, socios del cubano anticastrista Jorge Mas Canosa, la diversificación del grupo que fundaron Vila y Manzano lleva a que el holding ya no dependa solo de la pauta publicitaria. Según un informe que los investigadores Santiago Marino y Agustín Espada publicaron en enero pasado en el DiarioAR en base a los últimos datos de propaganda oficial, el Grupo se ubicó cuarto en el reparto de la torta que distribuye la Jefatura de Gabinete y recibió 303 millones de pesos en los primeros 11 meses de 2020 de un total de $4.704 millones. En ese número se incluye lo que recibió Supercanal, la señal de la cablera fundada por Manzano y Vila en Mendoza y San Juan. Pese a las mediciones, la señal encabezo el ránking 2020 en el rubro. “Lo recibido por pauta en 2020 por la empresa cuyana corresponde en un 95% a un canje de deudas que Manzano y Vila consiguieron durante el gobierno de Mauricio Macri, lo que les permitió reducir sus pasivos y mejorar las condiciones de venta de la cablera al grupo inversor CVI Austral de Cargill”, dicen los autores.

 

Como sea, el comportamiento empresario de un grupo de peso aliado al peronismo es ilustrativo para tomar nota de cómo se mueven las familias del establishment en torno al poder y los ciclos de auge y decadencia de los proyectos políticos. Por ahora, alcanza con sintonizar la señal para saber qué piensan los esponsors del exintendente de Tigre de disputas de todo tipo, incluidas las que se dan dentro del FdT. Ejemplo de coyuntura: mientras recrudece en el oficialismo la discusión por la Hidrovía y sobrevuela el fantasma de la estatización, los belgas de Jan De Nul salieron a auspiciar fuerte para preservar la concesión que tienen desde hace un cuarto de siglo, en sociedad con el empresario arrepentido Gabriel Romero, de Emepa. La multinacional belga que se encarga del dragado de la vía troncal no lo hace solo en América, pero busca garantizarse una pantalla amiga. Mas adelante, se verá. Si el pancristinismo perdura, habrá un alineamiento; si fracasa, tal vez haya que mirar hacia la costa de Horacio Rodríguez Larreta y Maria Eugenia Vidal.