01|12|2021

Un pejotista K con la cara pintada reemplaza a la agobiada Losardo

11 de marzo de 2021

11 de marzo de 2021

Tras el delay de Fernández, llega al Ministerio de Justicia un hijo del PJ tradicional y ducho en el barro judicial. Un duro para la guerra que declara CFK.

Martín Soria será el nuevo ministro de Justicia para impulsar la quimérica reforma judicial que anhelan el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, se supo finalmente este lunes después de diez días de misterio. Desde la tranquila General Roca, llegará un duro de la política de Río Negro a una de las carteras más calientes de un gobierno que, al menos en el discurso, tiene la premisa de refundar la estructura de un poder fundamental del Estado.

 

Como publicó Letra P, Soria era uno de los posibles reemplazantes de la ministra Marcela Losardo desde el minuto uno, y en la Casa Rosada lo ponderaban como el mejor posicionado, por contar con el aval de CFK. No obstante, la dilatada decisión presidencial pareció hacer flaquear sus acciones con el correr de las horas.

 

“Conoce el Poder Judicial. Los temas judiciales son su pasión. En esta etapa tiene un gran desafío. Su juventud, ganas y formación le van a permitir destacarse”, aventuró ante Letra P un legislador rionegrino peronista, de vasta experiencia, que conoce mucho a Soria. Integrante de las comisiones de Justicia y de Juicio Político de la Cámara de Diputados, el pasado reciente le dio credenciales dentro de la coalición de gobierno para emprender la batalla de los tribunales. Es un hombre del Partido Justicialista (PJ) que tiene diálogo con los socios mayoritarios del Frente de Todos. Acompañado de otras figuras que se trenzan a menudo con la oposición, como los legisladores Rodolfo Tailhade y Eduardo Valdés, avanzó en presentaciones judiciales de alto impacto sobre la denominada Mesa Judicial del macrismo y el lawfare denunciado por el cristinismo.

 

Dio el puntapié inicial mediados de 2020, cuando objetó al camarista federal Martín Irurzun ante el Consejo de la Magistratura. La última alcanzó al presidente de la Cámara Federal de Casación, Gustavo Hornos, del que hizo público varias visitas a la Casa Rosada durante el gobierno de Cambiemos. “Ingresaba sin pedido de audiencia al despacho de Mauricio Macri y se quedaba cuatro horas”, denunció el patagónico.

 

Con 45 años, Soria no es kirchnerista puro, es un aliado de las huestes de CFK. Como su padre, "El Gringo" Carlos Soria, transitó la senda del archivado Frente para la Victoria (FpV) y hoy fluye por el Frente de Todos. Luego de dos mandatos como intendente de su ciudad, desde el Alto Valle forjó en 2019 su candidatura provincial, pero no le alcanzó. Un cierre de listas sin La Cámpora ni el denominado pichettismo residual le quitaron el volumen necesario para imponerse a la actual mandataria, Arabela Carreras. En un distrito de electorado tradicionalmente antiperonista, el voto útil trasvasó el respaldo del PRO y la UCR a Juntos Somos Río Negro, que contó con la tropa de Miguel Ángel Pichetto como aliada. Con el candidato a vicepresidente de Macri, Soria tuvo diferentes momentos, algunos mejores y otros peores. El salto del exsenador a JxC terminó de romper cualquier diálogo. “Con su padre nos entendíamos, pero el pibe es cosa seria”, le confesó Pichetto a este cronista.

 

Una vida

Martín Soria comenzó su carrera en los tribunales porteños cuando estudiaba Derecho y regresó en 2007 al pago chico para convertirse en una de las nuevas figuras del peronismo en la Legislatura provincial, con la bendición del apellido. Como diputado provincial, se destacaba por un estilo estruendoso, similar al de su padre, el caudillo del PJ de pasado menemista y duhaldista que, en aquel momento, era el intendente de General Roca.

 

Por entonces, un escándalo de corrupción empezaba a desmoronar el gobierno de la UCR, que había manejado la provincia por casi 30 años. La denuncia por sobresueldos que afectó a medio gabinete del gobernador radical K Miguel Saiz lo hizo trascender. “Se confirma la elocuente ilegalidad, la discrecionalidad y la arbitrariedad de los sobresueldos que desde 2003 se repartieron estos funcionarios corruptos", clamaba entusiasta Soria en el parlamento. Con aquellos sucesos, más el peso propio de un partido desgastado, sumergido en internas, la UCR se desplomó.

 

El triunfo del peronismo en la provincia en 2011 fue histórico. Martín heredó la intendencia de su padre y el Gringo llegó a la gobernación, pero a 20 días de asumir, el 1 de enero de 2012, su esposa, Susana Freydoz, lo mató de un tiro en una discusión doméstica. Atravesado por la tragedia familiar, el doble ciclo de Martín Soria en el municipio roquense (entre 2011 y 2019) estuvo signado por su oposición al oficialismo rionegrino. Se cansó de señalar los desajustes económicos de la provincia bajo el mando de Weretilneck. Como intendente, dejó de recorrer los juzgados, pero no abandonó las formas. Así alimentó un perfil sin filtros, confrontativo.

 

En 2019, cuando buscaba cumplir el sueño familiar de devolverle la provincia al PJ, logró que se frenara la re-reelección de Alberto Weretilneck, que había pasado por diferentes instancias provinciales. "No vamos a quedarnos con lo que dicen impresentables designados a dedo", advertía sobre los integrantes del Superior Tribunal de Justicia (STJ), todos de notable relación con el poder provincial.

 

La semana pasada, la justicia local le dio una buena noticia y lo sobreseyó en una causa que investigaba el cobro de "aportes voluntarios" a funcionarios del gabinete municipal por 450 mil dólares en sus tiempos de intendente de Roca. El sobreseimiento fue confirmado por la fiscal jefa de Río Negro Teresa Giuffrida, quien decidió al mismo tiempo enfocar la investigación en los funcionarios del área contable del municipio rionegrino tras reconocer que existieron "aportes voluntarios".

 

La denuncia indicaba que todos los integrantes del gabinete municipal durante la gestión de Soria entregaban mensualmente, en promedio, un 6% de su sueldo al entonces jefe comunal. Si la causa era un motivo para que Fernández no lo designara en lugar de Losardo, los tribunales rionegrinos resolvieron el escollo.