X

El futuro de Macri en el posmacrismo

La táctica de movilizar a su núcleo duro y el repunte en las urnas le dieron sobrevida al Presidente. Ahora el objetivo es liderar la oposición, enfrentándose a ex subordinados como Vidal y Larreta.
Por 03/11/2019 10:26

Mauricio Macri cuenta que el 11 de agosto comenzó a revivir una pesadilla. Lo admitió en la intimidad, después de la fatídica conferencia de prensa que ofreció al día siguiente, cuando desnudó sus impulsos. Eludió las recomendaciones de moderación y les echó la culpa a los votantes del kirchnerismo por la suba del dólar. Según sus propias palabras, la derrota sufrida en las PASO fue un trauma tan duro como el secuestro que vivió hace 25 años. La depresión presidencial no solo se conoció por el rostro demudado que exhibió durante el mes de las PASO. Fue confirmada por los ministros que sobrevivieron a su “corrosivo” malhumor y por los indiscretos integrantes del entorno que reflejaron el preocupante cuadro emocional del líder del PRO, solamente alterado cuando lo visitaba Guillermo Cóppola, un viejo conocido.

La zozobra presidencial fue contagiosa. Incluso se extendió durante el road show proselitista que hizo por 30 ciudades, bautizado como la caravana del #SíSePuede. Ya con la derrota definitiva a cuestas a manos del peronismo, en la Casa Rosada aseguran que los peores pronósticos no se materializaron. La pesadilla no regresó para el Presidente desde el resultado del domingo y este martes les dijo a su gabinete que buscará liderar la futura oposición. El 40,3% de los votos, gracias a nuevos dos millones de sufragios respecto a las PASO, fue el principal antídoto para Macri.

 

 

También lo fue para su futuro, porque en menos de una semana pasó de un posible retiro silencioso a la pretensión de erigirse como principal antagonista del peronismo. Fue el objetivo básico de la caravana que rompió con todas las concepciones de comunicación política que manejaba el Gobierno hasta entonces. Los dividendos de alambrar y sacar a la calle al núcleo más duro e ideologizado de Cambiemos le quitaron la angustia a Macri y lo devolvieron a la carrera política, aunque todavía le faltan cuarenta días para entregar el mando al presidente electo Alberto Fernández

Con "la derrota digna", el margen de maniobra para ordenar su salida es por ahora mayor, a pesar de la situación de la economía y la aplicación extrema del cepo. El último mes de mandato es la última pieza que definirá el rol que finalmente adopte el líder del PRO en 2020, aunque resta una tercera pieza clave: los codazos que deba soportar para ordenar el liderazgo del partido que creó y financia desde 2003.

 

 

Envalentonados por la química de la caravana del #SíSePuede, los mismos miembros del entorno presidencial que hace dos meses no podían salir de la angustia -y hablaban de la contención de Cpppola- ahora aseguran que “hay Macri para rato”. Ahora aseguran que el Presidente buscará retomar la iniciativa luego de un “breve descanso”, con el objetivo inicial de conducir a una oposición cuyos votos “le pertenecen”. Una visión totalmente opuesta a las que se ventilaban la semana pasada cerca de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y en los despachos del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta.

 

 

Para la mandataria provincial su derrota no tuvo costados agridulces. Desde el domingo, la única coincidencia que comparte con el Presidente es la sensación de alivio. Cuando reconoció su derrota dijo que Dios le había dado un descanso. En el primer piso de la Casa Rosada sostienen con sorna que "ahora el postvidalismo es una posibilidad mucho más concreta que el postmacrismo que inventaron en La Plata".  En el entorno de la gobernadora saliente anticipan que a partir de diciembre su suerte ya no estará atada a la de Macri. “Hace rato que ella no le debe nada a Mauricio, es al revés”, insiste uno de los colaboradores de mayor confianza que tiene Vidal, mientras coordina parte de la interlocución anticipada que mantienen sus funcionarios con los posibles sucesores que designó Axel Kicillof, el inesperado competidor del Frente de Todos, cuya vitalidad también deprimió a la gobernadora. 

 

 

A diferencia de las dudas que pueblan la transición que pueda encabezar Macri, cerca de Vidal aseguran que ese proceso ya comenzó y que la gobernadora, “sea cual sea el destino que elija el Presidente, buscará mantener su identidad tanto en la provincia como dentro del PRO”.

Las aclaraciones ventiladas desde La Plata confirman que Vidal posiblemente sea una de las primeras figuras en poner reparos al piloto automático que podría adoptar Macri a partir de 2020, ahora que se autoproclamó como único dueño de los votos de Juntos por el Cambio y del partido amarillo.

 

 

El caso de Larreta resulta más escarpado aún. Este domingo fue el único dirigente del PRO que sobrevivió a la derrota del oficialismo. Su ánimo es mucho mejor que el de Macri. Lo mismo pasa con su futuro, aunque dentro de cuatro años posiblemente deba medirse con su jefe político. El alcalde reelecto también tiene ambiciones presidenciales y en 2023 podría reclamar su oportunidad. Las urnas confirmaron su mejor pronóstico de victoria en primera vuelta, con el 55% de los votos. Zafó de una experiencia tan indeseable para él como para Macri, porque si había segunda vuelta en la Ciudad a Larreta no le quedaba otra chance que iniciar el “postmacrismo” a partir de este lunes, con el objetivo de despegarse del presidente saliente para evitar una pérdida aún mayor de votos.

 

 
 
 

Desde el domingo hay menos interrogantes en el camino de espinas que tiene Macri por delante para posicionarse como el jefe indiscutido de la oposición. El derrotero imaginario que pronostican sus funcionarios más fanáticos dibuja una eventual candidatura a diputado nacional en las elecciones de medio término de 2021, luego de una activa oposición a partir del año próximo, promocionada desde la presidencia del partido PRO, una iniciativa que ahora impulsa el jefe de Gabinete, Marcos Peña. En Balcarce 50 acotan que el objetivo de ocupar ese sillón va más allá de obturar y controlar las internas propias. Incluye fortalecerlo frente a sus dos competidores por derecha: el economista ultra liberal José Luis Espert y el ex veterano de Malvinas y ex funcionario macrista Juan José Gómez Centurión. En el PRO confían que la catapulta de los votos del domingo es el un combustible necesario para mantener al partido amarillo con iniciativa a partir del año próximo, pero con una resolución de su liderazgo a favor de Macri. 

El éxito de su sobrevida política también puede transformarse en una retaguardia menguante por las causas judiciales que se tramitan en tribunales y que podrían depararle un largo y sinuoso camino que, como la depresión de agosto, también le quita el sueño. En su entorno aseguran que "empoderado" podría resistir mejor.