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La derrota triunfal del #SíSePuede

La estrategia electoral le permitió una remontada que no le alcanzó para forzar el ballotage ni para tapar la crisis que deja, pero le dio espalda para la transición y sobrevida como líder opositor.

La estrategia electoral le permitió una remontada que no le alcanzó para forzar el ballotage ni para tapar la crisis que deja, pero le dio espalda para la transición y sobrevida como líder opositor.

Por 27/10/2019 21:23

"Esperen que acá no hay nada resuelto". Corrían las 19 y un vocero gubernamental, que acude a las reuniones de gabinete, pedía calma ante la ansiedad de los periodistas por el resultado y cómo estaba viviendo el presidente Mauricio Macri los minutos finales antes de empezar a conocerse los resultados oficiales del escrutinio provisorio. Con más del 88% de las mesas escrutadas, el Presidente recuperó el clima de derrota abismal de las PASO y se va de la Casa Rosada con otro talante, bajo el imperio del shock de optimismo de las marchas del #SíSePuede que, a fuerza de calor y clamor popular, lo hizo levantar diez puntos y achicar la diferencia con Alberto Fernández que, sin embargo, superó el 45% de los votos y sacó a Cambiemos de la cancha en primera vuelta.

La foto de este domingo muestra a un Macri mucho mejor parado que hace una semana, cuando parte de la dirigencia política lo daba afuera después del 10 de diciembre y las internas palaciegas de Cambiemos estaban a flor de piel. El Presidente fue de menor a mayor: sufrió una golpiza -él la definió como un "palazo" en agosto-, modificó los planos de la campaña, fue embestido en el primer debate y mejoró en el segundo, poniéndose en lugar de protagonista y jugando a la grieta, como en toda la campaña. Sin embargo, el árbol no puede tapar el bosque: el líder del PRO deja Balcarce 50 sin poder renovar su mandato y con peores variables macroeconómicas que las que encontró al asumir, por decirlo suavemente.

 

 

A diferencia de lo que hizo durante toda la campaña, Macri ensayó un discurso medido y de cordura desde el escenario del búnker de Costa Salguero, donde por segunda vez en 14 años experimentó una derrota electoral. El Presidente le bajó un cambio a la polarización y felicitó públicamente al candidato vencedor, con quien se comunicó por teléfono y a quien invitó a desayunar a la Casa Rosada este lunes para motorizar una "transición ordenada".

Para lograr este descuento y apuntar a una sobrevida después de dejar el Gobierno, el Presidente arrió todas las banderas que desplegó durante los últimos tres años. Especialmente en lo que refiere al proselitismo electoral. Para las PASO, el oficialismo se entregó al manejo de herramientas tecnológicas para encarar la campaña con la microsegmentación y la plataforma de voluntariado Defensores del Cambio como estrellas de la campaña digital. Hubo poca presencia en las calles, discursos cortos, se esquivó la épica y se posicionó a la polarización con el kirchnerismo como la viga maestra de la campaña, un diseño a la medida de lo que siempre trabajaron el jefe de Gabinete y campaña, Marcos Peña, y el asesor Jaime Durán Barba.

 

 

El Gobierno modificó diametralmente su estrategia. No marginó al marketing ni al Big Data, pero subsumió esas herramientas a la política tradicional: con el nacimiento de la gira del #SíSePuede, Macri apostó a la mística, la calle, el abrazo y el calor humano. Ese tour de marchas y concentraciones por la Argentina tuvo dos metas: levantar la performance electoral y, al mismo tiempo, posicionarlo como un dirigente que seguirá en el redil política. Hace semanas, Letra P contó sobre el grupo de templarios que animan Peña y el radical Daniel "El Tano" Angelici, que pelean por garantizar la presencia de Macri en la arena política en el reagrupamiento opositor al peronismo. "El Gato tiene varias vidas. Y se va con el apoyo de más del 40% de los argentinos", dicen en la Jefatura de Gabinete, pese a la derrota.

Este panorama abre un interrogante gigante para lo que viene: ¿aceptará Macri el triunfo de la política y la campaña tradicional para dejar a un costado el marketing, el Big Data y la leyenda -vencida- de que se puede gobernar la Argentina sin "hacer" política? Eufemismos afuera, ¿el Macri opositor seguirá recostado en los consejos de Peña? A pesar de los magullones de sus propios compañeros de elenco, el Presidente respaldó en todo momento a Peña, incluso públicamente, cuando dijo que las críticas hacia su funcionario más fiel eran cuestionamientos hacia él.

 

 

Para despejar un poco las dudas sobre sus próximos pasos, Macri advirtió que junto con su compañero de fórmula, Miguel Ángel Pichetto, seguirá "trabajando juntos por nuestra Argentina". En ese sentido, destacó que está dispuesto a contribuir a una "oposición sana, constructiva y responsable, que puede reafirmar las conquistas logradas".

Esa definición, en tiempos de zozobra por una derrota electoral, vuelve a encerrar más dudas sobre el futuro de Cambiemos. ¿Cómo conjuga esa idea con la campaña visceral de polarización y grieta con el kirchnerismo? Macri dijo lo que dijo, flanqueado por toda su tropa, mezcla de núcleo duro y funcionarios históricos del PRO pero sin Elisa Carrió, que escuchó su discurso desde la casa de la flamante diputada nacional Mariana Zuvic. "En vigilia por la República", tuiteó, a poco de conocerse la tendencia. Un mensaje, a priori, distinto al que quiso marcar el Presidente.

En el búnker de Costa Salguero, el VIP estaba dividido en tres sectores y tres climas: la pata bonaerense miraba con seriedad el contundente triunfo de Axel Kicillof, el reelecto jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y su grupo festejaba a los gritos, mientras que en el vértice macrista había un sabor agridulce. No obstante, en la Casa Rosada se respira un aire de tensa tranquilidad. "Ya no pueden hablar de un batacazo y esto nos deja mejor parados para la transición", le dijo a Letra P un funcionario que acompañó a Macri a votar por la mañana de este domingo.

 

 

La derrota triunfal del #SíSePuede es, naturalmente, un escenario ambiguo. Macri perdió su reelección, aunque vuelve a ensombrecer el proceso de sucesión y abre un sinfín de interrogantes sobre cómo se parará Cambiemos desde el 10 de diciembre. "Esto recién comienza y, como les prometí, más juntos que nunca vamos a estar ahí para defender los valores en los que creemos", avisó.