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El alter ego de Vidal se retira a cuarteles privados. También Stanley. ¿Vuelven al llano o zafan de Macri? La discusión sobre la paternidad de la derrota precoz.

Por 30/10/2019 10:25

Ya antes de la derrota en las elecciones del domingo pasado en la provincia de Buenos Aires, Federico Salvai lo tenía decidido. El jefe de Gabinete de María Eugenia Vidal tomará distancia de la política a partir del 10 de diciembre. Después de 22 años ininterrumpidos en la actividad pública y 12 pegado a Vidal, Salvai decidió dar un paso al costado y replegarse sobre el sector privado. Abrirá un estudio jurídico y no buscará ocupar ningún cargo público de los que la gobernadora deberá llenar en su nuevo rol de jefa de la oposición bonaerense durante el mandato de Axel Kicillof.

De vínculo permanente con intendentes, diputados y dirigentes del peronismo que se preparan para volver al gobierno, Salvai no romperá su lazo con Vidal ni abandonará la política, como anunció con estruendo en las últimas horas Elisa Carrió. Pero sus esfuerzos no estarán concentrados únicamente en la tarea ambiciosa de construir el posmacrismo o conducir a los intendentes y bloques opositores al peronismo de la provincia, la misión que ya encara la candidata derrotada.

Mano derecha y operador principal de la gobernadora durante los últimos cuatro años, Salvai fue el gestor de varios intentos que murieron en el primer piso de Balcarce 50 en el último año: el adelantamiento de las elecciones en el territorio madre de todas las batallas, la movida para llevar colectoras, el reclamo del Fondo del Conurbano... todo terminó en el rechazo de Macri, Marcos Peña y Jaime Durán Barba.

 

 

ALTAS DIFERENCIAS. Desde que se desató la corrida y la crisis comenzó a pegar fuerte en el Gran Buenos Aires, la visión de Salvai chocó de manera recurrente con la escuela del optimismo de la Casa Rosada. Los sondeos que manejaban en la gobernación mostraron siempre una distancia imposible de suturar entre Macri y Cristina Kirchner. Aunque ahora los renacidos Macri y Peña le facturan a Vidal que no puso todo para alumbrar el milagro amarillo, la imagen del Presidente era la que actuaba como mochila de plomo en el conurbano. Por eso, los intendentes escondieron al ingeniero en la campaña y en los afiches.

Desde que se desató la corrida y la crisis comenzó a pegar fuerte en el Gran Buenos Aires, la visión de Salvai chocó de manera recurrente con la escuela del optimismo de la Casa Rosada.

Las diferencias de diagnóstico entre el vamos bien del núcleo duro presidencial y el aire que se respiraba en La Plata surcaron toda la campaña. Más allá de la buena relación personal de Salvai con Peña y de su pertenencia a la mesa chica del macrismo, el principal funcionario de Vidal nunca dejó de asombrarse ante la fe macrista.

El contraste era tan grande, que Salvai armó una lista de legisladores en la que fumigó a la oposición interna -el sector de Emilio Monzó quedó entre los más afectados- y se apoderó de todos los lugares para ubicar ahí a los miembros del Ejecutivo bonaerense. Vidalistas y peronistas del colaboracionismo lo advirtieron al instante: era la admisión de que el tiempo de Vidal en la provincia estaba acabado. 

Salvai ya comunicó la decisión a su entorno para que busque reubicarse en la nueva etapa que se abre. Según dijeron a Letra P fuentes cercanas al todavía jefe de Gabinete, la mano derecha de Vidal está entre los que advierten sobre la “lejanía” del sistema político con respecto a la sociedad y sostiene que los políticos no deberían vivir indefinidamente en la burbuja de un cargo público. “Dice que es algo saludable tomar un poco de distancia”, afirman en las oficinas del Museo Ferroviario, donde el vidalismo montó su base de operaciones porteña.

 

 

STANLEY TAMBIÉN. Salvai piensa replegarse en el rubro privado por un lapso que puede coincidir con los por lo menos cuatro años que el macrismo y la alianza Cambiemos pasarán a la intemperie del poder, en la Nación y en la provincia. Ligado a Horacio Rodríguez Larreta por la misma sintonía que Vidal, forma parte de la generación que recibió una educación política previa a la del macrismo y se inició en el peronismo.

Salvai piensa replegarse en el rubro privado por un lapso que puede coincidir con los por lo menos cuatro años que el macrismo y la alianza Cambiemos pasarán a la intemperie del poder.

Nacido en Salta hace 42 años, Salvai llegó a la Capital a los 17 años y se graduó como abogado en la Universidad Kennedy. Después de un paso fugaz como periodista de Canal 11 de Salta, se sumó al peronismo de la mano de María Laura Leguizamón y debutó como funcionario de minoridad durante el último gobierno de Eduardo Duhalde. Era jefe de división de la Auditoría General de la Ciudad, en 2008, cuando Vidal lo nombró jefe de Gabinete del Ministerio de Desarrollo Social porteño, el cargo que después heredó su esposa, Carolina Stanley.

Después de cuatro años en la montaña rusa del macrismo gobernante, con la derrota contundente sobre las espaldas, la sombra de Vidal se apresta a tomar distancia de la política intensa que propone Macri. Lo mismo, dicen en la Casa Rosada, proyecta hacer la ministra Stanley, por una temporada más larga. Abogada recibida en la UBA, hija de un banquero estelar de los años noventa, la cara amable durante el ciclo del ajuste amarillo también apuesta a darse un respiro. La ministra que Durán Barba pensó, en más de una oportunidad, para acompañar al egresado del Cardenal Newman en la fórmula presidencial, ahora proyecta pasar un buen tiempo alejada de las primeras líneas del PRO.