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Las mayorías de Larreta

El alcalde quiere superar a Macri y tener una Legislatura controlada. La elección del domingo podría facilitar el sueño del quórum propio. El compromiso del “bloque único”.
Por 21/10/2017 10:50

Mauricio Macri lo intentó en tres oportunidades y no lo logró. Horacio Rodríguez Larreta, su sucesor, va por la segunda elección y está a punto de conseguirlo. La literatura indicaría que el alumno superó al maestro y la política lo comprobaría: de repetirse este domingo el resultado de las PASO, el Gobierno porteño tendrá mayoría propia en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sería una mayoría de 34 votos, que traspasa por tres el número necesario para fijar quórum propio. Esa cantidad de legisladores permite, además, la sanción del Presupuesto en soledad, la toma de deuda y la rezonificación de terrenos, entre otras normas.

Con 31 bancas el oficialismo puede iniciar una sesión sin precisar de la oposición. Al mismo tiempo, la oposición jamás podría encarar una sesión especial, que en la Ciudad suelen poner contra la espada y la pared al Ejecutivo. En esas reuniones se debate un temario específico y, generalmente, ocurren en el marco de crisis o cuando distintos bloques políticos coinciden en interpelar a un funcionario o en reclamar explicaciones sobre determinados hechos de gestión.

Este tipo de sesión se convoca mediante una carta que se dirige a la vicepresidencia primera de la Legislatura, siempre en manos del oficialismo. Se precisan únicamente 20 firmas de diputados. Sin embargo, para que comience la sesión es necesario que haya 31 bancas ocupadas. Siguiendo esta lógica, la oposición jamás podría reunir esa cantidad: De los 60 legisladores con que cuenta la Ciudad, Vamos Juntos podría tener 34 ediles contra 26 de la oposición. La matemática juega en contra de los bloques opositores. Algunos ya se ilusionan con que la política incline la balanza: ¿Cómo será la convivencia entre los diputados de Elisa Carrió, Graciela Ocaña y Rodríguez Larreta?

 

 

Hace meses se comprometieron los tres para que a fin de año debute en la Legislatura el bloque único Vamos Juntos, que integrarían PRO, Coalición Cívica, Confianza Pública y también Radicales en Cambiemos. En el peronismo como en el grupo de representantes de Martín Lousteau aspiran a que la unidad expresada en campaña sufra desperfectos conforme avance la agenda legislativa. La última semana de proselitismo echó nafta sobre esa posibilidad: tras sus polémicos dichos en torno a la desaparición de Santiago Maldonado, Carrió reavivó una guerra de nervios con la Casa Rosada y hasta dijo estar “abandonada por el mundo político”.

El desafío del oficialismo será sumar seis bancas para llegar al preciado número de 40 votos, que abre la puerta para concesiones de dominio público de más de cinco años, como ocurrió recientemente con el Tiro Federal.

La situación sería paradigmática para el PRO porque Macri jamás lo logró, aunque sus distintos articuladores en el Palacio Legislativo, desde Diego Santilli hasta Cristian Ritondo y Álvaro González, llegaban a un entendimiento con la oposición, principalmente con el Frente para la Victoria.

La mayoría propia de 31 (o más) también la experimentó el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. Tras ser relecto en 2003, asumió con un bloque numeroso pero heterogéneo. Las internas de su espacio disolvieron cualquier posibilidad de acuerdo y la convivencia se volvió imposible.

 

 

El desafío de Larreta pasará también por la coordinación de ese bloque único con los aliados, que sería una novedad. Hasta ahora, ese esquema funciona mediante la figura de interbloque y con los mismos espacios que comparten la boleta que encabezan Carrió y Andrés “Andy” Freire. El interbloque no está estipulado en el Reglamento Interno del Poder Legislativo capitalino y es una construcción de los distintos bloques para convivir pacíficamente. Al PRO le sirvió desde 2009 para que el FpV no se desintegrara y colaborara con las mayorías necesarias para el gobierno de Macri, mientras que al kirchnerismo le fue esencial para mantener el lugar de segunda minoría y reclamar la vicepresidencia segunda del Cuerpo y espacios en organismos gubernamentales.

En la actualidad, el kirchnerismo está partido en dos en la Legislatura: por un lado el Bloque Peronista y, por el otro, el Frente para la Victoria. Se prometieron aunar esfuerzos para avanzar hacia un bloque común, pero la definición vendrá después de la elección. Hay quienes sostienen que una derrota de Cristina Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires podría disolver ese principio de unidad.

Años atrás, el macrismo miraba de cerca estos procesos internos del kirchnerismo porque prefería negociar con el FpV antes que con el sector de Lousteau o los infranqueables legisladores de Carrió. Ahora, confía en al menos emular la elección de agosto y prescindir de otros actores de la oposición. Sin embargo, en la mente de quienes dominan la agenda legislativa del oficialismo siempre rebota una frase de Larreta: “Cuantos más votos, mejor”. El alcalde siempre reclamó más votos de los necesarios para sancionar leyes clave e investirlas de consenso político. El pedido siempre fue respetado, incluso cuando algunas normativas podrían haber salido con menor apoyo.

 

 

Larreta logró una conexión inédita con la Coalición Cívica que se traduce en el récord de las PASO. ¿Se revalidará el 50,13% de las primarias? El oficialismo cree que es leve el impacto de las desafortunadas frases de Carrió sobre el caso Maldonado y se repetirá el escenario. La meta para octubre es subir dos puntos con respecto a agosto y, de acuerdo a cómo les va a las otras fuerzas políticas, eso podría derivar en más legisladores para la alianza Vamos Juntos. En números, siempre que se replique lo que aconteció en agosto, el objetivo es 17 legisladores porteños y nueve diputados nacionales.

En la práctica cotidiana implicaría un tránsito cómodo para Rodríguez Larreta en el Parlamento. Ante ese marco, el trabajo parlamentario se centrará en buscar los seis votos restantes para alcanzar los 40 apoyos.

Desde que Macri asumió en 2007, el PRO en la Legislatura fue la primera minoría. Ahora Larreta podría, al fin, tener su primera mayoría. Propia y dispuesta a votar las leyes que envíe desde la Jefatura de Gobierno.