El peronismo federal traza su rumbo en Parque Norte: la macro no se toca, horizontalidad y deskirchnerización
Olmos, Tolosa Paz y Michel organizaron un encuentro con la mirada puesta en 2027. Se sumó Federico Achaval. Orden macroeconómico y RIGI, novedades del discurso.
El peronismo federal traza su rumbo en Parque Norte: la macro no se toca, horizontalidad y deskirchnerización.
Con la mirada puesta en el armado 2027 y novedades en el discurso económico, un sector del peronismo que busca representar a las provincias y no responde a la conducción de ningún referente nacional se reunirá este viernes 1 de mayo en Parque Norte para celebrar el Día del Trabajador y empezar a discutir un nuevo programa de gobierno.
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La organización del encuentro estuvo a cargo del presidente de la Auditoría General de la Nación Juan Manuel Olmos, la diputada Victoria Tolosa Paz (Buenos Aires) y los diputados Guillermo Michel (Entre Ríos) y Omar Félix (Mendoza), quienes vienen trabajando juntos en la cámara baja desde diciembre. A ellos se unió en las últimas semanas el intendente de Pilar, Federico Achaval.
“El peronismo debate para una alternativa nacional” es el lema que eligieron para la convocatoria, que pretende reunir cerca de mil dirigentes, que participarán de tres comisiones: desarrollo federal, trabajo con inclusión y economía y producción. Se espera asistencia de representantes de todas las provincias.
El peronismo siempre fue protagonista de los procesos de reconstrucción económica y social de la Argentina, después de los gobiernos que han pensado un país para pocos perjudicando la vida de millones de argentinos.
A pesar de las críticas al plan económico de Javier Milei, el peronismo que se reunirá este viernes en Parque Norte presentará un discurso que podría llegar a sonar tranquilizador para el establishment, y que está a tono con los ejes que el libertario logró imponer frente a la sociedad: la necesidad de sostener el equilibrio fiscal y lograr estabilidad.
En los paneles se hablará de “orden macroeconómico” y de la generación de riqueza como condición necesaria para el desarrollo, ejes rectores del peronismo clásico. “Un país en serio”, como rezaba la campaña 2003 de Néstor Kirchner, que pueda resultar “creíble” para la ciudadanía. Del orden en la administración de los recursos y la gestión hablará, por ejemplo, el intendente Achaval, que asistirá acompañado por otros intendentes que no están enrolados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), de Axel Kicillof, ni en La Cámpora. La idea, dicen, será llevar ejemplos prácticos.
Otra novedad será la inclusión en la agenda del debate sobre la reducción de las retenciones y la decisión de sostener los proyectos que ya ingresaron al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), principalmente vinculados con la minería. Los dirigentes que forman parte del espacio entienden que “son derechos adquiridos” que ya no pueden afectarse, y que son vitales para la economía de las provincias en las que están instalados. Se discutirá, en todo caso, cómo se pueden integrar con cadenas de producción locales.
La cuestión de las retenciones también marcará una nueva etapa y será clave para atraer la presencia de dirigentes de provincias muy ligadas a la actividad agropecuaria. No habrá que hacer demasiados malabares para explicar el cambio de discurso. La puerta quedó abierta a partir de la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que establece una rebaja generalizada de retenciones, excepto para la cadena soja, para la que aplica un 14%.
Cerca de las provincias, lejos del kirchnerismo
La decisión de los organizadores de avanzar en la discusión de temas que contemplan la problemática de las provincias buscará acercar dirigentes que hace tiempo están fuera de las mesas de decisión del peronismo ambacéntrico y de las discusiones entre el cristinismo y Kicillof, que copan la agenda.
Entre los asistentes se contarán, por ejemplo, referentes de Salta alineados con Gustavo Sáenz, e intendentes de Córdoba que responden a Martín Llaryora. La delegación cordobesa tendrá alrededor de 30 integrantes y su presencia marcará una novedad en la relación del peronismo de esa provincia con el resto del país. La división persiste desde la discusión por la resolución 125, en 2008, cuando Juan Schiaretti era gobernador y Cristina Fernández de Kirchner, presidenta. Todo se agudizó en 2013, con la crisis policial, con José Manuel de la Sota como mandatario cordobés.
Ahora, bajo el mando de Llaryora, parece haber una incipiente integración. El gobernador mantuvo varias conversaciones con Tolosa Paz y avaló la presencia de los intendentes para discutir temas económicos.
Fue clave para destrabar las asistencias de dirigentes de todo el país la decisión de los organizadores de plantear una discusión “horizontal”, que no estará teñida por la pertenencia a ningún sector del peronismo. No habrá referencias al kirchnerismo, a Cristina, a Kicillof, ni a Sergio Massa. Tampoco habrá referentes de La Cámpora ni estará Miguel Ángel Pichetto, a pesar de que mantiene una relación aceitada con el grupo. Entre los asistentes estarán, también, dos de los cosecretarios generales de la CGT, Jorge Sola y Cristian Jerónimo.
Los llamados a CFK y Axel Kicillof
Para mostrar que el armado “no es en contra de nadie”, sino que busca plantear las discusiones del peronismo para 2027, los organizadores del encuentro se comunicaron en la previa con dirigentes nacionales o que ya manifestaron sus deseos de avanzar en un armado nacional, como Kicillof. Fue Olmos el encargado de hablar con el gobernador para contarle los detalles de la convocatoria.
También recibieron llamados Cristina, los senadores Sergio Uñac y Gerardo Zamora, gobernadores como Ricardo Quintela y el excandidato presidencial Massa. Ninguno fue invitado, ya que la idea del encuentro es poner el eje en el debate sin entronizar referentes ni levantar posibles candidatos.
Aunque todavía resta saber si el Gobierno conseguirá los votos para derogarlas, el espacio promueve que la competencia interna del peronismo se dirima en 2027 mediante el uso de las PASO. Sus impulsores creen que la competencia debe abrirse entre todos los que quieren ser candidatos, pero que previamente deberá acordarse un programa de gobierno que evite que, en caso de ganar las elecciones, el peronismo repita la experiencia fallida del Frente de Todos.