Santa Fe: Daniel Erbetta asoma como el próximo presidente de la Corte Suprema cuando renuncie Rafael Gutiérrez
Las salidas del actual titular y de Falistocco aceleran la sucesión: cómo se activaría. El puente entre los históricos que se van y la nueva etapa judicial.
El juez que llegó al tribunal en diciembre de 2007, después de tres décadas de ejercicio profesional y una extensa trayectoria académica en derecho penal, aparece hoy como el candidato natural para conducir la Corte en 2027.
No obstante, su posible desembarco en la presidencia tiene una particularidad: no será el jefe de una Corte consolidada, sino el encargado de administrar la transición entre dos épocas del Poder Judicial santafesino.
Luego, con las proyectadas salidas de Gutiérrez y Falistocco ingresarán el juez federal de Reconquista Aldo Alurralde y la abogada radical y rosarina Jorgelina Genghini, dirigente del mundo profesional e integrante de la Federación Argentina de Colegios de Abogados y vocal del Consejo de la Magistratura.
La renovación de la Corte Suprema de Santa Fe
La discusión se aceleró porque noviembre será un mes decisivo. Gutiérrez, actual presidente del tribunal, y Falistocco, uno de los ministros con mayor peso histórico dentro de la Corte, comunicaron que dejarán sus cargos ese mes.
Ambos superaron los 75 años establecidos por la Constitución provincial como edad máxima para permanecer en funciones. Ninguno fijó todavía una fecha concreta, aunque en la Casa Gris sostienen que el límite es el 30 de noviembre.
Las salidas de Gutiérrez y Falistocco aceleran la sucesión
La incertidumbre sobre el momento exacto de las salidas de ambos cortesanos tiene consecuencias institucionales inmediatas. Si ambos abandonan sus cargos antes de diciembre, se abrirá un período de transición que deberá resolverse antes de la elección de autoridades para el período siguiente. Allí entra en juego la Ley Orgánica del Poder Judicial.
Núcleo duro. Los magistrados Rafael Gutiérrez y Roberto Falistocco, sostienen su lugar en el máximo tribunal.
El artículo 21 establece que, ante la ausencia o impedimento transitorio del presidente de la Corte, sus funciones serán ejercidas por el ministro más antiguo en el cargo o, en su defecto, por el de mayor edad. Hasta ahora, esa condición correspondía a Falistocco. Pero una vez concretada su salida, el lugar recaería automáticamente en Erbetta, quien se convertiría en la principal referencia institucional del tribunal.
La situación le otorga una ventaja evidente para la elección formal de autoridades. Según el artículo 20 de la misma ley, el presidente de la Corte debe ser designado por mayoría de votos de todos los ministros en una votación secreta que se realiza el 1 de diciembre. El mandato dura un año y comienza el 1 de enero.
La definición no es un mero trámite administrativo. La presidencia concentra atribuciones clave para el funcionamiento cotidiano del Poder Judicial. Representa institucionalmente al tribunal, convoca los acuerdos, ejecuta las decisiones del cuerpo y administra buena parte de la estructura judicial.
En una etapa marcada por la incorporación de nuevos ministros y la reconfiguración de los equilibrios internos, la conducción de la Corte adquiere un peso político singular.
La hipótesis que circula en despachos judiciales y políticos es que Erbetta no sólo quedará al frente del interinato que puede abrirse en diciembre, sino que también encabezará la Corte durante el primer año completo de la nueva composición del tribunal.
Sería, en los hechos, el presidente encargado de ordenar el desembarco de los nuevos integrantes y administrar la convivencia entre las tradiciones institucionales heredadas y la impronta que busca imprimir la gestión de Pullaro.
Daniel Erbetta, el puente entre dos etapas de la Justicia santafesina
El magistrado ya conoce ese rol. La última vez que presidió la Corte fue durante 2023, un año atravesado por la competencia electoral y por debates institucionales de alto voltaje. Ahora el contexto es diferente. La Corte no solo cambia autoridades: cambia a buena parte de sus integrantes y redefine el mapa interno de poder que durante años estuvo dominado por el eje conformado por Gutiérrez y Falistocco y en el que Erbetta representaba una voz opositora, pero en soledad.
Hay además un dato biográfico que refuerza la lectura política de su posible elección. Erbetta también atraviesa los últimos años de su trayectoria dentro del máximo tribunal. Alcanzará la edad límite establecida por la Constitución en 2028, por lo que el próximo año aparece como una de las últimas oportunidades para ejercer la máxima responsabilidad institucional dentro del Poder Judicial santafesino. Ese año, nuevamente se abrirá una vacante para el máximo tribunal y entonces el recambio estructural será total.