Discusión 2027

Se enfría la avanzada de Axel Kicillof en Córdoba y sus armadores reclaman definiciones

Carlos Caserio suma nombres que piden una señal "inequívoca" del presidenciable. Kirchneristas y progresistas arriman sus naves. Llaryora y la unidad lejana.

La ausencia de una estrategia nítida para el armado en Córdoba ha comenzado a inquietar a distintos referentes que ofrecen sus artes al proyecto presidencial de Axel Kicillof. En particular, aquellos que aportan nombres puramente peronistas a un proyecto aún en ciernes.

Dirigentes que se ubican dentro de un PJ “orgánico” expresan ya una doble preocupación. Por un lado, piden gestos inequívocos de la voluntad de poder del gobernador de Buenos Aires. Temen dar un salto al vacío, con consecuentes cimbronazos en la tierra del cordobesismo.

En simultáneo, expresan disconformidad con la aproximación de nombres que identifican con el kirchnerismo, la izquierda o el progresismo. Según consideran, el proyecto del axelismo debe despegarse de referencias que representan a experiencias, o sellos, que mantienen elevados niveles de rechazo en la provincia.

Las alusiones apuntan especialmente a quienes, también de modo inorgánico, ofrecen avales por vía indirecta, en reuniones con ministros de gira por Córdoba o con visitas pautadas a La Plata. La más reciente de ellas, organizada por el exlegislador Omar Ruiz hacia el despacho de Carlos Bianco, ministro de Gobierno y principal operador del exministro de Economía de la Nación.

Las reservas de Carlos Caserio

Exsenador, exfactótum del proyecto del cordobesismo (hasta su ruptura en 2019 por su decisión de apoyar a Alberto Fernández, enfrentando la reticencia de Juan Schiaretti), Carlos Caserio ha fungido desde el pasado año como principal armador de Kicillof en Córdoba.

Su cometido ha sido doble: conformar un grupo de dirigentes con el que tejer la primera red de mojones; luego, acercar ese tejido al campamento del PJ cordobesista, en particular al gobernador Martín Llaryora, que de la mano de su flamante jefe de Gabinete, Manuel Calvo, apunta más hacia el pacto de no agresión con La Libertad en 2027 que a la unidad del peronismo.

Como toda premisa, el también exlegislador provincial ha procurado vincular el armado kicillofista con los pilotes peronistas que aún sostienen el gobierno provincial. Congruentemente, sus gestiones han dejado en claro la necesidad de despegarse de cualquier rótulo kirchnerista, en la tierra más anti-K del país.

Bajo esa consigna acercó líderes sindicales, intendentes y dirigencia variada a las actividades que el gobernador bonaerense realizara en mayo por Punilla y Capital.

Allí mismo su entorno percibió la continuidad de armadores silvestres, que en nombre del axelismo convocan a distintas acciones. Aunque marcan diferencias con ellos, evocando orígenes en la UCR, la izquierda o el kirchnerismo duro, no desdeñan su presencia. Sí remarcan la inconveniencia de alejarse del sendero pejotista.

Tampoco culpan a quienes quieran subirse al proyecto. En todo caso critican la falta de una estrategia concreta para el segundo distrito nacional. Especialmente por las malas experiencias de anteriores compulsas nacionales.

“Queremos un gesto inequívoco. Entendemos que no pueda desatender su gobierno, pero no debe descuidar Córdoba. Queremos definiciones concretas para seguir convocando en su nombre”, explican a este medio.

La desconfianza de Córdoba

La demanda es también pragmática. Aquellos interesados en el proyecto kicillofista piden una garantía de contención. Luego, la certeza de que la propuesta superará limitaciones del pasado. “Tenemos que mostrar algo distinto, no sólo putear a Milei. Los cordobeses tienen razones para desconfiar”, analizan voces caseristas.

Buscando tal certeza, el propio Caserio ha agendado una visita a la casa de gobierno bonaerense para la segunda semana de agosto. Allí espera llevar un número aún no precisado de intendentes, sindicalistas y dirigentes con trabajo territorial.

Axel Kicillof en Córdoba

Axel Kicillof en Córdoba

La excursión debería concluir con la correspondiente foto con el economista. Prueba empírica, su valía permitiría refrendar al exsenador como armador. En especial ante quienes visitan la provincia y no lo incluyen en sus itinerarios.

El caso más reciente ha sido el del ministro de Desarrollo Agrario de Buenos Aires, Javier Rodríguez, quien se reunió con representantes de cooperativas y mutuales. Aunque el equipo del funcionario prefirió enmarcar la actividad en lo institucional, sin siquiera un gesto al llaryorismo, no pudo evitar interpretaciones sobre omisiones.

Las movidas del kirchnerismo

Los reparos de quienes quieren rellenar con peronismo puro las vigas del proyecto kicillofista parecen reflejo de la mayor publicidad que han ido logrando los movimientos de aquellos sectores considerados subsidiarios.

La muestra más reciente se dio el pasado viernes, con el encuentro de una decena de dirigentes cordobeses con Carlos Bianco. La reunión fue promovida por el carlospacense Ruiz, quien acercó nombres de toda la provincia. Incluso del valle de Punilla, fortaleza de Caserio.

Ruiz, que había acordado la visita con Bianco cuando éste acompañó a Kicillof en su paso por Cosquín, se consolida como referente del Movimiento Derecho al Futuro en Córdoba.

Como tal, extiende cada vez más invitaciones, entre sellos y dirigentes, muchos de los cuales han tributado al kirchnerismo en elecciones pasadas. Denominado “Es por AK”, el espacio emergente tiene como uno de sus núcleos al Frente Grande, el partido liderado por Mario Secco a nivel nacional.

El Frente Grande es también parte de Defendamos Córdoba, la alianza que representa Natalia de la Sota, a quienes muchos siguen imaginando como la cara provincial del armado. Una y otra vez, el entorno de la diputada relativiza tales especulaciones, midiendo las distancias con Llaryora.

La espera por Martín Llaryora

Unos y otros dan por sentado que ambos gobernadores mantienen acuerdos subterráneos, originados de necesidades cruzadas. El cordobés necesita unir a todos los sectores del peronismo para buscar su reelección ya que no puede prescindir de nadie. Kicillof también espera aglutinar al PJ como primera condición para su postulación a la presidencia.

También coinciden en dudar sobre la solidez de dichos pactos a medida que avance el calendario. Desconfían de la fidelidad de un cordobesismo que parece dispuesto a cualquier cosa por retener el poder. Miran con creciente atención la nueva sintonía entre Llaryora y Javier Milei, sin descartar la posibilidad de un futuro arreglo de no agresión que invitaría a una neutralidad en cada contienda.

El cordobesismo no quita la vista de la K en el apellido del exministro de Economía. Descree tanto de su voluntad de despegarse definitivamente de Cristina Fernández de Kirchner como de su vocación por revisar errores del pasado. Entre otros, las confrontaciones con un modelo anclado en las verdaderas necesidades de la Región Centro.

Nadie en el peronismo cordobés duda de que Kicillof necesitará construir en Córdoba si pretende competir por la Presidencia. La discusión pasa por quién conducirá ese proceso. Mientras esa definición no llegue desde La Plata, el vacío seguirá siendo ocupado por dirigentes que hablan en nombre del gobernador bonaerense sin una conducción política unificada.

Axel Kicillof y Sergio Massa 
Axel Kicillof

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