Flávio Bolsonaro salió favorito de la primera vuelta con papá Jair condenado a prisión. El diputado, con mamá CFK igual. Las diferencias. Keiko ya ganó.
En el batacazo de Flávio Bolsonaro, que este domingo derrotó a Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y es el favorito para la segunda, podría anidar un estímulo para que Máximo Kirchner se decidiera a lanzarse a la carrera por la sucesión de Javier Milei.
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Si el hijo de un expresidente preso, condenado por liderar un intento de golpe de Estado en el marco de un plan que incluyó un análisis sobre la posibilidad de asesinar a un mandatario electo, consiguió el respado de casi la mitad de los votos válidos y positivos emitidos en el gigante vecino, ¿por qué el diputado argentino no podría suponer que él, hijo de una expresidenta presa, aunque en su caso por corrupción, también tiene chances de concentrar el voto opositor en las elecciones presidenciales de 2027?
Ahí están mencionadas las dos similitudes que podrían llevar a Kirchner a creer que se le abre una ventana de oportunidad:
1) Es hijo de una ex jefa de Estado que purga una condena de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos, como Bolsonaro Jr.
2) Kirchner y Bolsonaro encarnan las oposiciones más nítidas -de las competitivas- a Milei y a Lula, los presidentes que buscan la reelección aquí y allá.
Otro ejemplo: en julio pasado, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión, ganó las elecciones y se convirtió en jefa de Estado de Perú.
No todo lo que brilla...
Las diferencias, con todo, son pesadas.
Flávio Bolsonaro es el candidato designado por un líder -papá Jair- que sostiene una jefatura política sólida en el Partido Liberal, lo que le permitió oficiar de gran elector indiscutido y darle una legitimidad robusta a la candidatura de su hijo.
Lejos de ello está Cristina Fernández de Kirchner. Aunque mantiene un núcleo duro de apoyo que la convierte en una de las figuras más competitivas del peronismo, su liderazgo se ha deteriorado gravemente, al punto de que es discutido por Axel Kicillof, uno de sus hijos políticos alguna vez preferidos, ya lanzado a la carrera por la presidencia a espaldas de su mentora.
El dedo de CFK, debilitado
Hoy, la bendición de CFK no tiene la fuerza de 2019, por ejemplo, cuando inventó a Alberto Fernández como candidato a presidente, logró encolumnar al grueso del universo peronista detrás de su ex jefe de Gabinete y depositó en el despacho principal de la Casa Rosada a un operador que aspiraba apenas a una beca como embajador en España, donde atendía un quiosco académico.
Alberto Fernández - CFK, la fórmula que inventó Cristina en 2019.
Máximo K. está de gira. La semana pasada visitó San Juan, donde se mostró con Sergio Uñac, presunto precandidato presidencial del peronismo que niega ser un fuego artificial lanzado por La Jefa. El diputado recorrió el interior profundo de la provincia junto a una nutrida delegación de dirigentes kirchneristas de todo el país.
Acompañado por el exgobernador sanjuanino, visitó una finca familiar que produce tomate, olivo, cebolla, ajo y pistacho y conversó con productores en Pocito. Los parecidos de esas actividades con la rutina de un candidato son pura coincidencia.
En privado sostiene la tesis de que CFK es la única figura del peronismo capaz de ganarle a Milei, aunque aclara que él está dispuesto a dar un paso al frente si se lo piden "los compañeros y las compañeras".
Advierte que tiene un problema: cada vez que amaga con subirse a una boleta, dice, Comodoro Py se pone a trabajar y sus causas adquieren bríos repentinos. ¿Es una valla infranqueable o Brasil demostró que todo es posible en la América Latina de la ultrapolarización?