José Luis Espert pasó de admitir que había visto alguna vez a Fred Machado a protagonizar un video en la pileta del empresario acusado de narcotraficante. El entonces candidato de La Libertad Avanza pasó de evitar confirmar que había recibido 200 mil dólares a admitirlo. Antes de bajarse, algo que negó hasta el último momento que haría, dijo que ese dinero había sido depositado en el exterior en 2020. Letra P reveló que el exdiputado declaró vacía esa cuenta bancaria ante la Oficina Anticorrupción. Un refutado sistemáticamente por la realidad, una sombra que se cierne sobre Manuel Adorni.
El jefe de Gabinete, envuelto en 2026 en un sainete de escándalos con afirmaciones y desmentidas, y el fallido candidato de 2025 están unidos más que por vuelos polémicos: ambos entraron en un círculo vicioso de afirmaciones que se revelaron mentiras en pocas horas (fakes, en términos adornianos, por el exvocero, no el pensador de la Escuela de Frankfurt).
Detrás de la polémica por la expresión "deslomarse", toma fuerza otra controversia más grave: ¿quién pagó el viaje a Punta del Este? Mientras Adorni dijo que fue él ("fue aproximadamente de 3800 dólares"), la Justicia tiene los recibos a nombre de Imhouse S.A., la productora que el periodista y amigo del funcionario Marcelo Grandi le vendió a su hijo y produce programas en la TV Pública. Paradójicamente, el canal que quiere cerrar, como LLA quiere eliminar el IVC que le permitió al matrimonio Adonri comprar su primera vivienda, como reveló Gabriela Pepe en este medio.
José Luis Espert, un sacrificio en el altar
La novela de enredos dialécticos sepultó la postulación a diputado de Espert, que oficiaría como trampolín para ser el candidato a gobernador de LLA en 2027. Pero la caída en desgracia de "El Profe", como lo llamaba Javier Milei, fue la amputación de la gangrena que amenazaba con extenderse a todo el oficialismo que llegó para combatir lo que denomina "vicios de la casta".
El Presidente, en soledad, lo sostuvo hasta el final, incluso, según algunas versiones, tuiteando él mismo desde la cuenta del economista la respuesta a Eduardo Feinmann que quedó para la historia de los pifies de las campañas políticas: "Hola Edu! No me bajo nada. Te veo el lunes en tu programa de A24. Salute!".
Esta semana, entre el escándalo de subir a su esposa Bettina Angeletti al avión presidencial y poco antes de que se supiera que tiene una casa en un country, Adorni desmintió a Ámbito Financiero, que aseguraba que este fin de semana podría dejar la Jefatura de Gabinete. Lo hizo con el habitual estilo canchero que lo caracteriza y que había abandonado desde su estadía en Nueva York.
A contramano del solitario apoyo que le brindó el Presidente, Karina Milei, que nunca quiso en una boleta al economista, y Santiago Caputo, quien se abrió de su defensa pública por los errores comunicacionales cometidos con un video de descargo, entendieron que debían sacrificar a "El Pelado" antes de que fuera tarde. Pero fue tan tarde que ni llegaron a sacar su nombre de la boleta única que, sólo ante la Justicia Electoral, terminó encabezando Diego Santilli. Al final nada importó, porque LLA ganó las elecciones. Un antecedente a tener en cuenta.
Ahora, el triángulo de hierro en pleno banca al exvocero, un karinista de la primera hora y de buena relación con el capustismo, que teme que con su eventual salida arribe "uno peor" (no necesitan decir que sería Martín Menem). Es un buen argumento para seguir jurando que el asesor no tuvo nada que ver en la filtración del vuelo privado a Punta del Este de la familia Adorni. La aparición de una trabajadora estatal, militante del PTS, como la filmadora, oficia de chivo expiatorio para calmar la interna, aunque no exime al funcionario de estar obligado a seguir dando explicaciones, en lo posible alguna que no se caiga por su propia falsedad unas horas después.
En modo avestruz
Para contrarrestar el impacto del escándalo original, Adorni superpobló su agenda en NY de encuentros para deslomarse. A su regreso al país, participó de la reunión de mesa política, al cabo de la cual anunció el envío de un paquete de leyes (menos de los diez proyectos por mes que prometió Milei el 1M), para mostrar una agenda proactiva. El intentó fracasó y todavía en el Congreso están esperando.
Desde que quedó en el ojo del huracán, Adorni limitó sus actividades. Estuvo en el Palacio Libertad (ex-CCK) para escuchar al Presidente y fue escrachado aplaudiendo tímidamente cuando Milei citó a Caputo, algo que, según las imágenes, no le cayó en gracia a El Jefe.
La prensa que camina los pasillos de la Casa Rosada no se cruzó al jefe de Gabinete, que la evita a propósito. Atrás quedaron las fotos con gobernadores en el despacho de Santilli, en el verano, cuando negociaban la reforma laboral, y mucho más las conferencias de prensa, que ya sin ser formalmente vocero se redujeron a una mínima expresión. Fuentes oficiales prometen que reactivará su agenda la semana que viene, después del feriado. Un poco lo ayudó que la reactivación del caso $LIBRA, que apunta directamente a ambos Milei, se llevara la marca unos días.
¿Sigue siguiendo?
Distintos sectores del Gobierno descreen que los Milei le pidan la renuncia. "Karina va a sostenerlo", es el mantra repetido. Al menos como jefe de Gabinete, ya que para oficializar su postulación a jefe de Gobierno porteño todavía queda un largo camino por recorrer.
También añaden que el propio Milei considera que los escándalos que se adjudican a Adorni "son temas menores". En público, el Presidente reposteó mensajes de apoyo a su jefe de Gabinete, algunos denunciando "operaciones" y otros apuntando contra el periodismo.
La única rendija que distintas fuentes dejan abierta es si Adorni aguantará la presión para no dar un paso al costado. En especial, si se convierte en un yunque para la credibilidad de una administración que intenta convencer a la sociedad de que la inflación está bajando "en dinámica", a pesar de lo que diga el IPC que Toto Caputo mantuvo en el INDEC.
A diferencia de Espert, desde que se subió al atril en la Casa Rasada, Adorni fue y es la voz oficial de una administración que cada vez tiene menos voceros.