Reforma laboral: la Casa Rosada aplaude a la mesa política por el logro en el Senado
En Balcarce 50 les cuelgan medallas a Bullrich, Santilli y Adorni. La foto con la que Karina Milei repartió méritos. Qué hizo cada uno para empujar el proyecto.
“Es la primera vez que una mesa funciona sin quilombos”. Tras la aprobación de la reforma laboral en el Senado, en la Casa Rosada hay coincidencia en que la nueva dinámica y reparto de poder en la mesa política es “un éxito”. Y reparten el mérito entre Patricia Bullrich, Diego Santilli y Manuel Adorni. Los tres al podio.
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La propia Karina Milei se encargó de dejar en claro la importancia de esa terna de funcionarios. Lo hizo montando una foto en uno de los palcos de la cámara alta: la escoltaron el jefe de Gabinete y el ministro del Interior; abajo, en el recinto, Bullrich hacía lo suyo.
La presidenta del bloque de La Libertad Avanza fue la que negoció hasta el final con los bloques de la oposición, los sindicatos y algunos gobernadores. Su despacho tenía puerta giratoria para la dirigencia que entraba y salía en todo momento buscando una validación.
En el inicio de la semana, en la cúpula libertaria pusieron a la exministra de Seguridad a cargo de la reescritura del proyecto que este jueves sumó 42 votos positivos, cinco más que los necesarios para su aprobación. “Los cambios los está llevando adelante Patricia”, decían. Como contó Letra P, pactó con la CGT, gobernadores y bancos.
No hay quien no mencione al ministro de Interior como otro hombre clave en la aprobación de la iniciativa. Apenas asumió, le imprimió una nueva dinámica a la administración libertaria. Le sumó negociación y conciliación.
Desde que asumió, Santilli visitó más de diez provincias y realizó cerca de 30 reuniones con mandatarios provinciales, incluso repitiendo encuentros con gobernadores para cumplir el mandato que le encomendó el presidente Javier Milei de sumar apoyos.
Su trabajo en línea directa y constante con Bullrich y Lule Menem, hombre de suma confianza de la hermana presidencial, fue clave para alcanzar el número mágico en el Senado.
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Diego Santilli, ministro de Interior.
Aunque fue el único de la mesa política que no se trasladó al Congreso, Santiago Caputo también hizo lo propio. Se mantuvo desde el mediodía y hasta las últimas horas en su despacho junto a Macarena Alifraco y Tomás Vidal, integrantes de la mesa chica del asesor. El estratega monitoreó a distancia el desarrollo de la sesión y le puso un seguimiento particular al traspaso de la Justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires. Caputo controla el Ministerio de Justica a través del secretario Sebastián Amerio.
En el ecosistema libertario afirman que Caputo ayudó al Colorado a aceitar el ida y vuelta con varios gobernadores, como Rolando Figueroa y Hugo Passalacqua, y le blanqueó, también, sus vínculos con Cristian Gerónimo y otros el triunviros de la CGT. El mandatario neuquino había almorzado este miércoles con Lule Menem. La senadora Julieta Corraza, que responde al mandatario, votó a favor de la reforma.
La Casa Rosada muestra a Adorni
Adorni comenzó su gestión como una suerte de comisario político de las reuniones de Santilli. Contactaba a gobernadores, ponía fecha y lugar de reunión, que siempre eran en su despacho, y luego se sumaba a la reunión, que siempre era difundida a través de una fotografía oficial de su área. Su presencia en las reuniones era garantía de respaldo de la secretaria general de la Presidencia.
Cuando ese rol quedó claro, el jefe de Gabinete se fue acomodando en otros roles. Quienes lo observan de manera diaria aseguran que cada vez que hubo debates álgidos en la mesa su palabra fue la que terminó torciendo el destino: “Cuando hubo diferencias, fue él quien bajó el martillo”. Además de esta intermediación, el exvocero apostó fuerte por el flamante secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
Devitt es hoy uno de los principales operadores políticos de Adorni. Figura conocida en el Círculo Rojo por haber sido hasta hace unos meses lobista de Massalin Particulares, la tabacalera que controla las marcas Philip Morris y Marlboro, hoy es destacado por todas las tribus. “Vía Nacho, Adorni hizo un gran trabajo”, dice una voz muy relevante de la Casa Rosada que no es parte del equipo karinista.
La nueva dinámica de la Casa Rosada, ¿hasta cuándo?
La Ley Bases, con la que el oficialismo se demoró unos ocho meses, en los que hubo numerosos idas y vueltas con la oposición dialoguista, no contó en su momento con una mesa con los roles tan definidos y las internas -al menos por ahora- tan apaciguadas. “Es la primera vez que funciona sin quilombos”, describió a Letra P un hombre que conoce bien la dinámica de toma de decisiones.
Las razones de la tregua son múltiples. Sin embargo, en los pasillos de Balcarce 50 suelen repetirse dos. Una es el triunfo electoral de octubre, que impuso el método Karina en composé con las recomendaciones de Lule Menem por sobre la estrategia de Santiago Caputo, sobre todo después de la contundente derrota de los comicios desdoblados de septiembre en Buenos Aires. La otra razón es mucho más directa: Milei se fastidió con las peleas entre sus funcionarios y no quiere saber nada sobre el tema.
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Javier Milei, Karina Milei, Eduardo Menem, Pilar Ramírez y Santiago Caputo.
Si bien todos aplauden, nadie se anima a vaticinar cuánto perdurará esta nueva dinámica. Como luego de la sanción de la Ley Bases, que fortaleció a un Menem acechado por el PRO, o incluso después de octubre, que obligó a Las Fuerzas del Cielo a cerrar un acuerdo con los armadores territoriales, el orden interno llegó luego de un triunfo.
Sucede que a la mesa política todavía le resta sortear las negociaciones en la Cámara de Diputados y repetir el procedimiento legislativo con un número importante de otras iniciativas, como la nueva Ley Penal Juvenil, que comenzará a tratarse este jueves, o las modificaciones que tienen en mente para las leyes de Seguridad Interior, Inteligencia y Defensa Nacional.