La puja para definir la candidatura a la gobernación por el peronismo de La Pampa no da descanso. Entre chicanas y treguas que asoman día a día, los popes del PJ provincial, Sergio Ziliotto y Carlos Verna, tensionan y de a ratos buscan pactar para definir el mejor camino hacia 2027.
El gobernador no tiene reelección a mano, pero pretende definir los nombres y las condiciones de su sucesión. Para ello, tira de la cuerda con el otro líder de la mayoritaria Línea Plural, el exgobernador Carlos Verna. Si hay una nueva fumata blanca, bendecirán un nombre en conjunto.
Mientras tanto, tercia en esa disputa el intendente de la capital Santa Rosa, Luciano di Nápoli, que ya no disimula sus ambiciones y mira desde las sombras la reciente creación de Fuerza Pampa, un partido que puede reconfigurar el mapa político pampeano como un peronismo por afuera del PJ. No está claro todavía que la puja por espacios de poder y candidaturas represente una discusión de proyectos políticos.
Bensusán, el delfín de Sergio Ziliotto
El ziliottismo tiene desde hace rato su nombre preferido: el senador Daniel “Pali” Bensusán es el elegido como delfín para darle continuidad al proyecto que gobierna la provincia. El legislador, abogado, oriundo de Santa Rosa, exacerba su postura opositora a las políticas del gobierno de Javier Milei y adquirió un relativo alto perfil en temáticas que no tienen tanto impacto mediático. Por ejemplo, se opone a los cambios en la Ley de Tierras y en la Ley de Biocombustibles.
El gobernador Sergio Ziliotto junto a "Paly" Bensusán, popes visibles de una de las tribus de la Plural.
Aunque protagonizó el acto del ziliottismo de Santa Rosa que le rayó el auto a Di Nápoli y generó ruidos con el ultravernismo de General Pico, Bensusán llamó en su última aparición a lavar los trapos sucios en casa y “dejarse de joder con las internas”.
Aunque el año pasado lo vetó el mismísimo Verna, que fue su líder, Bensusán ratifica que sigue en carrera y repitie que está preparado para gobernar la provincia.
Luciano di Nápoli, paso a paso
El intendente de Santa Rosa, "Copete" di Nápoli, abogado, también está decidido a ser candidato a gobernador. Hace años que protagoniza movimientos en ese sentido, paso a paso. Sus fortalezas son la gestión de un peronismo ganador en la capital y el feeling con sectores alejados del PJ clásico.
Rompió con La Cámpora y eligió al ziliottismo como su contrincante, aunque sostiene con el gobernador una relación de gestión madura y relativamente respetuosa. Lo quiso enfrentar el año pasado por la presidencia del PJ.
Luciano di Nápoli, intendente de Santa Rosa, ambiciona la Gobernación. FOTO: www.radiokermes.com
Hiperactivo en la capital, se presenta como figura del peronismo renovador, aunque su figura no es tan conocida ni tan potente en el resto de la provincia. Varios sectores, además, quieren manotear el comando de la municipalidad.
La creación de Fuerza Pampa, un nuevo partido filoperonista que tiene al intendente de Lonquimay, Manuel Feito como cara visible, también tiene la marca de Copete. Funcionarios de su confianza integran la junta promotora y el discurso público del nuevo espacio es un calco de los pronunciamientos del intendente de Santa Rosa.
Di Nápoli y el ziliottismo aparentan irreconciliables, pero el intendente siempre cultivó el ida y vuelta con Verna. Feito y el otro intendente visible del nuevo partido, Gustavo “Pata” Pérez, que gobierna el pueblo de Anchorena, reconocen a Verna como su líder político.
Soldados de Carlos Verna en las gateras
El ultravernismo puede deshojar la margarita y posiciona en las gateras más de una postulación. Depende muy claramente de lo que disponga Verna, cultor del silenzio stampa y de impronta inescrutable.
La intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, trabajadora social, fue propuesta en su momento por el propio Verna. Ya marcó la cancha con su anuncio de que no irá por otra reelección. Le da visibilidad a su gestión, trama futuro, teje política y espera.
Vernismo puro y duro. La intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, junto al diputado Hernán Pérez Araujo, la vicegobernadora Alicia Mayoral y el viceintendente Alberto Campo. FOTO: www.radiokermes.com
La vicegobernadora Alicia Mayoral , también piquense, es otra apadrinada por Verna. Se le reconoce su paciencia y su laboriosidad para sostener la paz interna en un contexto de permanentes batallas. Es cultora del bajo perfil y tiene puentes con todos los sectores internos del PJ. Puede ser cara visible para un acuerdo de unidad que hoy parece lejano.
El diputado Hernán Pérez Araujo, abogado, tiene su radio de acción en Santa Rosa y Toay, aunque es oriundo del sur. Fue clave en algunas gestiones del gobierno de Verna y en la defensa de los recursos hídricos. Ziliotto le reconoció ese rol y le dio participación en el amparo ambiental por la Ley de Glaciares. Está al acecho, atento y sin dejar de moverse.
La película del peronismo tiene final abierto
En algún momento de este año, hasta se lanzó al ruedo la posibilidad de que el propio Verna, ingeniero, 80 años, se lanzara como candidato. No es gobernador desde fines de 2019, pero su liderazgo dejó una marca histórica y sigue teniendo peso, sobre todo en el territorio del norte provincial y en intendencias que lo veneran para siempre. Aunque Ziliotto fue su pollo, las desconfianzas por el reparto de la torta nunca pudieron disimularse.
El negocio del petróleo exacerbó los enfrentamientos. La semana pasada, el ultravernismo le mojó la oreja al gobernador con un faltazo en la Cámara de Diputados y dejó al PJ en minoría. Esta semana todo volvió a la normalidad, al menos en el palacio legislativo.
El trío más mentado del PJ de La Pampa: Luciano di Nápoli, Sergio Ziliotto, Carlos Verna. Tensiones, treguas y desconfianzas. FOTO: www.radiokermes.com
El vernismo también miró de reojo una operación que surgió en su bastión del norte y que lanzó la tesis de que podría haber un “tapado” como candidato, en referencia al exministro Ricardo Moralejo.
El ziliottismo también tiene garabateado el nombre del diputado Ariel Rauschenberger para el caso de que tenga que buscar un Plan B que aceite la unidad.
El final de la película está abierto. Detrás de las zancadillas de cada día y de las chicanas a cielo abierto, hay una certeza y todos saben que cualquiera de las tribus en pugna puede pactar con las otras.