Confirmado: Victoria Villarruel ya es Cobos y anota su nombre en la saga maldita de las vicepresidencias
El affaire Francia terminó de detonar la fórmula, que crujía desde la campaña. Una tradición bien argentina y un sinnúmero de interrogantes. Macri asoma.
Cuando ancló el mensaje de la discordia al tope de su cuenta de Twitter -el que publicó el miércoles pasado para "bancar" al volante cantor de versos racistas Enzo Fernández y atacar a Francia pegándole la etiqueta de "país colonialista"- , Victoria Villarruel terminó de proclamarse en rebeldía frente a Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo, la troika que manda con mano de hierro en la interna del oficialismo, que, como reveló este martes Pablo Lapuente, respondió a la altura de esa conducción que ejerce a martillazos: la vicepresidenta, ¡afuera! ¿Con tan poco se puede fracturar una sociedad política? "En un gobierno que hace de las redes sociales el campo de todas sus batallas, un tuit fijado es una declaración de guerra", apuntó en diálogo con Letra P un exégeta del universo libertario.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
La crisis, que no nacía de un repollo sino que exhibía más crudamente, en la superficie resbalosa de la interna libertaria, las tensiones que amenazaban con romper prematuramente la fórmula ganadora de las elecciones presidenciales, habilitó entonces la pregunta de Letra P: ¿Villarruel ya es Julio Cobos?
Milei y la vice habían llegado al clímax del culebrón que protagonizaban después de cocinar a fuego fuerte un caldo sazonado con celos, desconfianza y, sobre todo, gestos de autonomía de la compañera de fórmula, que en la campaña misma empezó a ser sindicada como el Plan V de Mauricio Macri y aturdió a las fuerzas del cielo con el grito que pegó cuando el león ultraderechista la despojó en la repartija de fierros del gabinete -ni Seguridad ni Defensa ni la AFI quedaron al mando de la tropa vicepresidencial-.
Embed - Victoria Villarruel calificó a Milei como "pobre jamoncito" y dijo que “Karina Milei es brava"
El 19 de marzo, la vice participó de la reunión de gabinete que se realizó en la Casa Rosada y hubo foto: Milei y Villarruel caminando abrazados y sonrientes por los pasillos de Balcarce 50. También, tuit y retuit.
Con el Presidente @JMilei luego de la reunión de Gabinete. Fue una reunión larga donde cada Ministro expuso la problemática de sus áreas. Y nosotros ahora haciendo el post reunión. pic.twitter.com/twe1X937qn
Tres días después, la vicepresidenta rompió un prolongado silencio en una charla con el entrevistador oficial del Gobierno, Joni Viale, en la que juró fidelidad a Milei y, aunque asumió que las dos son "bravas", aseguró llevarse "bien" con la hermana todopoderosa, Karina del mismo apellido, más allá de la condición de mujeres "de carácter" que las unía y las separaba al mismo tiempo. "Pobre jamoncito", dijo y le dio carácter de embutido al primer mandatario.
La sangre violeta, efectivamente, no llegó al río, pero la relación de la vicepresidenta con su compañero de fórmula y con la guardia pretoriana del jefe de Estado siguió siendo un caldo hirviente de recelos, desconfianza y gestos discretos de hostilidad.
Llamen a Victoria
Relegada en la repartija de poder institucional, convertida en blanco de los ejércitos de trolls que maneja el monje negro Santiago Caputo con los servicios inestimables del Gordo Dan, conocido en el mundo físico como Daniel Parisini, y acusada de traidora por las usinas del mileísmo salvaje, Villarruel se convirtió en imprescindible cuando el recuento de votos convirtió al Senado en arenas movedizas para la ley ómnibus, piedra fundacional enjabonada del proyecto ultraderechista.
Como en aquella madrugada cinematográfica del 17 de julio de 2008, cuando la resolución 125 partió al Senado en dos bloques idénticos, el 12 de junio de 2024, al filo de la medianoche, el tablero de la cámara alta marcó un 36 a 36.
La tensión volvió a escalar en las máximas alturas del poder libertario en el contexto del Pacto de Mayo celebrado en julio. Villarruel pegó el faltazo en la noche gélida de Tucumán y no puso el gancho en el acuerdo que el Presidente rubricó en la histórica casita de la Independencia. Motivo: gripe. Sin embargo, al mediodía siguiente, acaso gracias a la magia de algún antibiótico de alto poder, la vice se paseó lo más oronda en un tanque de guerra durante el megadesfile militar que el Gobierno organizó en la avenida del Libertador. Con los camaradas, sí.
milei villarruel desfile 9 de julio.jpeg
Javier Milei y Victoria Villarruel en el desfile del Día de la Independencia.
El affaire Scaloneta parece haber sido la gota que rebasó el vaso. Villarruel hizo los deberes de buena libertaria para sumarse a la ejecución pública del macrista Julio Garro, que había osado... ser macrista, una condición que lo mantenía en estado de prescindibilidad, como toda persona ajena a la troika gobernante que, encima, reporta a Mauricio Macri, hoy amigo no grato de la Casa Rosada.
El problema es que la vicepresidenta, que también es una extranjera en el universo capsular del poder central mileísta, entró a la cristalería montada en su patineta y rompió todo en la previa de la bilateral que el Presidente mantendrá este viernes con su par francés, el moderado Emmanuel Macron, que le dará una foto inusual para un presidente que limita sus relaciones políticas a referentes de la ultraderecha salvaje.
Aunque descolla por su precocidad, a la par de la de Cobos, Villarruel no inventa nada. Más bien, honra una tradición de la democracia argentina: la maldición de las vicepresidencias ha sido casi infalible.
- Chacho Álvarez saltó del barco que ya zozobraba al mando de Fernando de la Rúa el 6 de octubre de 2000, cuatro días antes de cumplir diez meses en el cargo. La Alianza quedó rota y 14 meses y medio después, desde el techo de la Casa Rosada, partió el helicóptero que sacó al Presidente del poder.
Embed - Néstor Kirchner
- Daniel Scioli surfeó a su estilo la relación con Néstor Kirchner, que lo redujo a tocador de la campanita del Senado y maestro de ceremonias de premios varios. El patagónico lo ungió candidato a gobernador de Buenos Aires en 2007, pero en el ejercicio de ese cargo lo flageló. “Le pido al gobernador que diga con nombre y apellido quiénes le atan las manos en materia de seguridad”, lo expuso en público en 2010. La presidenta CFK lo llevaría con rienda corta: mantendría a la provincia en estado de hipoxia financiera.
- Gabriela Michetti se fue diluyendo en la intrascendencia durante la presidencia de Mauricio Macri, que en 2015 la había elegido como compañera de fórmula para no tocar el equipo que había ganado en la Ciudad, pero después de bendecir a Horacio Rodríguez Larreta en la pelea por su sucesión en el pago chico.
Además de fortalecer la leyenda de la maldición de las vicepresidencias, el estallido que finalmente se vino al interior de la fuerza gobernante abre un sinnúmero de interrogantes. Primero, sobre los planes que tiene Villarruel para una larguísima estancia en el universo paralelo del oficialismo opositor. Segundo, sobre la manera en que la Casa Rosada gestionará esta anormalidad tan común. Para entender la relevancia de ese último interrogante, vale apuntar algunos detalles:
- Villarruel, sabe bien Milei, tiene el voto de oro en un Senado que sigue siendo hostil al oficialismo.