EL REGRESO DEL VOCERO

Sabe y no contesta: Manuel Adorni volvió al atril, pero no respondió ninguna pregunta sobre su patrimonio

En medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete se negó a hablar del tema. Límites para la prensa acreditada.

Después de 40 días, el jefe de Gabinete Manuel Adorni volvió a dar una conferencia de prensa en la Casa Rosada, pero no respondió ninguna de las preguntas de los periodistas acreditados sobre su situación patrimonial, bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.

El regreso del funcionario al atril que lo convirtió en una figura central en la primera etapa del Gobierno se produjo, además, en un contexto inédito en democracia: la administración libertaria mantuvo cerrada durante once días la Sala de Periodistas, reabierta recién este lunes y con numerosas restricciones para el libre ejercicio del periodismo.

Al igual que en el Congreso, donde presentó su primer informe de gestión, antes de iniciar la ronda de preguntas de los periodistas aclaró que no respondería consultas sobre su patrimonio ni sobre sus gastos en el exterior, al considerarlas “cuestiones personales”. El ministro coordinador, que leyó en todo momento las respuestas vinculadas a esos temas, sostuvo que su decisión obedece a la posibilidad de entorpecer una investigación judicial en curso.

“Los viajes no fueron financiados por terceros ni obsequios de ningún tipo y el Estado no registra pagos por ellos. Nunca existió ocultación alguna", remarcó Adorni con un tono calmo y protocolar, lejos del perfil ácido y chicanero que utilizó en sus últimas apariciones en la Casa Rosada.

Una de las pocas consultas que respondió el jefe de Gabinete fue sobre las denuncias públicas por presunta utilización indebida de fondos públicos para él y su familia respecto a los alcances de la seguridad oficial, como custodia personal y autos. "Que los principales funcionarios de un Gobierno y sus entornos familiares tengan seguridad y custodia es una práctica habitual, no solo acá, sino en el resto del mundo. Es un tema de seguridad nacional, y además se cumple siempre con la normativa aplicable", sostuvo.

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El nuevo protocolo para hablar con Manuel Adorni

Tras once días de cierre de la histórica Sala de Periodistas, la reapertura se concretó con nuevas restricciones. En el acceso de Balcarce 24, a un costado de la entrada principal, un agente de la Policía Federal y dos de Casa Militar verifican la identidad de los periodistas con un listado, controlando nombre, apellido y rostro. Para ello, exigen además la credencial interna y el DNI.

Luego son escoltados hasta una de las puertas internas que da a la esquina de la calle Hipólito Yrigoyen. Recién ahí hay que atravesar un scanner similar al que utilizan los aeropuertos, algo que en rigor ya se venía implementando, y luego poner a disposición equipos tecnológicos, mochilas y otros elementos de trabajo.

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Javier Milei y Manuel Adorni.

Javier Milei y Manuel Adorni.

Algunos periodistas son sometidos a cacheos y controles con dispositivos habituales en recitales y estadios de fútbol. Superado ese segundo anillo de seguridad, el recorrido continúa por una extensa escalera interna, luego hacia el Patio Malvinas y, recién entonces, a la Sala de Periodistas.

La circulación queda restringida a ese trayecto, los baños y una pequeña antesala destinada a grabaciones de radio y televisión. Las puertas que conectan con el Patio de las Palmeras y otras áreas de tránsito habitual cercanas a la Presidencia permanecen cerradas, mientras que los vidrios esmerilados también impiden la visión.

Los accesos a los despachos de Santiago Caputo o Lule Menem están bloqueados con otros efectivos de seguridad, y los alrededores vallados. Las limitaciones nunca fueron tan estrictas, pese a que en el pasado reciente el oficialismo también se cerró salones y auditorios.

Al cierre de esta nota, tres periodistas acreditados todavía no habían podido ingresar a la Casa Rosada. El Gobierno se comprometió a rever esa situación en el transcurso del día.

Más limitaciones en la Casa Rosada

Las restricciones quizá alivianen un poco las contorsiones que hacían los funcionarios durante los dos últimos años: el secretario de Gestión Institucional Lule Menem, un hombre de extrema confianza de Karina Milei, solía ingresar a su despacho atravesando pasillos y balcones internos para no ser visto; Santiago Caputo, el principal estratega del Presidente, varias veces subió al Salón Martín Fierro donde tiene su base de operaciones saltando escalones de dos en dos; y hasta el propio Adorni, desde que pasó de la Vocería a la Jefatura de Gabinete, dejó de caminar por lugares comunes.

De hecho, en las últimas semanas al ministro coordinador sólo se lo veía ingresar y salir de la sede de Gobierno a través de las puertas vidriadas que separan el Patio de las Palmeras del Salón de los Bustos. Esas dos zonas de la Casa Rosada están hoy restringidas, y los vidrios son completamente opacos, haciendo imposible observar qué sucede del otro lado.

El despacho del Ministerio del Interior tampoco se salvó en los últimos meses. Luego de la salida de Guillermo Francos y Lisandro Catalán, la oficina de libre disponibilidad a la prensa, que solía ir a buscar información con regularidad, también se cerró con la llegada de Diego Santilli.

La medida que impuso Casa Militar, el organismo mixto que custodia la seguridad del jefe de Estado, surgió después de las grabaciones realizadas en los pasillos internos de la sede administrativa que la señal de televisión TN emitió el 19 de abril pasado. En la cúpula libertaria aseguran que ese episodio "vulneró la seguridad nacional y que incumplió con la normativa interna".

Manuel Adorni. 
Javier Milei y Manuel Adorni

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