Opinión
La “guerra de servicios” y la muerte de Nisman
La “muerte dudosa” del fiscal Alberto Nisman terminó con el reposo veraniego y provocó una crisis política que desnuda la podredumbre del aparato estatal, en particular la relación entre los servicios “de inteligencia” y otros poderes del Estado, como los jueces federales y, obviamente, el Poder Ejecutivo. El oficialismo, que inicialmente había abonado la hipótesis del suicidio, ahora sostiene que lo asesinaron, a partir de las afirmaciones hechas en su cuenta de Facebook por la propia presidenta de la Nación: “El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio”.