24|11|2022

Bolsonaro no se rinde, pero Lula ya se hace sentir en la región

24 de noviembre de 2022

24 de noviembre de 2022

El oficialismo busca revertir en el escritorio su derrota electoral. El traspaso avanza a la espera de los nombramientos clave. El stand-by regional.

A poco más de un mes de la asunción del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y a pesar de los intentos de deslegitimar los resultados del ballotage por parte del mandatario saliente, Jair Bolsonaro, el impacto de la vuelta al poder del Partido de los Trabajadores (PT) ya se siente en una región que se prepara para recibir a su integrante más importante después de cuatro años de una política exterior de aislamiento

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Antes de cambiar de gobierno, Brasil deberá acabar con los arrebatos golpistas del oficialismo. El miércoles, el Tribunal Superior Electoral (TSE) rechazó un recurso del oficialismo para anular del recuento final los votos realizados en las urnas electrónicas fabricadas antes de 2020. Según el bolsonarismo, esos sufragios no pueden ser auditados por cuestiones técnicas, por lo que su anulación le daría la reelección al jefe de Estado con el 51,05%. El problema fue que ese razonamiento construyó su propia trampa: ¿por qué, si existieron las mismas características en las dos vueltas electorales, solo se denunció fraude en el ballotage?, le preguntó la Justicia. Como relató Letra P, las denuncias para eliminar la primera ronda eran más difíciles de plantear porque no afectaban solo al PT, sino a todo el sistema político al tener en cuenta que fue el domingo que se definió el futuro Poder Legislativo. De esta manera, Bolsonaro apuntó más a enturbiar la transición y condicionar al próximo gobierno que a ganar realmente en el escritorio.

 

Con esta pelea de fondo, la transición sigue su curso con 31 grupos técnicos de trabajo y más de 300 personas designadas por la actual oposición. Hasta el momento, Lula no eligió a las tres figuras que estarán a cargo de los ministerios más importantes de su gobierno, Economía, Relaciones Exteriores y Defensa. Para los primeros dos suena con fuerza el candidato petista a gobernador de San Pablo en las últimas elecciones, Fernando Haddad, el delfín que Lula no quiere dejar caer a pesar de haber sido derrotado en las dos últimas elecciones en las que se presentó. “Hay especulaciones de que puede ocupar el Ministerio de Hacienda, pero son solo especulaciones. Él no habla sobre el tema con nadie del partido”, aseguró a Letra P una fuente del entorno del presidente electo . 

 

Ante la falta de nombres, la reciente designación del ortodoxo Ilan Goldfajn como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anticipa posibles caminos del futuro gobierno. El apoyo que le brindó Lula al hombre designado por Bolsonaro muestra que el líder del PT está dispuesto a negociar y traccionar apoyos y políticas con los sectores más conservadores del establishment a cambio de estabilidad. Al mismo tiempo, el futuro mandatario negocia con el Congreso una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) para romper el techo al gasto público que estableció, en 2016, el gobierno ilegítimo de Michel Temer. Es decir, con una mano busca robustecer el Estado, mientras que con la otra acuerda con los grupos más concentrados. Todo esto se da en un contexto de inestabilidad momentánea generada por la caída de la bolsa y la subida del dólar, que se debe, según el expresidente, a las maniobras de quienes “especulan todos los días”.

 

La elección del BID deja señales hacia el interior y el exterior de Brasil. Primero, que Lula estará fuertemente condicionado por la herencia de Bolsonaro y que, además, está dispuesto a negociar con las cartas que recibirá sobre la mesa para no romper el juego y generar una impredecible inestabilidad en los mercados. Segundo, que emprenderá una política exterior gravitante en la región y cumplirá su promesa de llevar a Brasil al lugar internacional que supo ocupar a raíz de su importancia geopolítica. Esta combinación impactará en el plan del presidente argentino, Alberto Fernández, de liderar la región desde la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

 

“Que Lula haya aceptado a ese candidato de Bolsonaro y de Estados Unidos es todo un diagnóstico en sí mismo”, le dijo a Letra P una fuente de la Cancillería argentina que consideró que, a pesar de que la victoria de Goldfajn estropeó la candidatura argentina de Cecilia Todesca, “no habrá un cortocircuito en la relación bilateral entre los presidentes”. “La mayor presencia de Lula y su peso propio es un impulso a la agenda común que tenemos. Lo mejor que nos puede pasar es que el mundo apoye a Lula, porque indirectamente apoyaría a la región y su agenda”, agregó.

 

De igual manera, las carteras de Defensa y Política Exterior siguen vacantes. Para la primera, lo único que se sabe es, como dijo el propio Lula, que estará bajo el mando de “un civil”, lo que romperá la hegemonía que mantuvieron las Fuerzas Armadas durante el bolsonarismo. Quien la comande saldrá del consenso del futuro gobierno con los militares y, por ahora, aparecen como opciones Aldo Rebelo, encargado durante el gobierno de Dilma Rousseff, y Nelson Jobim, quien ocupó el cargo durante la primera presidencia de Lula.

 

Para el segundo ministerio, hay una fuerte competencia entre Haddad, quien parece destinado a  ocupar un cargo importante, y el actual senador y exgobernador de Bahía Jaques Wagner. Según supo este portal, también se baraja la posibilidad de una figura diplomática que le quite carga política al puesto, pero esa chance se mantiene bajo siete llaves. “Solo lo sabe Lula”, le explicó a Letra P una fuente que es parte de equipo de transición.