16|11|2022

Bolsonaro vs. Lula: las diez claves de la batalla final

28 de septiembre de 2022

28 de septiembre de 2022

El PT busca aprovechar el apoyo de nuevos partidos. Los electorados claves que pueden marcar la tendencia. El peligro de la abstención. El factor Minas Gerais.

Este domingo, Brasil acudirá a las urnas para realizar el ballotage entre el presidente, Jair Bolsonaro, y el líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, para definir el futuro del país. El candidato del Partido Liberal (PL) busca la reelección para conseguir un segundo mandato, mientras que el antiguo líder sindical apuesta para regresar al Palacio de Planalto y volver a comandar los designios del Estado. A continuación, las claves de una jornada que marcará el futuro del gigante sudamericano.

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La conquista de la mayoría

En la primera vuelta del 2 de octubre el PT no alcanzó su gran objetivo: ganar sin ballotage. “La lucha continúa hasta la batalla final”, dijo Lula aquella noche. Esa apuesta era difícil de lograr: desde el retorno de la democracia solo lo consiguió Fernando Henrique Cardoso (FHC), en 1989. Este domingo la ecuación no será tan difícil porque no hay piso. El ganador necesitará recolectar la mayoría de los votos. Con apenas uno más que el rival, se alzará con la victoria y el 1 de enero asumirá en Brasilia. 

 

Las alianzas

Desde la primera vuelta, el PT logró engrosar la coalición de partidos que se perfilaron detrás de la fórmula que componen Lula y Geraldo Alckmin. El expresidente recibió el apoyo de la líder del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), Simone Tebet, y del Partido Democrático Laborista (PDT), que consiguieron el tercer y cuarto puesto, respectivamente. Por su parte, el mandatario consiguió el respaldo de las tres gobernaciones más grandes del país: San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro. A falta de fuerzas políticas, Bolsonaro consiguió apoyos importantes en las redes sociales, como la Neymar Junior.

 

El 53%

El padrón electoral está compuesto por 156 millones de personas, de las cuales 82 millones son mujeres, es decir, el 53%. El segmento femenino que tiene entre 30 y 44 años llega al 16%, el más grande en cuanto a edad y género. Por ello, ambos candidatos buscan esos votos. Durante esta nueva campaña, Michelle Bolsonaro, la esposa del presidente, tuvo un rol más protagónico al liderar diversos encuentros políticos, especialmente vinculados a la iglesia evangelista. También apareció como una líder la exminsitra del presidente y actual senadora electa, Damares Alves, quien profundizó el discurso en defensa de la “familia” y en contra de la “ideología de género”. Por su parte, Lula prometió mayor igualdad de género, criticó el machismo del presidente y anticipó mejoras económicas para las familias.

 

El voto religioso

A los pocos días de su victoria en primera vuelta, Lula aclaró a través de las redes sociales que “no tiene ningún pacto ni habla con el Diablo”. La fuerte difusión de fake news por parte del oficialismo y la importancia de la religión en estos comicios es tan fuerte que el PT se vio obligado a negar una obviedad. Aquel lunes, el primer acto de Lula fue junto a padres franciscanos. Durante los últimos 20 años la comunidad evangélica se duplicó y en la actualidad representa al 27% del padrón electoral. En 2018, esas iglesias fueron una parte fundamental de la victoria de Bolsonaro y aún hoy son uno de sus sectores más fieles. Según todas las encuestas, el presidente ganaría cómodo en este sector con una diferencia superior a los 20. Por su parte, Lula apuesta no a ganar, sino a achicar la diferencia. Cuanto más estrecha sea, más probabilidades tendrá su campaña.

 

La abstención

Históricamente en Brasil la participación electoral de las segundas vueltas es menor a la de la primera. Ante la posibilidad de que este escenario se repita, la pregunta que recorre las calles de esta ciudad es: ¿A quién beneficiaría una menor participación? Desde la campaña del PT promueven la asistencia porque su electorado más fiel se encuentra en los sectores más pobres, que son los más dificultades encuentran a la hora de votar y los que engrosan la abstención. De todas maneras, en la primera vuelta a Bolsonaro le fue mejor de lo esperado, por lo cual se teme que el voto escondido del oficialismo crezca si más gente va a votar. 

 

El sudeste

En sus inicios, el PT se forjó en las industrias de San Pablo y el Sur de Brasil. Durante sus primeros años le costó penetrar en el Norte. Hoy, 40 años después, la tendencia es al revés: es fuerte en las regiones pobres del Norte y sufre el alejamiento del Sur, donde creció la agroindustria y se fortaleció Bolsonaro. En esta nueva etapa de la campaña los dos candidatos se centraron en el sur del país, especialmente en las capitales estaduales. Durante los últimos días visitaron reiteradas veces Minas Gerais, San Pablo o Río de Janeiro, ciudades donde se concentran los principales centros electorales. La distancia que haya entre los candidatos en los estados sureños podrá inclinar la balanza hacia la derecha o la izquierda.

 

Minas Gerais

Cuenta la historia local que quien gana el populoso estado de Minas Gerais, que reúne el segundo electorado más grande del país con el 10%, gana la elección a nivel nacional. Solo un hombre se convirtió en presidente sin imponerse en territorio mineiro: Getúlio Vargas, en 1950. En la previa, las encuestas le son favorables a Lula. Según el último sondeo de IPEC, el PT conseguiría allí el 46% contra el 31% de Bolsonaro.

 

Las encuestas

Al igual que en la primera vuelta, todos los sondeos de opinión coinciden en que Lula ganaría, pero en algunos la diferencia con Bolsonaro entra en el margen de error, lo que permite hablar de un empate técnico. Durante los últimos días, distintos sondeos evidenciaron un crecimiento del PT, pero que de todas maneras no permiten anticipar ningún escenario. Además, en el primer turno el oficialismo alcanzó una porción de votos de la que le anticipaban, lo que aumenta la desconfianza en este tipo de estudios. A raíz de esto, a pesar de que las encuestas le sonríen al PT, todavía no son garantía de nada para Lula.

 

La reacción

Durante toda la campaña Bolsonaro denunció un supuesto fraude electoral en su contra y amenazó con desconocer los resultados. El contexto que derivó de la primera vuelta le brindó dos nuevos argumentos. Primero, que las encuestas le adjudican menos votos de los que tiene y, segundo, que la actual incertidumbre de estos sondeos no permiten dar certezas previas. Además, en los últimos días su campaña denunció irregularidades en la distribución del tiempo de campaña en radios, que derivó en una denuncia ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) e, incluso, pedidos de algunos de sus asesores para retrasar los comicios

 

La respuesta internacional

Ante la posibilidad de rechazar una derrota, el rol que jugará la comunidad internacional en la noche del domingo podrá ser fundamental. Desde la campaña del PT alientan a los países aliados a generar un rápido pronunciamiento para achicar el margen de maniobra de Bolsonaro. La tensión es tan alta, que incluso Estados Unidos ratificó su confianza en el sistema electoral y rechazó la posible maniobra del oficialismo. En un mundo marcado por la incertidumbre y la violencia, la jugada del presidente genera preocupación.