29|6|2022

La campaña rosa de Monzó contra la grieta

01 de junio de 2021

01 de junio de 2021

Afiches, focus group y TV. Acento en la identidad bonaerense y un pleno a la #mesaza. Escenario de PASO sin Randazzo, con Espert y un piso amigable en el AMBA.

Emilio Monzó no cuenta su última campaña como una campaña propia: en 2015, ganó la banca a diputado nacional como cabeza de lista pero entonces ofició como armador de María Eugenia Vidal, y no como un dirigente con ambiciones propias. Esta vez, salvo que surja alguna chance de lista de unidad, necesita dar la pelea dentro de Juntos por el Cambio (JxC) como condición indispensable para posicionarse hacia 2023. Los focus group que encargó su equipo le indican que quienes lo conocen, entre el 55 y el 60% de los votantes bonaerenses, lo perciben como un dirigente que busca acuerdos y con vocación de diálogo, atributos que en la interna de la alianza opositora se le volvieron en contra. Durante el gobierno de Mauricio Macri, le costó caró: Marcos Peña lo excluyó (y a varios de sus referentes cercanos) de las listas de 2019. También el propio Monzó eligió autoexcluirse, pero en la versión 2021 lanzó precampaña en tono rosa para intentar romper la polarización entre macrismo y kirchnerismo duro. Esta semana aparecieron nuevos afiches que lo promocionan en el Conurbano bonaerense, en la ciudad de Buenos Aires y en Mar del Plata.

 

Como contó Letra P, la saga arrancó hace un mes, con afiches en fondo color rosa fuerte, uno de los colores de la paleta de Cambiemos, similar al que usa el gobierno porteño junto con el amarillo del PRO. En letras blancas, se leía "el camino es el diálogo". Al pie, solo figuraba su nombre. El objetivo era instalar un concepto que se le atribuye y valorizarlo positivamente, describen en su entorno. Esa imagen, indican cerca suyo, es compartida con otras figuras en las que se referencia, como Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y sus socios y aliados Rogelio Frigerio y Nicolás Massot. En el radicalismo, los focus group empoderan con los mismos adjetivos a Martín Lousteau.

 

El plan sigue con un raid mediático y, más tarde, con un discurso que muestre a Monzó como el único bonaerense después de una larga lista de mudados porteños, como Daniel Scioli, Vidal, Axel Kicillof y, posiblemente, Diego Santilli. Las encuestas indican que por lo menos el 75% de los votantes de la provincia quieren candidatos bonaerenses, aunque los desmiente la historia reciente. 

 

La nueva etapa de la campaña monzoísta apunta a popularizar la figura del exdiputado nacional y subir su nivel de conocimiento. Por eso, los afiches y gigantografías llevan sus iniciales, su foto y su nombre completo. En la foto, sonríe. Seguirá una serie de entrevistas televisivas. Si todo le sale como lo planeó, este sábado cenará con Juanita Viale en la misma mesa a la que la semana anterior se sentó Macri y causó revuelo con sus declaraciones. Muchos celebran la casualidad y coincidencia. Juran que la participación de Monzó había sido agendada con mucha anticipación.

 

El equipo que trabaja en la futura campaña está integrado por el diputado Sebastián García De Luca; el exdiputado Marcelo Daletto; Massot (precandidato a concejal de Tigre); su amigo y diputado provincial Guillermo Bardón, su hermano Gabriel Monzó, exsenador provincial, y Sergio Hill, presidente de INNOPA, la fundación de políticas públicas del grupo que comparte una comida o reunión semanal.

 

En comunión ideológica, días atrás se alinearon para retuitear el enojo de Massot con Jaime Durán Barba, gurú más amigo de las encuestas que de la rosca política. "El gobierno de Macri se hubiera caído con esta misma pandemia", reflexionó desde Ecuador el consultor estrella, que negó haber cobrado por sus servicios al expresidente. Massot retrucó: "Pero llegaste vos antes para ahorrarle el trabajo al COVID y dejarnos a todos con la duda". Pocas veces se muestran combativos o estallan en críticas como las del exjefe del bloque de Cambiemos y flamante político tigrense. En general, el desempeño mediático monzoísta emula más a pacíficas palomas, aunque cada tanto se permiten actitudes de halcones como ésta. La dureza aplica a cuestiones institucionales que exigen posicionamientos más firmes, sostienen.

 

Pisos

Con las PASO demoradas por un acuerdo que Monzó no avaló, en Juntos por el Cambio solo hay una certeza: en los próximos días, entre lo que queda de esta semana y la próxima, los principales referentes terminarían de cerrar un pacto interno para el futuro cercano. La mayoría descuenta que si Vidal es candidata, lo será en Capital, y probablemente enfrentada en una interna con Patricia Bullrich. En ese marco, en territorio bonaerense la disputa se concentraría en candidatos varones: Monzó, Santilli y Jorge Macri. Salvo que haya unidad, Monzó quiere dar la pelea. Del intendente de Vicente López dicen que podría haber un entendimiento con Larreta, con quien tomó un café en un bar porteño en medio de las restricciones de la semana pasada. En ese contexto, las damas las aportarían otras fuerzas para cumplir con la exigencia de género: Elisa Carrió y Graciela Ocaña son las más mencionadas.

 

Se suman, sin embargo, varios dilemas. El primero es hacerle un lugar a José Luis Espert, a quien quieren adentro tanto Macri como Larreta. Prefieren sumarlo y evitar que les quite tres o cinco puntos en una elección en la que cada voto vale. En cambio, no buscarán sumar a Florencio Randazzo, convencidos de que les roba más desencantados al Frente de Todos que a JxC.

 

El otro dilema es cómo evitar una PASO sangrienta con tantas aspiraciones en danza. De tanto hablar de la necesidad de la unidad para enfrentar al peronismo en este turno electoral, estarían encontrando la ecuación que los convenza: en los próximos días, podría haber un acuerdo para fijar un piso electoral en las primarias. En JxC, el porcentaje para el sistema D'Hont lo define cada distrito. En gran parte de las provincias se ubicaría en el 25%. En Capital y Provincia, la exigencia se reduciría casi a la mitad, de manera de que los derrotados puedan tener lugares en la lista para las generales. Aunque la Corte no considere al AMBA como una región para las medidas contra la pandemia, en la coalición opositora sí la toman en cuenta para la estrategia electoral y el pacto se firmaría en simultáneo a ambos lados de la General Paz.